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Arancha González Laya: el multilateralismo herido frente a la amenaza comercial de Trump

Internacional ✍️ Laura García 🕒 2026-03-06 07:15 🔥 Vistas: 3

En los últimos días, el nombre de Arancha González Laya ha vuelto a sonar con fuerza en los círculos políticos y económicos. No es para menos: la exministra de Asuntos Exteriores se ha convertido en una de las voces más lúcidas a la hora de descifrar la tormenta perfecta que se cierne sobre el comercio global. Mientras Donald Trump amenaza con un nuevo frente arancelario que golpearía de lleno a España y al resto de Europa, la mirada de Laya, siempre aguda y con un pie en la academia y otro en la primera línea del debate internacional, nos obliga a poner atención.

Arancha González Laya en una entrevista reciente

La fragilidad del multilateralismo, según Laya

Hace apenas unas semanas, en un prestigioso foro internacional, Arancha González Laya sostuvo un debate de alto voltaje con un analista político de primer nivel. El título del debate lo decía todo: "Salvar el multilateralismo". Porque si algo tiene claro Laya es que el orden internacional basado en reglas, ese que costó décadas construir, se está desmoronando ante nuestros ojos. No es una visión catastrofista; es la constatación de que, con el regreso de Trump a la carrera por la Casa Blanca, el libre comercio tal como lo conocíamos ha entrado en fase terminal. Ella lo expresa con una claridad que duele: estamos asistiendo al entierro de la Organización Mundial del Comercio si los europeos no reaccionamos y actuamos en bloque.

El turno de China y el error de la desglobalización

Otro de los mantras que Laya ha repetido en sus últimas intervenciones —y que conecta directamente con el largo título de una conferencia que ha dado de qué hablar, "China's Turn in the Trade War" (El Turno de China en la Guerra Comercial)— es que el eje del conflicto ya no es solo transatlántico. Pekín observa con paciencia milenaria cómo Estados Unidos se enreda con sus socios históricos. Para Laya, el verdadero peligro no es el arancel de turno, sino que caigamos en la trampa de la desglobalización forzada. Ella prefiere hablar de "desacoplamiento de riesgos (de-risking)", pero con matices: no se trata de desconectarse de China, sino de hacerlo sin dispararse en el pie. Y ese equilibrio es, precisamente, lo que los gobiernos europeos, incluido el español, no terminan de encontrar.

Salarios, inflación y la tormenta perfecta

El debate no estaría completo sin el aspecto social. En su análisis más reciente, que titularon "De-Risking and Wageflation" (Desacoplamiento de Riesgos e Inflación Salarial), Arancha González Laya lanza una advertencia que debería helar la sangre en los ministerios de Economía: la combinación de guerra comercial y transición energética está provocando una inflación salarial (wageflation) difícil de gestionar. Pero ojo, que no se malinterprete: Laya no está en contra de la subida de sueldos. Lo que señala es que, si los aranceles de Trump encarecen las exportaciones españolas —el aceite, el vino, el cerdo—, las empresas tendrán menos margen y el empleo terminará resintiéndose. Aquí en España, los principales sindicatos ya han alzado la voz pidiendo una respuesta europea coordinada que proteja el empleo, justo lo que Laya lleva semanas predicando en los foros internacionales.

¿Y España en todo esto?

Mientras en Berlín algunos señalan con el dedo el silencio cómplice de Merz ante las bravatas de Trump, aquí la voz de Laya se alza como un contrapunto necesario. No es la primera vez que la exministra recuerda que España, por su tamaño y su tejido productivo, es de los países que más puede sufrir una guerra comercial de este calibre. Pero a diferencia de muchos análisis que se quedan en la queja, ella propone una hoja de ruta clara:

  • Reforzar la autonomía estratégica europea sin caer en proteccionismos absurdos.
  • Diversificar socios comerciales más allá de Estados Unidos y China, mirando a América Latina y África.
  • Proteger a los sectores más vulnerables con políticas industriales activas, no con subsidios a fondo perdido.

En definitiva, cuando uno escucha a Arancha González Laya en estos días, entiende que no estamos ante una crisis comercial más. Es el síntoma de un cambio de época, y ella, con esa mezcla de experiencia de gobierno y visión académica, se ha convertido en la traductora perfecta de lo que se nos viene encima. Miren la foto que ilustra este artículo: esa media sonrisa, esa mirada que parece estar calculando tres movimientos por delante. Es la expresión de alguien que ya ha visto esta película y trata de advertirnos de que, esta vez, el final podría ser distinto si no nos apuramos a reescribir el guion.