Licio Gelli y el referéndum: por qué el fantasma del Venerable sigue dividiendo a Italia
Quien frecuenta los pasillos del poder en Roma lo sabe bien: hay fantasmas que nunca se van. Y entre estos, el más incómodo, el más elegante, el más escurridizo, sigue siendo él: Licio Gelli. El Venerable Maestro de la Logia P2 no es solo un capítulo de la historia patria cerrado entre las páginas de los manuales. Hoy, en marzo de 2026, a pocos días del referéndum sobre la justicia, su nombre ha vuelto a ser una pieza fuera de control en el debate público. Y no por celebraciones póstumas, sino por una verdad incómoda: el Plan de Renacimiento Democrático, ese documento que soñaba con reescribir las reglas del Estado, parece haberse convertido, para muchos, en una profecía.
El hijo, el ministro y el "copyright" de la historia
Todo arrancó con una entrevista que dio la vuelta a los programas de tertulia. Maurizio Gelli, hijo de Licio, con una serenidad que heló la sangre a muchos, explicó que su padre vería con extremo favor la actual reforma del poder judicial. "Mi padre era un hombre con visión de futuro", declaró, desatando la ira del bloque del No. Marco Travaglio, en sus presentaciones, fue lapidario: esta es una reforma que tiene como "padre noble" precisamente al Venerable. Y Giuseppe Conte, ya acostumbrado a manejar el timón populista, aumentó la dosis hablando de "copyright" de Licio Gelli sobre todo el entramado del referéndum.
Pero la cuestión es más sutil que una simple invocación. Porque del otro lado, el ministro Carlo Nordio, con esa flema de inquisidor veneciano, ya había respondido con firmeza: si una idea es justa, no importa quién la haya pensado primero. "No veo por qué no se debería seguir una opinión justa solo porque la haya dicho él", repitió en varias ocasiones, armando un escándalo. Y aquí está el meollo del asunto. Porque si bien es cierto que la separación de las carreras judiciales era efectivamente un punto del Plan, quien haya leído ese documento sabe que estaba inserta en un contexto muy diferente: el fiscal debía quedar bajo el ejecutivo, y el Consejo Superior del Poder Judicial (CSPJ) debía responder al Parlamento. Una diferencia nada menor, que sin embargo, en el torbellino de la polémica política, es sistemáticamente barrida.
La herencia tóxica de un aniversario
Vivimos en un período extraño, donde los aniversarios se superponen. En estas semanas se habla mucho de los Aniversarios: La Italia de Licio Gelli, casi como queriendo hacer cuentas con un país que ya no existe. Pero la verdad es que la Italia de Gelli, la de las tramas ocultas, los servicios desviados y los conseguidores, nunca desapareció del todo. Solo ha evolucionado. Hoy, mientras el centroizquierda se rasga las vestiduras evocando el espectro de la P2 para frenar la votación, hay quienes, como el líder de la Liga en Castelfiorentino, invitan a ceñirse al fondo del asunto, evitando "posiciones ideológicas".
Sin embargo, la sombra del Venerable es tan larga que incluso Nino Di Matteo, en un mitin, tuvo que admitir que la partida está sucia: "Los mafiosos votarán Sí", dijo, armando un escándalo, pero añadiendo que lo harán porque se sienten legitimados por quienes quieren ponerle un freno a los jueces. Palabras fuertes, que llevaron al Quirinal a invitar a todos a bajar el tono. Pero para entonces, el pastel ya estaba horneado. El referéndum ya no es solo sobre justicia: es un referéndum sobre quién tiene derecho a contar la historia de este país.
El negocio detrás del mito
Y aquí llegamos al punto que más nos interesa como analistas. Fuera de los tribunales y los programas de tertulia, hay un mercado en ebullición. Las ventas de los ensayos que analizan el fenómeno, como los de la colección Mitos en la Poesía - Licio Gelli - Laterza Giuseppe Ediciones, están literalmente explotando. La figura de Gelli, ya aceptada como arquetipo del "poder en la sombra", vende. Vende libros, vende investigaciones, vende clics. Y también vende una cierta idea de rebeldía justiciera que, paradójicamente, alimenta a ambos bandos.
Para quienes invierten en comunicación política, la lección es clara:
- La narrativa simbólica vence al tecnicismo: evocar a Gelli o a la P2 desata una respuesta emocional inmediata que ningún dato sobre la velocidad de los juicios podrá igualar jamás.
- La polarización es una renta: cuanto más duro es el enfrentamiento, más espacios publicitarios y suscripciones a periódicos se venden. El "caso Gelli" es la máquina perfecta de fango, pero también es la máquina perfecta de dinero.
- La memoria corta es un recurso: pocos recuerdan los detalles del Plan de Renacimiento Democrático, pero todos recuerdan la palabra "P2". Basta eso para mover votos y crear facciones.
Mirando más allá del próximo domingo de votación, espero que, independientemente del resultado, esta ronda referendaria marque un punto de inflexión. Por primera vez en décadas, el fantasma de Licio Gelli ha sido evocado no como una pieza de museo, sino como protagonista activo del debate político. Que gane el Sí o el No, la derecha o la izquierda, una cosa es segura: el Venerable, desde su exilio en Sudamérica primero y desde la tumba después, ha ganado su batalla más importante: seguir siendo, años después, el fiel de la balanza del debate público italiano. Y en un país que nunca termina de hacer cuentas con su pasado, esto, la verdad, no es noticia.