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La Armada de EE. UU. se prepara para una misión de alto riesgo escoltando petroleros mientras la crisis en el Estrecho de Ormuz acapara los titulares

Militar ✍️ Jack Stanton 🕒 2026-03-11 02:36 🔥 Vistas: 1
Mapa de actualización naval de EE.UU. que muestra las posiciones de los grupos de portaaviones en Oriente Medio hasta marzo de 2026

Si has estado siguiendo las actualizaciones de las noticias 9 o escaneando las alertas informativas que saltan en tu pantalla esta semana, ya sabrás que la situación en el Golfo Pérsico se está poniendo al rojo vivo. Nos enfrentamos a una posible reedición de la "Guerra de los Petroleros", pero con mayor potencia de fuego y mucho más en juego. Con la Casa Blanca dejando claro que mantener el flujo mundial de petróleo es la prioridad número uno, el Pentágono ya mueve ficha para lo que los círculos internos denominan una misión de escolta de alto riesgo a través del Estrecho de Ormuz.

La calma que precede a la tormenta en el Mar Arábigo

Ahora mismo, si echas un vistazo a los rastreadores de flotas, esos mismos que los analistas marítimos de Halifax no dejan de comentar en sus programas locales, verás una concentración masiva de poder naval en la región. El USS Abraham Lincoln (CVN-72) y su Grupo de Ataque de Portaaviones 3 mantienen su posición en el Mar Arábigo. No te dejes engañar por el "mantienen"; es como un resorte a punto de saltar. Están flanqueados por una pantalla de destructores, incluyendo el USS McFaul (DDG-74) y el USS Frank E. Petersen Jr. (DDG-121). Mientras tanto, en el Mediterráneo oriental, el USS Gerald R. Ford (CVN-78) vigila el flanco norte.

Pero la verdadera acción no está en los portaaviones. Está en las pequeñas y ágiles embarcaciones y en las amenazas submarinas. La Armada del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (IRGCN) tiene un historial muy peligroso de acosar a buques de mayor tamaño con lanchas rápidas, y no olvidemos las minas. Hablamos del punto más peligroso del mundo para el tránsito de energía, y ahora mismo es un auténtico embotellamiento.

Por qué se están disparando los precios del petróleo

No hace falta ser un bróker de Wall Street para notarlo. Bay News 9 acaba de emitir un reportaje sobre los efectos locales aquí en Florida: el repunte en el precio de la gasolina en las gasolineras de Tampa. Pero la historia real son las cifras globales. El crudo Brent coquetea con los 95 dólares por barril. ¿Por qué? Porque desde los primeros ataques del 28 de febrero, el tráfico a través del Estrecho se ha reducido a casi nada.

Analicemos qué es lo que está bloqueado o paralizado:

  • Petroleros: De unos 50 tránsitos el 28 de febrero, hemos caído a solo 10 en los primeros nueve días de marzo.
  • Buques de carga: Los tránsitos diarios son de un solo dígito, en comparación con el flujo habitual de más de 130 barcos al día.
  • La "flota en la sombra": Incluso los barcos sancionados que navegan sin identificación están jugando a un peligroso juego del gallina.

Cerca del 20% del petróleo mundial pasa por esa estrecha franja de agua. Cuando ese conducto se estrangula, el mundo entero paga las consecuencias.

El plan de escolta: "Operación Escolta Épica"

El fin de semana, el presidente de la Junta de Jefes de Estado Mayor, el general Dan Caine, lo expuso claro y conciso desde el Pentágono: El ejército está evaluando opciones para reabrir el flujo. No se trata solo de hacer acto de presencia; se trata de poner físicamente los cascos de la Armada de EE. UU. entre el fuego iraní y los petroleros comerciales. El propio presidente dijo en una rueda de prensa en Florida que cuando llegue el momento —y subrayó que quizás no sea necesario—, la Armada los escoltará directamente.

Aquí es donde la cosa se complica. Como me han señalado algunos analistas marítimos con los que he estado intercambiando impresiones, tener un buque de guerra estadounidense como escolta podría, de hecho, pintar una diana en el petrolero en lugar de protegerlo. Es un juego psicológico. Los iraníes han amenazado a cualquiera que transite por el estrecho, pero no pueden atacar a todos. La pregunta es: ¿quién quiere jugársela?

El fantasma de la Guerra de los Petroleros

Para quienes recordamos los años 80, esto tiene ecos de la Guerra de los Petroleros original, cuando EE. UU. reabanderó petroleros kuwaitíes. Entonces, se trataba de proteger activos durante la guerra Irán-Irak. Hoy, las tácticas son diferentes, pero el principio es el mismo. Ya hemos visto 13 buques comerciales alcanzados por proyectiles desde que comenzó esto, dispersos frente a las costas de Omán y los EAU. Incluso hemos visto al USS Tripoli (LHA-7) operando en el Mar de Filipinas, lejos de este desaguisado, pero no te preocupes: el ARG Iwo Jima está justo ahí en el Caribe, en espera por si se necesita a nivel global. Pero el foco está puesto únicamente en el CentCom.

Los iraníes están jugando una partida profunda. Han afirmado a través de sus medios estatales haber atacado el USS Abraham Lincoln con drones —una afirmación que el Pentágono ha desestimado con sorna, y que los datos del rastreador de flotas contradicen totalmente. Pero el hecho de que lo saquen a relucir demuestra que quieren proyectar fortaleza, aunque sus lanchas de ataque rápido permanezcan ocultas, probablemente porque saben que serían aniquiladas en cuanto zarparan.

¿Qué pasará con los barcos atrapados?

Imagina ser el capitán de uno de los 150 buques aproximadamente que están fondeados en el Golfo, esperando a ver si vas a ser una pieza más en el tablero naval. Los seguros se han vuelto una locura. EE. UU. está cubriendo hasta 20.000 millones de dólares en reclamaciones a través de la DFC, pero eso no calma los nervios de una tripulación que escucha ecos de sonar activo por la noche. El Centro Conjunto de Información Marítima ha elevado el nivel de riesgo a "crítico" en toda la región. Es la advertencia más alta que pueden emitir. Significa que consideran los ataques como casi seguros.

Por ahora, el mundo espera. Wild Dark Shore ya no es solo la trama de una novela; es la realidad para los marinos atrapados entre superpotencias. La Armada está en posición de espera, los diplomáticos trabajan a contrarreloj, y lo único que se mueve rápido a través del Estrecho ahora mismo es el ciclo de noticias.