La América por la que peleamos: Del pulso de Schumer a tu camiseta de American Eagle
Hoy en día ves esa doble imagen de América por todas partes. Un minuto estás deslizando el dedo por el Instagram de un amigo que muestra a su hijo estrenando la nueva muñeca del año de American Girl, y al siguiente te topas con un titular sobre Chuck Schumer enfrentándose a los republicanos por la Ley Save America (Salvemos América). Es para quedarse bizco. Pero esta es la cuestión: esa confusión, ese contraste, es Estados Unidos ahora mismo.
La semana pasada estaba sentado en la zona de embarque de O'Hare, esperando un vuelo retrasado de American Airlines a Dallas, cuando el tipo de al lado—con una sudadera de American Eagle—empezó a quejarse de las noticias en su móvil. "Van a ponerlo más difícil para votar", dijo, más para sí mismo que para mí. "O más fácil, según a quién le preguntes", le respondí en voz baja. Acabamos hablando todo el camino hasta la puerta de embarque. Era electricista sindicalizado y viajaba a Texas por trabajo; le preocupaba que los requisitos de identificación en la nueva ley dejaran fuera a algunos de sus jóvenes aprendices. Yo pensé en mi prima de Phoenix, una votante independiente convencida de que mostrar un carné de identidad es puro sentido común, como cuando compras un paquete de cerveza. Ahí tienes la pelea. Ya no es cuestión de izquierda o derecha; se trata de dos ideas completamente distintas de cómo se supone que debe ser este país.
La trifulca en el Capitolio que no sigues (pero deberías)
Dentro del Capitolio, la cosa es un auténtico campo de batalla. Schumer se ha atrincherado, calificando la Ley Save America de impuesto electoral moderno envuelto en papel de reglo patriótico. Tiene al ala progresista de su partido cerrando filas tras él, señalando estudios que demuestran que las leyes de identificación estrictas golpean con más dureza a los barrios minoritarios y de bajos ingresos. Mientras tanto, en el otro bando, tienes a tipos como el senador Kennedy, que argumentan que si necesitas un DNI para comprar un medicamento o para embarcar en un vuelo de American Airlines, también deberías necesitarlo para emitir un voto. La frase "integridad electoral" se repite tanto que ha perdido todo su significado. Pero si sales del Capitolio y entras en cualquier cafetería de Cleveland a Charlotte, la conversación se vuelve muy simple, muy rápido.
Qué significa 'América' cuando los símbolos chocan
Es curioso, ¿verdad? Todos llevamos dentro esas postales mentales del país. Para muchos, esa postal incluye el águila calva, la bandera, quizás una niña con su primera muñeca de American Girl—un símbolo de valores sanos y de pueblo pequeño. Para otros, es la inmensidad de Norteamérica, la carretera abierta, la idea de que tu familia puede conducir desde los Grandes Lagos hasta México sin pasaporte. Y luego están esos iconos culturales que no encajan cómodamente en la narrativa de ningún partido.
- Las azafatas de American Airlines poniendo los ojos en blanco ante otro debate político que estalla en primera clase.
- El logotipo de American Eagle en la camiseta de un chico en una protesta, y el mismo logotipo en la camisa de un policía controlando esa misma protesta.
- Las camisetas del Club América apareciendo en bares de fútbol de Los Ángeles a Chicago, un recordatorio de que "América" significa algo diferente en español que en inglés, y eso es así desde antes de que cualquiera de nosotros naciera.
No son solo marcas o equipos. Son el ruido de fondo de un país discutiendo consigo mismo. Cuando veo un titular sobre la Ley Save America, no pienso solo en el pleno del Senado. Pienso en aquel electricista con la sudadera de American Eagle. Pienso en los aficionados del Club América que conozco y que se hicieron ciudadanos en la última década, siguiendo ahora este debate con lupa. Pienso en que Norteamérica es un continente, no solo una nación, y que lo que pasa en Washington causa temblores hasta Toronto y Ciudad de México.
¿Y entonces, qué conclusión sacamos?
¿Sinceramente? No tengo una respuesta simple. Esta no es una columna donde te diga quién tiene razón y quién no. El tipo del avión no va a cambiar de opinión por algo que yo escriba, y Chuck Schumer tampoco. Pero a lo mejor la cuestión es que Estados Unidos siempre ha sido un conjunto de contradicciones sujetas con cinta americana y la creencia compartida de que mañana puede ser mejor. Ahora mismo, la cinta americana se está deshilachando un poco. Estamos discutiendo sobre las propias reglas del juego: quién puede jugar, quién lleva el marcador.
Mientras tanto, la vida sigue. El vuelo de American Airlines aterriza. La muñeca de American Girl recibe cariño. El próximo partido del Club América comienza. Y en algún lugar, en una asamblea vecinal, un salón o un bar, otra conversación sobre lo que se supone que debe ser este país acaba de empezar. Esa es la América que yo conozco. Caótica, ruidosa, e imposible de ignorar.