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Crisis en Medio Oriente: Maersk suspende rutas en el Golfo y más de 270,000 contenedores quedan varados

Economía ✍️ Marco Rossi 🕒 2026-03-06 09:41 🔥 Vistas: 1

Buque portacontenedores de Maersk en el mar

Si eres importador o simplemente te apasiona la logística, hoy es un día para no perder de vista el mar. Maersk, el gigante danés que mueve una parte enorme del comercio mundial, acaba de apagar dos motores fundamentales. Desde hace unas horas, filtran versiones cada vez más insistentes en el mundo de la logística: la naviera ha suspendido dos servicios clave en el Golfo Pérsico. ¿La razón? La situación en Medio Oriente se ha convertido en un polvorín, y nadie quiere verse con un barco en medio del fuego cruzado. La decisión está tomada: más de 270,000 TEU (cientos de miles de contenedores) ya están detenidos en fondeadero o siendo desviados, a la espera de saber cuál será su destino final. Fuentes cercanas al dossier del Golfo murmuran que se trata de una medida preventiva que podría prolongarse.

Una decisión forzada: el Estrecho de Ormuz, zona prohibida

El grupo A.P. Moller-Maersk no tomó esta decisión a la ligera. Las rutas suspendidas son las que cruzan el Estrecho de Ormuz, ese cuello de botella entre el Golfo y el Océano Índico. Con las tensiones al máximo entre Irán e Israel, y las marinas de guerra patrullando con misiles listos, pasar por ahí es jugar a la ruleta rusa. La prioridad, para Maersk Line, es poner a salvo a las tripulaciones y la carga. Pero para quienes tienen mercancías en tránsito, la pesadilla logística apenas comienza: reservas cerradas, productos que se quedan en tierra y tiempos de entrega convertidos en una incógnita. En círculos cercanos a la compañía se rumorea que los próximos días serán cruciales para decidir si alargan la ruta por el Cabo de Buena Esperanza.

De piratas a misiles: la lección del Maersk Alabama

No es la primera vez que Maersk se ve en medio de la tormenta. Quien tenga algo de memoria recordará el secuestro del Maersk Alabama, en 2009. En aquel entonces, fueron los piratas somalíes quienes hicieron temblar al mundo con aquel motín en alta mar que incluso inspiró una película con Tom Hanks. Hoy el enemigo es menos pintoresco y mucho más tecnológico: ya no son esquifes con escaleras, sino drones y misiles balísticos. Y si aquella vez el incidente quedó aislado, hoy la región entera es un campo minado. ¿La diferencia? Le llaman "guerra difusa", y el riesgo es que cualquier barco se convierta en un blanco. Viejos conocidos de la marina mercante recuerdan bien aquel escolta nocturno, pero esta vez ni una flota entera bastaría para protegerse.

Curiosamente, muchos conocen a Maersk también por un motivo más pacífico. Me refiero al mítico tren Lego Maersk 10219, ese set que los fanáticos de los ladrillos han buscado por años. Una pieza de colección, lanzada en 2011, que celebraba precisamente el vínculo histórico entre la naviera y el mundo del transporte ferroviario. Mientras los contenedores de verdad están varados en el mar, quién sabe cuántos modelos a escala estarán dando vueltas por las salas de estar. Una ironía amarga para quienes coleccionan piezas raras y ahora se arriesgan a no ver llegar los paquetes reales.

México en la mira: posibles afectaciones y aumentos de costos

¿Y nosotros? Aunque el foco inicial esté en Italia, el efecto dominó llegará lejos. México, con puertos estratégicos como Manzanillo, Lázaro Cárdenas y Veracruz, no será la excepción. Gran parte de las mercancías que llegan de Asia (electrónica, autopartes, ropa) viajan en barcos de Maersk o sus socios. Si las rutas del Golfo se cierran, los barcos tendrán que alargar el trayecto por el Cabo de Buena Esperanza, duplicando costos y tiempos de entrega. ¿Y adivinen quién termina pagando la cuenta? Las empresas mexicanas, que ya lidian con la inflación, podrían ver cómo los precios de sus insumos se disparan aún más. Sin olvidar las exportaciones: productos como el aguacate, el tequila o los autopartes dirigidos a los mercados del Golfo quedan ahora en un limbo. Los comentarios entre agentes de carga de la Ciudad de México y Monterrey hablan de noches sin dormir recalculando pedidos y posibles penalizaciones.

Esto es lo que implica, en concreto, la movida de la naviera danesa:

  • Congelamiento de reservas: para rutas hacia Emiratos Árabes, Arabia Saudita, Qatar y Kuwait, las cargas están suspendidas temporalmente. No se aceptarán nuevas reservas hasta nuevo aviso.
  • Rutas alternativas: los barcos ya en ruta están siendo desviados a puertos seguros, con retrasos estimados de entre 10 y 20 días según su ubicación.
  • Aumento de fletes: los expertos apuestan por un incremento en los costos de transporte, con efectos en cadena para toda la cadena de suministro en las próximas semanas.
  • Mercancías perecederas en riesgo: los contenedores refrigerados con alimentos podrían sufrir daños si las esperas se alargan más de dos semanas. Algunos importadores ya buscan cámaras frigoríficas de emergencia.

¿Qué sigue ahora? El temor a un nuevo caos en la cadena de suministro

Vivimos tiempos donde las crisis se acumulan. Tras el bloqueo en Suez y la pandemia, este nuevo cierre amenaza con reavivar la mecha de los retrasos globales. El mercado espera señales desde Washington y Teherán, pero por ahora la diplomacia avanza con lentitud. La única certeza es que mientras el Estrecho de Ormuz siga siendo zona prohibida, el Golfo será un desierto de contenedores. Y mientras los políticos hablan, los agentes de carga mexicanos pasan las noches buscando soluciones para que las fábricas no tengan que parar. Porque, seamos honestos, cuando los barcos se detienen, el mundo se detiene. Y esta vez, el viento caliente que llega del Golfo no trae arena, solo trae malas noticias.