¿Otra subida de la gasolina? Por qué el petróleo no para de subir, el freno del gobierno y cómo ahorrar
Esta semana, cuando fui a echar gasolina a la moto y vi el precio de la sin plomo 95, casi me caigo de la moto de la impresión. ¿No si ya había subido el mes pasado? ¿Cómo es que ahora pega otro salto de más de un céntimo? La mujer de la gasolinera, mientras ponía el surtidor con soltura, me soltó sin mirar atrás: "Chaval, con la guerra en Oriente Medio, esto no ha hecho más que empezar".
Y no le faltaba razón. Esta subida del petróleo no es más que el reflejo de la olla exprés que está a punto de estallar en Oriente Medio. El conflicto entre Israel y Hamás no tiene pinta de terminar y tiene a todos los grandes productores de la región con los nervios de punta. Cualquier mínimo contratiempo en la oferta y el precio del crudo se dispara como un cohete. Taiwán depende de las importaciones para más del 90% de su energía, así que el primero en notar el fuego cruzado es nuestro depósito.
El gobierno echa un cable: se activa el freno a los carburantes y la luz
Al oír esto, los más mayores igual menean la cabeza diciendo que "lo de antes, con las subidas salvajes, era mucho peor". Y es cierto. Al menos ahora el gobierno tiene el mecanismo para contener el precio de la luz y los carburantes. La CPCL, la compañía estatal, ya ha activado medidas de estabilización para absorber parte de la subida. Si no, el precio que veríamos en los surtidores sería mucho más escalofriante. Pero los avispados saben que no es por bondad del gobierno, sino por miedo a una explosión en cadena de los precios. Porque cuando sube la gasolina, sube todo: el menú del día, las tapas, los gastos de envío online... no se salva ni dios.
Un pequeño respiro: además de la gasolina, lo que más miedo nos daba, la luz, también tiene visos de solucionarse. Se daba por hecho que el 1 de abril subiría la tarifa eléctrica, pero los últimos vientos soplan hacia una congelación de la luz en abril. Aunque sea algo temporal, al menos esta primavera no tendremos que preocuparnos de que nos dé un jamacuco la factura de la luz antes siquiera de encender el aire acondicionado. Pero este parche de "congelar precios para contentar al personal" no se sabe cuánto durará. Nadie pone la mano en el fuego. Al final, todo depende de cuándo se desactive esa bomba de relojería en Oriente Medio.
Guía de supervivencia para el ciudadano de a pie: ¿cómo lidiar con esta escalada?
Ya que no podemos controlar la situación internacional y las medidas del gobierno son más un "parche" que una "solución de fondo", ¿qué podemos hacer los mortales? Estos días he recopilado algunos trucos que me han pasado unos "gurús del ahorro de combustible" y quizás le den un respiro a tu cartera:
- Cuida los neumáticos y ahorrarás gasolina. Si la presión es baja, el neumático ofrece más resistencia al asfalto y el motor tiene que hacer más esfuerzo. Así es como la gasolina se esfuma sin darte cuenta. Revisa la presión una vez al mes, o aprovecha para inflarlos cuando vayas al taller. Te sale casi gratis.
- Evita el ralentí: mejor apaga el motor. Muchos taxistas esperan a los clientes con el motor en marcha, pero los sistemas de arranque de los coches de hoy no son tan delicados. En una parada de más de un minuto, apagar el motor ahorra más que tenerlo al ralentí. Esperando a tu chico, o mientras compras el pan, si son más de tres minutos, apaga y en paz.
- Aprovecha las Apps de descuentos en gasolina. Muchas tarjetas de banco o apps de pago móvil ofrecen descuentos por repostar. Igual son solo céntimos por litro, pero al final del año suma y acaba siendo el importe de varias cenas. Antes de repostar, un vistazo al móvil; después, otro para pagar. Que se haga costumbre.
- Y si no, andando. Si es para ir a comprar el pan o echar la basura a casa de la abuela, plantéate ir andando o en bici. Evitas buscar aparcamiento y encima ganas en salud. Dos por uno.
Al final, lo de esta subida del petróleo no creo que sea cosa de un par de meses. Si la guerra en Oriente Medio no cesa, el precio del crudo no bajará de verdad. Lo que podemos hacer es vigilar nuestros gastos y gastar cada gota de gasolina con cabeza. Y lo del mecanismo de contención del gobierno, mejor verlo como un paraguas en medio de la tormenta: bienvenido sea si nos cubre, y si no, al menos tenemos nuestros propios trucos para hacerle frente.