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Alexander Zverev se prepara para Miami: el recuerdo de la final de Roma 2018 y el desafío con Alcaraz en la mira

Deportes ✍️ Marco Rossi 🕒 2026-03-21 20:59 🔥 Vistas: 2
Alexander Zverev en acción

Si hay un momento que aún perdura en la memoria de los aficionados italianos, es aquella tarde del 20 de mayo de 2018. La pista central del Foro Itálico estaba hasta el tope, el sol pegaba con fuerza, y al otro lado de la red estaba nada menos que Rafael Nadal. El Rey de la tierra batida, el hombre que parecía tener un pacto con ese trofeo. Sin embargo, ese día, Alexander Zverev escribió una página que aquí en Roma jamás se olvidará. La final de los Internazionali BNL d'Italia, una de las más grandes de la historia reciente: 6-1, 1-6, 6-3. Así es, Sascha logró lo que muy pocos habían conseguido antes, y aún hoy, cuando uno pasa por ahí, entre un café en el bar y un paseo por el Tíber, se habla de ello como de una hazaña para contar a los nietos.

Ese título de 2018 fue la tarjeta de presentación de un chico que parecía destinado a reinar en el tenis mundial. Ahora, mientras se alista para el Miami Open, aquella victoria en Roma vuelve a la mente con fuerza. Porque para Zverev, Estados Unidos es otra historia, pero las sensaciones son las mismas. Llega a Florida después de superar el primer escollo en la segunda ronda, donde se midió con Martin Damm Jr. No fue un trámite sencillo, ni mucho menos. Damm, un jugador que está dando que hablar, puso en aprietos al alemán durante un set entero. Pero cuando siente el ambiente de una gran batalla, cuando el partido se pone duro, Zverev saca a relucir ese tenis que nos enamoró en Roma. Y lo hace con la misma feroz determinación, aunque ahora la pista dura de Miami no tenga nada que ver con la tierra batida romana.

Lo bueno es que el verdadero plato fuerte aún está por llegar. Si el cuadro respeta los pronósticos, y tengo la sensación de que así será, pronto podríamos ser testigos de lo que para mí ya es el duelo del futuro: Alexander Zverev contra Carlos Alcaraz. De un lado, el campeón que ya ha ganado todo a nivel Masters 1000 y ha probado las finales de Grand Slam; del otro, el fenómeno que está tomando al mundo del tenis por el cuello. Será un cruce de generaciones, de potencia y talento. ¿Y sabes qué me hace pensar? Que quizás, como en Roma 2018, este podría ser el inicio de otro capítulo fundamental en la carrera de Sascha. Él, que siempre ha tenido en su padre, Alexander Zverev padre, la guía silenciosa y firme entre bastidores, sabe que partidos así no se juegan, se viven.

Echemos un vistazo al camino que le espera:

  • El recuerdo de Roma 2018: Aquella final contra Nadal no es solo un trofeo en la vitrina. Es la prueba de que Zverev, en los momentos que cuentan, puede vencer a cualquiera. Incluso al más grande de la historia en tierra batida.
  • El presente en Miami: Tras la prueba contra Damm, el motor ya está caliente. La pista rápida estadounidense es históricamente un territorio de caza donde el servicio de Sascha puede marcar la diferencia. Y aquí, el saque es un arma letal.
  • El futuro (inmediato) con Alcaraz: Si llegaran a enfrentarse, sería un duelo psicológico además de técnico. Alcaraz representa la nueva guardia, Zverev quiere demostrar que su reinado aún no ha terminado.

Es interesante cómo el tenis, a veces, juega con las coincidencias. Estos días se hablaba mucho del camino de Zverev en Florida, y de inmediato la mirada se va a ese 2018. Porque es fácil olvidarse de los números, pero la sensación de ver a un jugador de dos metros moverse como un felino, arrancándole tiros a Nadal en una superficie que parecía hecha a medida para el español, esa no se borra. Es un legado pesado, lo sé. Pero si hay alguien con las espaldas lo suficientemente anchas para cargar con él, y para responder golpe por golpe a un chico como Alcaraz, ese es precisamente él.

Siempre lo digo: a veces nos fijamos demasiado en los números y los rankings, olvidando que estos chicos también juegan con la memoria. Zverev salta a la pista en Miami sabiendo que ya ha ganado batallas que parecían perdidas de antemano. Y aquella final de 2018, para quien creció con el tenis como yo, es la prueba viviente de que cuando Sascha encuentra la concentración adecuada, su tenis es sencillamente estelar. Esta noche, mientras veamos los octavos, o quizás los cuartos si el cuadro se acelera, tendremos todos en la memoria ese revés paralelo que doblegó a Nadal en Roma. Y si llega el duelo con Alcaraz, les aseguro, el Foro Itálico lo sentirá latir aunque esté a miles de kilómetros de distancia.