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Hilde Henriksen Waage desafía la autoimagen de Noruega como nación pacificadora – y Støre debe dar la cara

Política ✍️ Marte Kirkerud 🕒 2026-03-07 20:57 🔥 Vistas: 1

Hilde Henriksen Waage

Durante décadas, nos hemos regodeado en el cuento de que Noruega es una especie de superpotencia de la paz. Desde Gaza hasta Guatemala, pasando por Sri Lanka y Colombia – los noruegos han estado en todas partes, con la gorra en la mano y la cartera llena de petrodólares. Pero detrás de la fachada de las buenas intenciones, la historiadora Hilde Henriksen Waage ha estado desenterrando durante más de veinte años material que hace que esta percepción de nosotros mismos se resquebraje. Ahora, el debate ha estallado con fuerza y el primer ministro tiene que ponerse a la defensiva.

Una investigadora que no se deja comprar

Waage, investigadora sénior del Instituto de Estudios de Defensa y catedrática de la Universidad de Oslo, se ha especializado en archivos que a otros ni les interesa abrir. Ha estado en los círculos más íntimos de la diplomacia noruega, y lo que encuentra no encaja para nada con la imagen idílica. En su investigación sobre la participación de Noruega en Medio Oriente, descubre un patrón en el que los actores noruegos a menudo han estado más preocupados por las alianzas con EE.UU. e Israel que por presionar para lograr una solución justa de dos estados. Es una afirmación incómoda, pero tiene la documentación en regla.

Lo que hace tan especial a Hilde Henriksen Waage es que no se contenta con hurgar en pequeños detalles. Desafía los propios cimientos de la política exterior noruega: la idea de que somos un faro "neutral" y "moral". Cuando habla de los Acuerdos de Oslo, nos recuerda que en gran medida se gestaron en secreto, sin un arraigo popular, y que a la parte palestina se le presionó para aceptar condiciones con las que realmente no podía vivir. Esto no es lo que cuentan los libros de historia con los que crecimos.

Las reacciones no se hacen esperar

A raíz de nuevas entrevistas y conferencias, Hilde Henriksen Waage ha incendiado el debate político. Varias de sus críticas apuntan directamente al gobierno actual. En una reciente conversación con fuentes políticas clave, queda claro que se le pide a Jonas Gahr Støre que dé una mejor respuesta. ¿Qué sabía él? ¿Qué debería haber sabido? Støre, que ha sido ministro de Asuntos Exteriores y secretario de Estado, es parte del mismo establishment que Waage ahora cuestiona. Ella ha revisado documentos de la época y afirma que las explicaciones dadas por las autoridades noruegas sencillamente no tienen ni pies ni cabeza. Varias fuentes lo califican de "mentiras directas" – una palabra muy dura en el debate político noruego.

Esto ya no es una discusión académica en el campus de Blindern. Esto se ha convertido en un tema candente en los pasillos del Parlamento. Cuando una de las principales expertas del país en diplomacia de paz dice que nos han engañado, los políticos tienen que intervenir. Støre ha sido hasta ahora cauteloso, pero la presión aumenta.

¿Qué es lo que realmente dice Waage?

Para entender la gravedad del asunto, podemos destacar algunos de los puntos centrales de la investigación y crítica de Hilde Henriksen Waage:

  • El mito de la neutralidad: Noruega nunca ha sido un actor neutral en los conflictos, sino que siempre ha tenido sus propios intereses – a menudo vinculados a la alianza de la OTAN y al comercio.
  • Agendas ocultas: La revisión de los archivos muestra que los diplomáticos noruegos en ocasiones han ocultado información a las partes en un conflicto, lo que socava la confianza en su papel de mediador.
  • Falta de autocrítica: La Noruega oficial se ha negado a hacer una autocrítica de las estrategias fallidas, especialmente en Medio Oriente. En cambio, nos celebramos a nosotros mismos como la nación pacificadora por excelencia.
  • El lenguaje del poder: Waage señala que a menudo son las partes fuertes las que logran imponerse en la diplomacia noruega, mientras que los débiles se quedan con promesas que nunca se cumplen.

Estos puntos son dinamita. Porque si Waage tiene razón, el papel de Noruega en el mundo no es solo una cuestión de buena voluntad, sino también de política de poder y adaptación. Y es precisamente por eso que se vuelve tan peligrosa para los que están en el poder.

Una llamada de atención necesaria

Estés de acuerdo con ella o no, Hilde Henriksen Waage nos obliga a mirar hacia adentro. ¿Qué es realmente la política exterior noruega? ¿Somos los ayudantes altruistas que nos gusta creer, o solo un estado pequeño que se adapta a las grandes potencias? Esta semana el debate ha ido y venido, y sin duda continuará. Una cosa es segura: la investigadora de la Universidad de Oslo ha conseguido tocar algo que está muy arraigado en el alma nacional noruega. Y una vez que las costuras empiezan a soltarse, es difícil volver a coserlo todo.

Ahora queda por ver si Støre y los suyos logran dar las respuestas que Waage y la opinión pública exigen. Porque la historia tiende a alcanzarnos – y justo ahora, la historiadora es la que llama a la puerta.