¿El último partido de Kirby Dach en Montreal? El futuro del delantero de los Canadiens
Nadie quiere ver que termine así, pero a veces el hockey tiene un sentido del timing cruel. Si los rumores que circulan en el Bell Centre resultan ser ciertos, quizá ya vimos a Kirby Dach enfundarse la bleu-blanc-rouge por última vez. Y para alguien que se suponía sería una pieza clave en esta reconstrucción, es un trago muy amargo para la afición Habs.
Seamos honestos un momento: cuando Kent Hughes hizo el intercambio con los Blackhawks en 2022, enviando a Alexander Romanov a los Islanders para canjear las selecciones por Kirby Dach, la ciudad estaba que bullía. Nos llevábamos a un ex seleccionado en el tercer turno global, con porte, habilidades y una actitud de "yo puedo". Alguien que pudiera crecer junto a Nick Suzuki y Cole Caufield y darle a Montreal una dupla ofensiva de temer en el centro por una década. Y por momentos, funcionó. ¿Recuerdan esa química con Caufield a principios de la temporada pasada? Era eléctrica.
La maldición de las lesiones no dio tregua
Pero entonces llegó la lesión de rodilla en 2023, la que le borró casi toda la temporada. Se notaba en su juego este año: la duda, esa media zancada que le falta. Kirby Dach peleó duro por volver, pero una temporada plagada de lesiones limitó su impacto. De repente, mostraba esa habilidad de élite, regateando en la zona neutral, y luego desaparecía por momentos. En un mercado como Montreal, la paciencia es una virtud, pero también un lujo. Cuando armas un equipo que aún busca su identidad, el futuro de cada jugador está bajo un microscopio.
Los números y el apriete del tope salarial
Aquí es donde se complica. Kirby Dach es agente libre restringido con derecho a arbitraje este verano, y viene de cumplir su contrato puente. Le toca un aumento –quizá no enorme dado el año flojo, pero sí lo suficiente para que Hughes lo piense dos veces. Con Kirby Dach en la alineación, el top six se siente saturado, especialmente con Owen Beck y Joshua Roy llamando a la puerta, listos para dar el salto con contratos de entrada económicos. La directiva debe decidir: ¿apuestan por el potencial de Kirby Dach o cambian el rumbo, liberan espacio salarial y refuerzan la defensa o la portería?
Y no nos engañemos, la rumorología no ha parado. Su nombre aparece en hipotéticos cambios por un defensa zurdo del top four, o quizá como parte de un paquete por un anotador probado. Kirby Dach, a sus 25 años, aún tiene un gran valor en la liga. Los general managers ven ese porte, su pedigrí en el draft, y piensan: "quizá un cambio de aires desbloquee ese potencial de 70 puntos de nuevo".
¿Cómo sería una salida de Montreal?
Si realmente fue el final, es agridulce. Sin despedida de playoffs, sin video homenaje, solo el zumbido silencioso de la especulación a mediados de marzo. Esto es lo que perderían los Canadiens:
- El centro generador de juego: Cuando Kirby Dach está en forma, es un monstruo entrando en la zona que crea espacios para sus extremos como pocos en esta plantilla.
- La presencia física: Con 1.93 m, impone su físico y puede ser difícil de manejar en las bandas, algo que a veces los Habs echan de menos.
- El techo sin explotar: Aún no hemos visto lo mejor de Kirby Dach. Traspasarlo significa apostar a que no lo alcanzará en otro lado, y verlo quizá florecer.
Por otro lado, mover ficha marcaría una dirección clara: Martin St-Louis quiere velocidad, tenacidad y consistencia en cada turno. Abriría un puesto fijo para un chico más joven y económico, y le daría a Hughes munición para hacer otro gran movimiento este verano.
He cubierto a este equipo el tiempo suficiente para saber que en Montreal, en el gran esquema, todo jugador es reemplazable, pero algunas salidas pesan más. Kirby Dach era más que un simple jugador; era un proyecto, una historia de redención en la que todos compramos. Si jugó su último partido con la bleu-blanc-rouge, recordaré los destellos de brillantez y esperaré que finalmente encuentre la regularidad, aunque sea en otro lugar. El lado empresarial del hockey es así de frío.