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Marco Cecchinato, el corazón de un león: revive la magia del pasado en los cuartos de final del BMW Open en Barletta

Deportes ✍️ Fabrizio Palumbo 🕒 2026-03-30 08:16 🔥 Vistas: 1

Barletta amaneció con ese aroma especial que solo ciertas tardes de primavera saben regalar, pero hoy el aire es diferente. Está cargado de electricidad. El Trofeo Lapietra, el que nosotros en la ciudad llamamos cariñosamente el Open de la Desafío, ha entrado en su fase más intensa y el cuadro principal está regalando emociones que ni los más optimistas esperaban. Y en medio de todo esto, está él: Marco Cecchinato.

Marco Cecchinato en acción en el Trofeo Lapietra

Lo sé, lo sé, parece como si retrocediéramos en el tiempo, cuando su brazo parecía una varita mágica y su revés paralelo era una obra de arte. Pero nada de nostalgia, porque lo que he estado viendo estos días en la tierra roja de Barletta no es un replay, es algo nuevo. Cecchinato está ahí, y está a tope. Después de una temporada de altibajos, el reencuentro con la tierra de Apulia parece haberle devuelto la chispa.

Un debut de manual ante un veterano

La primera ronda ya dejó las cosas claras. Enfrente, un hueso duro como Philipp Kohlschreiber. El alemán, de la generación del 83, es un jugador que ha construido su carrera sobre la tierra batida, un muro difícil de penetrar. Pero Cecchinato desplegó un partido inteligente, paciente. Lo tomó por el cuello, lo hizo correr, usó ese famoso revés cruzado que cuando entra te hace levantarte de la silla. Y ahí quedó, primer obstáculo superado con la seguridad de quien sabe que estas canchas son su casa.

Cuartos de final: el duelo con Fucsovics

Pero ahora el listón sube. Mañana (o esta noche, depende de cuándo salgan a la cancha, pero se rumorea que será el partido estrella de la sesión) llegan los cuartos de final: Marco Cecchinato (Italia) contra Márton Fucsovics (Hungría). Y si quieren ver si el regreso de Marco es solo un espejismo o algo serio, esta es precisamente la prueba de fuego.

Fucsovics no es cualquier rival. Es de los de top 50, un físico bestial, uno que golpea duro y nunca se rinde. Para mí, el partido se decidirá en la capacidad de Cecchinato para manejar la potencia del húngaro. Si Marco logra llevarlo a intercambios largos, apoyándose en el ritmo y el toque, entonces las posibilidades son enormes. Si, en cambio, permite que Fucsovics imponga su derecha, se convierte en una cuesta muy empinada. Pero en estos días, he visto una concentración en los ojos de Marco que no veía desde hace tiempo. Parece haber redescubierto ese placer de sufrir en la cancha, ese esfuerzo que para un tenista italiano, sobre esta superficie, se vuelve casi un placer.

Por qué este torneo vale más que un trofeo

No quiero ponerme filosófico, pero aquí en Barletta hay algo especial. Se comenta que la acogida de estos días ha sido increíble, y viendo las gradas llenas media hora antes de su partido, lo creo totalmente. El público llena las gradas, se respira un aire de tenis de antaño. Marco Cecchinato, en este contexto, no es solo un jugador: es un símbolo. Para quienes, como yo, seguimos su espléndido 2018, verlo luchar punto a punto bajo el sol de Apulia da una satisfacción que va más allá del resultado.

  • El factor cancha: Jugar en casa, con el público empujando, es una ventaja nada desdeñable. El "¡Vamos, Marco!" que resuena entre las pistas marca la diferencia en los momentos clave.
  • La superficie: La tierra batida de Barletta, un poco más lenta que otras, potencia su juego hecho de variaciones y bolas pesadas.
  • La cabeza: Parece obvio decirlo de alguien como él, pero es el aspecto más importante. Esta semana lo veo tranquilo, libre. Y cuando Marco está tranquilo, realmente puede ganarle a cualquiera.

Y así, mientras el BMW Open (que para quien no lo sepa, es uno de esos torneos que sabe combinar la elegancia de la marca con la pasión de nuestro tenis) entra en su fase más candente, yo me quedo con esta sensación. Mañana será batalla. Fucsovics está ahí listo para destrozar los sueños locales, pero Cecchinato tiene de su parte las ganas de demostrar que ciertas llamas, cuando son verdaderas, nunca se apagan. Enciendan la tele, o mejor aún, vengan al club. Porque cuando Marco toma impulso, es un espectáculo que no se querrán perder.