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Parálisis gubernamental en EE.UU.: caos en aeropuertos y trabajadores sin salario. ¿Qué está pasando?

Política ✍️ Marco Ferretti 🕒 2026-03-25 11:21 🔥 Vistas: 1

Estamos acostumbrados a ver a Estados Unidos como la máquina perfecta, esa que nunca se detiene. Sin embargo, desde hace unos días, el país se encuentra con el freno de mano puesto. El infame shutdown es nuevamente una realidad, y esta vez los afectados no son solo los políticos en Washington, sino millones de ciudadanos comunes y, de manera indirecta, también quienes, como nosotros, observamos desde este lado del Atlántico.

Fila en el aeropuerto durante el shutdown

Para entender el estancamiento, hay que empezar por lo básico. El cese de actividades administrativas en Estados Unidos no es algo nuevo, pero cada vez tiene el sabor amargo de la parálisis. En pocas palabras, cuando el Congreso y la Casa Blanca no logran un acuerdo sobre los fondos para financiar las agencias federales, estas últimas se ven obligadas a cerrar sus puertas. O casi. Los servicios esenciales, como la seguridad nacional o las fuerzas del orden, continúan funcionando, pero sin que los empleados reciban un solo centavo de sueldo. Imagínense la ansiedad de ir a trabajar cada día sin saber cuándo recibirán su próximo pago.

Ahí es donde se complica el asunto. En estas horas, el caos se ha desbordado en los aeropuertos de toda la nación. Las imágenes que llegan de Houston, Atlanta o Newark parecen sacadas de una película distópica: filas interminables, maletas abandonadas, viajeros exhaustos sentados en el suelo. La razón es simple: muchos de los agentes de la TSA, esos que nos revisan en los controles de seguridad, se encuentran justo entre esos empleados federales obligados a trabajar sin paga. La tensión está por las nubes, y no sorprende que algunos de ellos hayan empezado a faltar, llamando para reportarse enfermos con tal de no presentarse a un turno que no saben si les pagarán alguna vez. Escucho por todas partes que el sistema de transporte aéreo estadounidense está tocando fondo.

La situación es tan tensa que inevitablemente la memoria nos lleva a un episodio histórico, aquella famosa parálisis del Gobierno Federal de Estados Unidos de 1995. En aquel entonces fue una batalla épica entre el presidente Bill Clinton y el presidente de la Cámara de Representantes, Newt Gingrich. Duró 21 días y fue un baño de sangre político. Hoy, la historia parece repetirse con un guion actualizado, pero las consecuencias sociales son quizás incluso más graves, porque el país ya venía debilitado por años de divisiones.

Esto es lo que significa concretamente esta parálisis (porque de eso se trata: una parálisis de las funciones públicas) para quienes viven o viajan en Estados Unidos:

  • Aeropuertos en caos: tiempos de espera que pueden superar las 3 o 4 horas para quienes vuelan. Controles de seguridad reducidos al mínimo y personal nervioso.
  • Parques nacionales abandonados: basura acumulándose, baños cerrados y acceso limitado. Una vergüenza para un país que vive del turismo.
  • Atención ciudadana nula: ventanillas de agencias como el IRS (el fisco) o el FBI para trámites burocráticos simplemente inexistentes.

Y mientras los políticos juegan a ver quién la tiene más larga, quienes pagan el pato son los de siempre: los trabajadores, los viajeros, los más vulnerables. Si hay una lección que nos dejó 1995, es que la parálisis gubernamental nunca resuelve nada, más bien todo lo contrario. Después del largo tira y afloja de entonces, el Partido Republicano salió con los huesos molidos en las elecciones siguientes. Quién sabe si esta vez alguien recordará la historia antes de que sea demasiado tarde. Mientras tanto, quien tenga un boleto de avión para Estados Unidos haría bien en empacar un poco de paciencia en la maleta. La va a necesitar en abundancia.