Robyn regresa: Por qué “Sexistential” es el álbum pop más importante del año
Ya han pasado algunos años. Años en los que estuvimos esperando, escuchando una y otra vez “Honey” preguntándonos qué pasaba realmente en el estudio. Esta semana llegó la respuesta, y es más grande de lo que cualquiera de nosotros imaginaba. Robyn está de vuelta con “Sexistential”, y si creías que iba a entregar un simple disco pop, es que nunca la entendiste realmente. Esto es un viaje existencial envuelto en un ritmo que hace que todo el cuerpo se mueva.
De “Dancing On My Own” a granadas existenciales
Recuerdo cuando escuché los primeros rumores de que había dejado el álbum terminado para empezar de cero. Según fuentes cercanas a la producción, mandó todo a volar y comenzó de nuevo, algo tan típico de Robyn: no conformarse hasta que todo encaje a la perfección. Y ahora sí encaja. “Sexistential” no es solo un título; es una filosofía nueva. Ha retomado esas granadas emocionales que siempre se le dieron tan bien lanzar a la pista de baile, pero esta vez aterrizan en un contexto completamente distinto. Es un disco que trata de navegar por el amor, la muerte y el envejecer sin perder jamás el ritmo.
La producción, como siempre, es impecable. Su colaboración con Mr. Tophat ha llevado su sonido a lugares que no habíamos explorado: más house, más crudo, pero con esa agudeza melódica que solo ella posee. Es imposible no pensar en la esencia clásica de Robyn de la era “Body Talk”, pero aquí es como si todo el concepto hubiera madurado. Como un buen rubí, si se quiere: la forma más noble, pulida bajo presión.
- “Emotional Grenade” – el sencillo obvio. Impacta de inmediato, pero es en la letra donde realmente duele. Una canción sobre ser quien deja, sin realmente querer hacerlo.
- “Club Called Heaven” – una odisea de diez minutos que debería sonar en cada club, desde el Södra Teatern hasta el Berghain. Aquí es donde echo de menos la vida nocturna de antes.
- “Sexistential” (canción que da título) – un monólogo filosófico sobre un ritmo palpitante. Imaginen si Robyn Malcolm en “Outrageous Fortune” hubiera hecho un disco: la misma inteligencia cruda, pero con sintetizadores.
Un nombre que vale la pena llevar
Cuando hablo con amigos sobre este disco, el nombre de Rihanna siempre sale a relucir. No porque suenen igual, sino porque ambas poseen el mismo tipo de poder. Mientras Rihanna construye imperios fuera de la música, Robyn siempre ha construido los suyos dentro de ella. Es otro tipo de respeto. Y luego está, por supuesto, Robyn Lively, ya saben, la hermana de Blake. Pero la Robyn de la que hablamos ahora ha definido lo que significa ser una estrella pop sueca a escala global. No es solo una artista; es toda una institución.
Anoche estuve revisando entrevistas antiguas, y me doy cuenta de lo poco que ha cambiado en esencia. Sigue sintiéndose tan incómoda con la fama como en los tiempos de “Show Me Love”, pero completamente cómoda siendo artista. Esa seguridad impregna “Sexistential”. No hay aquí una búsqueda desesperada por sonar en la radio. En cambio, hay una curiosidad que resulta refrescante en una época donde la mayoría de los discos parecen creados por un algoritmo.
Por qué este disco importa ahora
Vivimos en un momento donde la música pop suele tratar de huir de la realidad. Robyn hace todo lo contrario. Nos lleva directamente hacia ella, nos da una silla y nos dice: “bailemos en el caos”. “Sexistential” no es un disco para quien busca entretenimiento fácil. Es un disco para quien está dispuesto a llorar en la pista de baile y luego levantarse más fuerte.
Llevo casi una semana escuchándolo y cada vez encuentro nuevas capas. Es un disco que requiere tiempo, y en el panorama actual del streaming, quizás eso sea lo más subversivo de todo. Así que si estabas esperando una señal para ponerte los auriculares y realmente escuchar de nuevo, aquí la tienes.