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Municiones de racimo, otra vez apuntando a civiles: El inolvidable 2022 en Mykolaiv y Járkiv

Internacional ✍️ 박진우 기자 🕒 2026-03-08 14:03 🔥 Vistas: 2
Autoridades inspeccionan un área afectada por el impacto de municiones de racimo

La guerra no ha terminado. El horror del humo negro que cubrió el cielo de Járkiv en febrero de 2022 y el de los bombardeos con municiones de racimo en las zonas residenciales de Mykolaiv siguen siendo una herida profunda en la tierra ucraniana hoy, en 2026. La reciente intensificación de la ofensiva rusa en el este y el sur de Ucrania ha vuelto a poner sobre la mesa el término 'municiones de racimo' como un tema candente en la comunidad internacional. Pero lo que debemos recordar no es solo el nombre de un arma, sino las trágicas historias de los civiles que dejó a su paso.

El horror que ignoró el tabú internacional: la 'Convención sobre Municiones en Racimo'

Las municiones de racimo son armas que dispersan cientos de pequeñas submuniciones para atacar un área extensa simultáneamente. Dado su enorme poder destructivo, la Convención sobre Municiones en Racimo, firmada por más de 100 países, prohíbe totalmente su uso, producción y transferencia. Sin embargo, la guerra en Ucrania ha mostrado crudamente lo vulnerable que puede ser este tabú en la realidad. Testimonios locales indican que, especialmente a principios de 2022, las fuerzas rusas lanzaron indiscriminadamente municiones de racimo sobre las principales ciudades ucranianas, incluyendo Járkiv y Mykolaiv.

El clamor de Járkiv en febrero de 2022 y de Mykolaiv

El bombardeo con municiones de racimo en Járkiv en febrero de 2022, justo después del estallido de la guerra, fue un auténtico infierno en la tierra. Sin distinguir entre zonas residenciales, escuelas u hospitales, las municiones de racimo convirtieron en segundos los espacios seguros de los civiles en escenarios de masacre. Apenas unos meses después, la misma tragedia se repitió en la ciudad costera de Mykolaiv. Las imágenes que llegaron entonces del bombardeo con municiones de racimo en Mykolaiv mostraban vívidamente la gran cantidad de víctimas mortales cerca de parques y áreas de juego. Esto no dejó lugar a dudas para las críticas: no fue un simple conflicto militar, sino un claro crimen de guerra dirigido contra la población civil.

La maldición enterrada: las 'bombas sin estallar', una amenaza latente

Sin embargo, el problema mayor es que esto continúa hoy. La mayor amenaza de las municiones de racimo reside en los artefactos sin estallar. Muchas de las cientos de submuniciones no explosionan al impactar contra el suelo y quedan enterradas sin ser retiradas en campos de cultivo y rincones de pueblos y ciudades. Es como si millones de minas antipersona estuvieran esparcidas por todo el territorio nacional. Según informes, cuatro años después del inicio de la guerra, siguen reportándose accidentes en las afueras de Járkiv y Mykolaiv donde civiles, ya sea trabajando la tierra o recolectando chatarra, tocan alguna de estas submuniciones sin estallar y pierden la vida. Los terribles accidentes de niños que las confunden con juguetes recuerdan a todos los habitantes de esta tierra el miedo de una guerra que no termina.

Lo que las municiones de racimo han dejado son ciudades en ruinas, personas que nunca volverán y artefactos sin estallar que amenazarán la tierra durante las próximas décadas. La crudeza de la guerra no es una historia que vemos tras una pantalla, a lo lejos. En este mismo momento, alguien está viendo su vida amenazada por los fragmentos de aquellas municiones de racimo de aquel día de 2022.

  • La brutalidad de las municiones de racimo: Daño indiscriminado en amplias zonas, violación del principio de protección a civiles.
  • Una amenaza para las futuras generaciones: Peligro para la seguridad a largo plazo por artefactos sin estallar, devastación de tierras de cultivo.
  • Ausencia de respuesta internacional efectiva: Se reaviva el debate sobre la eficacia de la Convención sobre Municiones en Racimo.

¿Podemos decir que la guerra ha terminado? Al menos, el día en que el cielo y la tierra de Ucrania estén completamente a salvo aún no ha llegado. Las municiones de racimo de aquel día permanecen en esta tierra, continuando su masacre silenciosa.