La nueva edad de oro de Turquía: ¿Puede la Estrella Creciente volver a reinar en Europa?
Si sigues el fútbol internacional más allá de los titulares, sabrás que ningún país imprime al juego una pasión tan ardiente como Turquía. El equipo conocido como la Estrella Creciente (Ay-Yıldızlar) siempre ha sido una bomba de relojería: puede estallar en la cara del rival o en su propio pie, pero desde luego nunca es aburrido. Y ahora, en el umbral de 2024, todo apunta a que esa explosión podría estar de nuevo a punto de producirse.
Un bronce que nadie esperaba
Todos recordamos aquel verano de 2002. Turquía no pisaba un Mundial desde hacía medio siglo, concretamente desde 1954. Y entonces ocurrió. El equipo dirigido por Şenol Güneş se plantó en las semifinales de Japón y Corea del Sur, donde su camino se cruzó con el Brasil que acabaría siendo campeón. En la lucha por el bronce, venció al anfitrión Corea del Sur por 3-2. Todo el país aún recuerda el gol de Hakan Şükür, que llegó en el segundo 10 del partido y sigue siendo el tanto más rápido en la historia de los Mundiales. Fue una sensación que puso al fútbol turco en el mapa mundial.
Drama en la Eurocopa y un nuevo impulso
Cuando creías haberlo visto todo, llegó 2008. En la Eurocopa de Suiza y Austria, Turquía volvió a golpear. En los cuartos de final contra Croacia, estaban eliminados hasta que Semih Şentürk, en el minuto 122, remachó el balón a la red. Fue un empate inverosímil que dejó a millones de espectadores con la boca abierta. Turquía ganó en los penaltis y alcanzó las semifinales, donde Alemania fue un hueso demasiado duro de roer. Después llegó un período más discreto, sin clasificaciones para Mundiales, pero ahora los vientos vuelven a soplar a su favor.
Tres razones para tomarse en serio a Turquía ahora mismo
- La experiencia regresa al banquillo: En 2019, el timón volvió a manos del entrenador estrella Şenol Güneş, el mismo hombre que llevó al equipo al bronce mundialista en 2002. Él sabe cómo exprimir hasta la última gota de energía de este grupo.
- Relevo generacional a la vista: Los jóvenes talentos turcos están despuntando en las grandes ligas europeas. Se han formado en la competitiva Superliga local y ahora tienen hambre de demostrar su valía.
- La magia de la vuelta a casa: Con la Federación de Fútbol de Turquía habiendo puesto orden en la casa, los partidos como local se han vuelto inexpugnables. El ambiente es eléctrico y termina contagiando a los jugadores.
En el ranking FIFA, Turquía escala posiciones sin pausa. En julio de 2024 ya ocupaba el puesto 26. No es la cima, pero la dirección es la correcta. De momento, les espera una clasificación exigente, pero este grupo tiene madera para llegar lejos. Aquí en Finlandia también guardamos buenos recuerdos de nuestros enfrentamientos con Turquía, y siempre es algo especial cuando la Estrella Creciente se deja caer por el norte. Los próximos años dictaminarán si Turquía está por fin lista para regresar a donde pertenece: la élite del fútbol mundial.