Ben Shelton en Indian Wells: Potencia pura contra Opelka y una preocupación fuera de la pista
El desierto de California ya está temblando. Y no es por un terremoto, sino por los cañonazos que Ben Shelton y Reilly Opelka van a desatar este viernes en la primera ronda del BNP Paribas Open. El joven zurdo de Florida, una de las mayores promesas del tenis mundial, se mide al gigante estadounidense en un duelo que promete fuegos artificiales desde el fondo de la pista... o más bien desde la línea de saque. Porque cuando estos dos se conectan, la pelota viaja a la velocidad del rayo y las devoluciones se convierten en un auténtico milagro.
Shelton llega a Indian Wells después de un inicio de año sólido, aunque con altibajos. Lo vimos sudar la gota gorda en el Abierto de Australia, y hace apenas unas semanas se adjudicó un partidazo contra Aslan Karatsev en una final que todavía resuena en los oídos de los aficionados. Pero ojo, porque el ruso no es el único que ha sufrido la potencia de Shelton últimamente. Hay un nombre que empieza a sonar con fuerza en el circuito: Giovanni Mpetshi Perricard. El francés, otro de los nuevos monstruos del saque, podría cruzarse en el camino del americano si ambos superan sus primeros escollos. Sería un duelo de jóvenes promesas que haría las delicias de los amantes del tenis de alto voltaje. Pero primero hay que pasar a Opelka, y eso no es precisamente un trámite.
Un corazón enorme fuera de la pista
Sin embargo, no todo son bolas rápidas y winners para Shelton en estos días. Horas antes de saltar a la pista del desierto, el mundo se enteró de una historia que muestra el lado más humano del número 14 del ranking. Resulta que un grupo de amigos del tenista quedó atrapado por las fuertes tormentas que azotan el sur de Estados Unidos, y Shelton, lejos de concentrarse únicamente en su partido, ha estado visiblemente preocupado por ellos. "Estoy en contacto con ellos constantemente, es una situación complicada. Son como mi familia", comentó ayer en el entrenamiento. Este tipo de detalles, que no salen en las estadísticas, son los que te hacen conectar con un jugador más allá de su revés o su saque.
Y hablando de conectar, hay una faceta de Shelton que pocos conocen y que le relaja en los momentos de máxima tensión: la música. No te oigo, estoy escuchando a Brett Young bien podría ser el lema del estadounidense cuando se coloca los auriculares antes de los partidos. El cantante de country es uno de sus favoritos, y no es raro verlo tarareando alguna de sus canciones en los vestuarios. De hecho, hay quien dice que su cadencia a la hora de mover los pies en la pista tiene algo de ritmo sureño. ¿Será la clave para romper el saque de Opelka? Habrá que verlo.
Claves del partido: un duelo de titanes
Analicemos lo que nos espera en el Estadio 1. Esto no es un partido de tenis convencional, es una tormenta perfecta de saques y golpes planos. Esto es lo que definirá el encuentro:
- El saque de Opelka: Con 2,11 metros de altura, sus servicios son un misil. Shelton tendrá que adivinar y rezar. Si el gigante está acertado, podemos ver muchos desempates.
- La explosividad de Shelton: El zurdo no solo saca duro, sino que se mueve como un felino. Su derecha abierta puede hacer mucho daño si consigue restar profundo.
- El factor mental: Shelton llega con la preocupación de sus amigos, pero también con la madurez de quien ya ha jugado partidos grandes. Opelka, por su parte, viene de lesiones y busca recuperar su mejor nivel.
Los que pronostican este tipo de partidos (y yo me incluyo) tienen claro que los puntos largos serán escasos. Será un duelo de golpes ganadores, de saques directos y de algún que otro ace que supere los 230 km/h. Si tuviera que mojarme, diría que Ben Shelton tiene un ligero margen a su favor por su mayor consistencia desde el fondo de la pista. Pero Opelka, si está inspirado, es capaz de tumbar a cualquiera. Lo que es seguro es que en Indian Wells el espectáculo está garantizado. Y mientras tanto, Shelton, con la música de Brett Young en la cabeza y sus amigos en el corazón, intentará dar un nuevo paso en su carrera. Agárrense, que vienen curvas.