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EE. UU.: Protestas "No Kings" contra Trump: miles de personas salen a la calle

Política ✍️ Lukas Meier 🕒 2026-03-30 04:51 🔥 Vistas: 2
Protestas contra Trump en Estados Unidos

Son imágenes que no se olvidan fácilmente. Desde la Costa Este hasta California, la gente vuelve a salir a la calle, y esta vez las consignas son más contundentes, las pancartas más provocadoras. Las protestas «No Kings» contra Donald Trump han cobrado en los últimos días una fuerza que ha sorprendido incluso a los observadores más veteranos de la política estadounidense. Ya no es solo la resistencia clásica de las grandes ciudades; el descontento hierve en todos los rincones.

Tengo la sensación de que aquí está creciendo algo diferente a lo que vimos en su primer mandato. Entre 2015 y 2017, las manifestaciones solían ser una reacción espontánea a decretos sorpresivos. Esta vez es distinto. Hay una estructura, una profundidad histórica que recuerda a los grandes movimientos por los derechos civiles. Un nombre que resuena constantemente en estos círculos es el del historiador Ta-Nehisi Coates. Su libro «Ocho años en el poder: Una tragedia americana» se ha convertido casi en una suerte de biblia para este movimiento. Resume lo que muchos temen: que la lucha por la democracia nunca termina realmente y que los logros del pasado, especialmente los años de Obama, pueden desmoronarse más rápido de lo que nos gustaría admitir.

De la guerra con Irán a la Constitución: las múltiples caras de la protesta

Lo que más me fascina de estas protestas desde 2024 es la diversidad de motivos que llevan a la gente a salir a la calle. Ya no es un solo detonante, sino una mezcla de profunda preocupación y rabia contenida. Hablas con gente en Washington y todos coinciden: las protestas contra Donald Trump son esta vez un punto de encuentro para todos aquellos que sienten que la democracia estadounidense está atravesando una deriva peligrosa.

  • La preocupación por la separación de poderes: Bajo el lema «No Kings» ya no se trata solo de leyes concretas, sino de la cuestión fundamental de si EE. UU. se encamina hacia un modelo autoritario. El poder judicial está siendo atacado y el Congreso a menudo parece un mero espectador.
  • La política exterior como chispa: La tensión en torno a la guerra con Irán no es solo una cuestión de diplomacia internacional. Para muchos aquí, es la prueba de que el Ejecutivo toma decisiones de calado histórico sin el respaldo de la ciudadanía. Eso genera un profundo temor.
  • La incertidumbre económica: Olvídate de los gráficos y las cotizaciones bursátiles. En los estados donde la industria flaquea y entre los jóvenes que ya no pueden permitirse comprar una casa, crece la sensación de que la política solo trabaja para sus propios financiadores.

Hay que pararse a pensar: tienes a gente manifestándose contra la política exterior en Oriente Próximo, mientras que a su lado alguien levanta una pancarta citando la Constitución. Y todo ello bajo un denominador común: que la democracia no es propiedad de nadie. He estado presente en algunas de estas marchas, y la energía que desprenden es contagiosa, pero a la vez inquietante.

¿Un movimiento sin hoja de ruta?

La gran pregunta sigue siendo: ¿adónde lleva esto? Unos advierten de una fractura que hunde aún más al país en la división. Otros lo ven como el último grito de una sociedad civil antes de que sea demasiado tarde. Recuerdo bien las protestas de 2016, cuando muchos pensaban que era solo un malestar pasajero. Hoy sé que las protestas contra Donald Trump desde 2024 son de otra magnitud. Son más organizadas, más extendidas y, lo que es clave, tienen un respaldo narrativo.

Es esa mezcla de reflexión histórica, como la que plantea Coates en su libro, y la rabia actual por las decisiones políticas. En los trenes con destino a Washington o en los cafés de Portland, no se discute solo sobre el último titular, sino sobre cómo mantener una democracia «reparable». Eso es lo que hace a este movimiento tan poderoso y, al mismo tiempo, tan impredecible para el establishment en Washington.