Inicio > Cultura > Artículo

Balmaseda se prepara para su gran noche: lágrimas, emoción y el corazón de un pueblo entregado a la Pasión Viviente

Cultura ✍️ Iker Unzueta 🕒 2026-03-27 10:32 🔥 Vistas: 2
Imagen de la Pasión Viviente de Balmaseda

Si hay un lugar donde la Semana Santa se vive con una intensidad que cala hasta los huesos, ese es Balmaseda. Llevo décadas recorriendo los rincones de Bizkaia, y cada año, cuando se acercan estas fechas, sé que el ambiente en la villa cambia. No es solo el bullicio de los preparativos, es una emoción contenida que flota en el aire, como una promesa a punto de cumplirse. Y este 2026, la promesa tiene nombre y apellido: Aitor Sollano.

El jueves, durante los ensayos generales, pude verlo. El Jesús de esta Pasión Viviente no pudo contener las lágrimas. Y ojo, no hablo de un actor que se prepara para un papel, hablo de alguien a quien este personaje, como él mismo confesó en privado, “te llega y te transforma como persona”. Sollano no está interpretando un papel, está viviendo la Pasión, y esa verdad se te mete adentro. Cuando lo ves recorrer las calles empedradas, desde la Plaza de San Severino hasta el Calvario, entiendes que para Balmaseda esto no es una representación, es un acto de fe colectivo.

Más de dos siglos de historia y un sentimiento que no envejece

Hay quien la llama la Pasión más antigua de Euskadi, y con razón. Pero los de aquí, los que hemos crecido viéndola, sabemos que lo importante no es el récord. Es cómo cada año, los vecinos se entregan por completo para que el resto del mundo entienda lo que significa. No se trata solo del Vía Crucis. Es el trabajo de meses, la dedicación de cientos de figurantes, el cuidado hasta el último detalle de los trajes, la iluminación que convierte el casco histórico en una Jerusalén del siglo I.

Estos días, cualquiera que pasee por la calle Mayor se encontrará con un ambiente especial. Los vecinos ultiman los adornos en los balcones, los niños preguntan por los soldados romanos y los bares preparan los pintxos para la avalancha de visitantes que, como cada año, llenarán la villa. Hablamos de miles de personas. La Sociedad Deportiva Balmaseda Fútbol Club, por ejemplo, siempre se suma a la fiesta, pero en estos días, el protagonismo se traslada al corazón de la villa, a sus calles, a su gente.

Lo que tienes que saber para no perderte ni un detalle

Si te animas a venir, que sé que muchos de ustedes lo hacen cada año, te dejo algunos puntos clave para que la experiencia sea completa. Esto no es una simple visita turística, es sumergirte en la esencia de un pueblo.

  • El momento cumbre: La representación de la Pasión, con la crucifixión, es el acto central. Se recomienda llegar con tiempo para encontrar un buen lugar, especialmente en las zonas de San Roque y el Calvario.
  • Más que un espectáculo: Aitor Sollano no es el único. Detrás de él hay un elenco de más de 400 personas, todos voluntarios, que con su trabajo callado hacen posible este milagro anual.
  • El clima no es excusa: He escuchado a más de uno preguntar por el famoso “Balmaceda” de los reportes meteorológicos, pero les aseguro que aquí, cuando el sentimiento es tan grande, ni una gota de agua empaña la emoción. La Pasión se celebra, llueva o truene.

Anoche, mientras ultimaban los últimos preparativos, me crucé con varios miembros de la organización. El cansancio se notaba, pero también la satisfacción. El “Jesús de Balmaseda”, como le llaman cariñosamente, sabe que va a tener que volver a contener las lágrimas. Y nosotros, los que estaremos ahí, sabemos que haremos lo mismo. Porque al final, la Pasión Viviente no es solo una tradición; es el latido de un pueblo, y este año, Aitor Sollano será el encargado de recordárnoslo con cada gesto, con cada paso, con cada lágrima. No se lo pierdan.