El hat trick de Alexis Lafreniere guía a los Rangers en una noche para el recuerdo ante los Flames
Hay noches en el Madison Square Garden que huelen a playoff, a gloria, a hockey de verdad. La del pasado martes fue una de esas, y el encargado de firmar la velada con letras de oro fue Alexis Lafreniere. El joven extremo de los New York Rangers completó su primer hat trick de la temporada, liderando la aplastante victoria de su equipo por 4-0 sobre los Calgary Flames. Si eres de los que aún duda del potencial de este chico, es que no viste cómo destrozó a la defensa canadiense.
Lo de Lafreniere no fue un triplete cualquiera. Fue una exhibición de oportunismo, sangre fría y calidad. Sus tres dianas llegaron en momentos clave, desmontando cualquier intento de reacción de los Flames. El primero, nada más empezar el segundo periodo, cuando cazó un rebote en el área pequeña. El segundo, un latigazo desde el círculo izquierdo que dejó sin respuesta a Dustin Wolf, el portero calgariano. Y el tercero, ya en el último tercio, para sentenciar y desatar la locura en la grada. Un hat trick de los de verdad, de los que valen una victoria.
Un hat trick que sabe a poco
Para los que vivimos el hockey con pasión, hay términos que nos hacen esbozar una sonrisa. Hat trick es uno. Triplete, su versión en castellano, suena a poderío. Pero en esta ocasión, la palabra se queda corta para describir lo que se vio sobre el hielo. Lafreniere no solo marcó; fue un martillo para los Flames, que llegaban a Nueva York con la moral alta tras su gira y se marcharon con la sensación de haber chocado contra un muro. El equipo de Peter Laviolette funcionó como una máquina perfectamente engrasada, con un Igor Shesterkin inmutable bajo palos (su segunda portería a cero consecutiva en casa).
Por cierto, y aunque no hubo sangre de por medio, los más veteranos recordarán otra variante: el Gordie Howe hat trick. Ese que incluye un gol, una asistencia y una pelea. Aquí no hizo falta el tumulto, pero la intensidad y el carácter que puso Lafreniere recordaron al mítico Mr. Hockey. Si sigue por este camino, no sería raro verle algún día completar también esa gesta. Porque el chico tiene duende, de ese que no se entrena.
Los tres golpes de Lafreniere
Repasemos cómo fueron esos tres latigazos que levantaron al Garden:
- Gol 1 (27:32): Jugadón de Artemi Panarin por la banda, disparo de Vincent Trocheck que Wolf no puede atrapar y Lafreniere, atento al rechace, empuja el puck a la red. El típico gol de delantero listo.
- Gol 2 (34:15): Recibe el disco en la zona ofensiva, se perfila y suelta un zurdazo seco, ajustado al palo largo. Imparable. Aquí ya se olía la gesta.
- Gol 3 (45:58): Jugada de estrategia en power play. Adam Fox le asiste desde la línea azul, y Lafreniere, solo en el círculo derecho, cruza el puck por encima del hombro de Wolf. El hat trick estaba servido, y el sombrero voló al hielo.
Los Flames, sin respuesta en Nueva York
Del otro lado, los Calgary Flames vivieron una pesadilla. Su entrenador, Ryan Huska, había avisado de la dificultad de jugar en el Garden, y así fue. El equipo canadiense, que venía de hacer un buen tramo de temporada, se vio superado en todas las facetas. No pudieron con el pressing de los Rangers, y sus estrellas como Jonathan Huberdeau o Nazem Kadri desaparecieron ante la férrea defensa local. La derrota, además de dolorosa, les escuece en la lucha por los playoffs en la Conferencia Oeste.
Lo de los Rangers, en cambio, sabe a consolidación. Este triplete de Lafreniere no es flor de un día. El equipo neoyorquino lleva semanas carburando, y la conexión con Mika Zibanejad y Panarin empieza a ser letal. Si mantienen este nivel, no sería extraño verles pelear por el título de la Metropolitan. Y todo esto con el añadido de que Hat Trick Productions, la mítica productora británica, podría pedir los derechos para adaptar esta historia: un joven talento que explota en el escenario más grande del mundo. Porque esto, amigos, fue puro teatro, pero con sticks y discos.
Al final, cuando los tres sombreros llovieron sobre la pista, todos supimos que habíamos presenciado algo especial. El hat trick de Lafreniere no solo dio dos puntos a los Rangers, sino que confirmó que en Nueva York hay un nuevo héroe. Y nosotros, los que estábamos allí (o lo vimos por televisión), ya tenemos historia para contar.