Jazz vs. Nuggets: Por qué el vibrante 128-125 en Salt Lake City fue un anticipo de los playoffs del Oeste
Hay noches en la NBA que se sienten como una mezcla de playoffs, y el duelo del lunes entre los Denver Nuggets y los Utah Jazz en el Delta Center fue exactamente eso. Olvídense de los registros por un momento—sobre el papel, era un choque entre un peso pesado de la Conferencia Oeste peleando por posición y un equipo destinado a la lotería del draft cumpliendo el expediente. Pero a alguien se le olvidó darle ese guion a los Utah Jazz. ¿El resultado? Un vibrante 128-125 con más giros, vueltas y drama final que una novela negra de éxito.
La obra maestra de la Flecha Azul
Vayamos al grano: Jamal Murray estuvo absolutamente imparable. Jugando en la segunda noche de un 'back-to-back'—una situación en la que las piernas de la mayoría de los equipos se convierten en cemento—Murray firmó 45 puntos, su máxima de la temporada. Anotó 13 de 19 tiros de campo y acertó ocho de sus 13 intentos desde más allá del arco. Y no fue solo anotación vacía. Cuando Nikola Jokic parecía humano (hablaremos de eso en un momento) y la ofensiva necesitaba un impulso, Murray lo proporcionó. Su detonación de 18 puntos en el tercer cuarto fue lo único que mantuvo a flote a Denver mientras los Jazz, jugando con el abandono temerario de un equipo sin nada que perder, no dejaban de lanzar golpes.
El Joker, el desafío y la eternidad de 16.3 segundos
Nikola Jokic terminó con su línea habitual robusta: 22 puntos y 12 rebotes. Pero si viste el partido, sabes que no fue la típica lección magistral de Jokic. En ocasiones forcejeó, víctima del desgaste del 'back-to-back' y de una defensa de Utah que le lanzó oleadas de cuerpos jóvenes y atléticos. Pero por lo que se recordará el partido—y donde las líneas de apuestas y el baloncesto 'fantasy' oscilaron violentamente—fueron los últimos 16.3 segundos.
Abajo por uno, Keyonte George de Utah penetró hacia el aro. El silbato sonó. Falta de Jokic. La sexta. El Delta Center estalló. George, que tuvo su fiesta particular con 36 puntos, se dirigía a la línea para dos tiros que probablemente darían la ventaja a los Jazz. Era el tipo de cruel derrota a domicilio que define una temporada. Entonces, el entrenador de Denver, David Adelman, lanzó el desafío. Los dioses del baloncesto contuvieron la respiración.
Tras una revisión angustiosamente larga, la decisión fue revocada. Tapón legal. Jokic permaneció en el juego. Se podía ver el alivio inundar el banquillo de los Nuggets. Esa revisión fue el cambio de impulso que necesitaban. Jokic, con nueva vida, anotó calmadamente dos tiros libres con 6.1 segundos restantes para sentenciar el partido, y el lanzamiento desesperado de George sobre la bocina no encontró el aro.
El lado positivo en la racha de seis derrotas de Utah
Seamos claros: los Jazz han perdido ahora seis consecutivos, y su registro se sitúa en un pobre 18-43. Lauri Markkanen está fuera por una molestia en la cadera. Jusuf Nurkic también. La mayoría de los veteranos están de paisano. En apariencia, es un equipo en modo de acumulación total de activos. Pero para los aficionados en Utah y los observadores neutrales que simplemente aman el juego, la noche del lunes fue un vistazo a un futuro potencialmente brillante.
- Keyonte George (36 puntos): Parecía la primera opción. Se creó su propio tiro, anotó suspensiones difíciles y jugó con una arrogancia que sugiere que los Jazz han encontrado a su base del futuro.
- Kyle Filipowski (19 puntos, 8 rebotes): El novato sigue impresionando. Su capacidad para abrir la cancha como pívot, junto a su físico en el rebote, es el sueño de una delantera moderna en la NBA.
- Ace Bailey (18 puntos): El atletismo está fuera de serie. Tuvo momentos en los que se vislumbraba el potencial futuro de All-Star.
Este equipo de Utah, una vez esté sano y con otra elección alta de lotería en la recámara, va a ser un problema. Pronto.
La trituradora de la Conferencia Oeste
Para Denver, esta victoria fue cuestión de supervivencia. Cortó una racha de dos derrotas y les impulsó a un 38-24, manteniéndolos firmemente en la mezcla por el factor cancha en la primera ronda. Pero también expuso algunas fallas. La defensa, particularmente contra un base enrachado como George, sigue siendo una preocupación. Pierden demasiados balones (15 veces el lunes). En una Conferencia Oeste que se siente más abierta que en años—gracias en gran medida al nuevo Convenio Colectivo que crea un auténtico equilibrio—estas pequeñas grietas pueden convertirse en abismos en una serie al mejor de siete. Los Nuggets apuestan por su pedigrí de campeonato y el juego de dos hombres Joker-Murray para tapar estos problemas. El lunes, lo consiguieron por muy poco.
A medida que el calendario avanza hacia marzo, cada partido conlleva el peso de la postemporada. Para el duelo entre Denver Nuggets y Utah Jazz, esto no fue solo un partido de temporada regular. Fue una declaración de intenciones de Denver de que no se irán sin luchar, y una promesa de Utah de que su reconstrucción va por delante de lo previsto. La próxima vez que estos dos se enfrenten, no se sorprendan si lo que hay en juego es aún mayor.