Umar Dzhabrailov: Del esplendor a la tumba de un empresario ruso que amaba Viena
La noticia me llegó ayer por la noche y no consigo quitármela de la cabeza. Umar Dzhabrailov – para muchos austriacos quizás solo una nota marginal, pero para los iniciados, una de las figuras más fascinantes del mundo empresarial ruso– al parecer se ha quitado la vida. Las primeras informaciones que filtraron desde Moscú sonaban aún increíbles: Умар Джабраилов, el hombre con predilección por los hoteles de lujo, el bellas artes y coches aún más caros, muerto en su piso del famoso Hotel Ucrania. Las autoridades oficiales hablan de suicidio. Si se escuchan los rumores de su círculo, la imagen no se aclara, sino todo lo contrario.
Un checheno en el mundo de los oligarcas
Para entender quién era realmente Dzhabrailov Umar, hay que remontarse a los salvajes años noventa. El checheno de nacimiento, cuyo nombre según la interpretación se escribe unas veces Umar Dzhabrailov y otras en cirílico Умар Джабраилов, dio entonces el salto del Cáucaso al corazón del poder ruso. No era uno de los oligarcas de las materias primas más conocidos como Abramovich o Deripaska. Su mundo era el del lujo, el inmobiliario, la política entre bastidores. Incluso formó parte del Consejo de la Federación, la cámara alta del parlamento ruso, un puesto que no se consigue así como así sin tener contactos directos con el Kremlin. Sin embargo, su verdadera pasión siempre fue la fachada glamurosa: la construcción de centros comerciales, el desarrollo de hoteles de lujo y el coleccionismo de arte que bate récords en cada subasta.
Las huellas vienesas de un trotamundos
Para nosotros, en Austria, hay algo especialmente interesante: a Umar Dzhabrailov le encantaba Viena. Recuerdo conversaciones con agentes inmobiliarios del primer distrito que siempre hablaban maravillas de un discreto comprador ruso que pagaba precios desorbitados por palacios históricos, en efectivo, por supuesto. Es difícil decir si se trataba directamente de él, pero su cartera era internacional, y Viena estaba en lo más alto de su lista de ciudades en las que había que dejarse ver. En la inauguración del Baile de la Ópera o en los salones más exclusivos del Hotel Sacher – Джабраилов Умар estaba presente. Encarnaba el arquetipo del empresario ruso moderno, que se mueve tanto en la alta sociedad occidental como por los pasillos del centro de poder moscovita. ¿Sus inversiones aquí? Apuesto a que son algunos objetos cuidadosamente seleccionados, quizás camuflados a través de empresas fantasma, pues ya se sabe que el dinero ruso de verdad fluye gustosamente en secreto.
¿Los últimos días de un perseguido?
Aún más impactante llega ahora la noticia desde Moscú. Se dice que se pegó un tiro en su apartamento del rascacielos de Stalin a orillas del río Moscova. En los canales rusos online se suceden las especulaciones con detalles, pero nadie sabe realmente qué pasó en las horas previas. ¿Fue realmente el suicidio de un hombre que estaba bajo presión? Desde las sanciones contra Rusia y la creciente presión sobre todos los considerados "conectados con Occidente", los negocios para figuras como él se volvieron cada vez más difíciles. Muchos de sus socios se han bajado del carro, sus cuentas bancarias en Suiza han sido congeladas. Otros, en cambio, susurran sobre luchas internas de poder en el clan caucásico que lo habrían llevado a una situación sin salida. Lo cierto es que un hombre que estuvo tanto en el punto de mira no desaparece así como así en la oscuridad. Su muerte deja un vacío, y no solo emocional.
¿Qué pasará ahora con sus imperios?
Para los empresarios e inversores en Austria, esta tragedia plantea una pregunta incómoda pero realista: ¿Quién hereda las participaciones en las empresas que posiblemente estén registradas aquí? Y aún más importante: ¿Se pondrán ahora activos a la venta a precios de saldo? En los próximos meses se verá si la familia o los socios comerciales leales pueden asumir la herencia, o si el Estado ruso, a través del largo brazo de sus autoridades, echa el guante. Conozco a unos pocos notarios y abogados en el centro de Viena que ya están sondeando discretamente la situación. Podría ser que algunas de las direcciones más prestigiosas de Viena busquen pronto un nuevo propietario. Para aquellos con profundos bolsillos y fuertes nervios, podría surgir aquí una oportunidad, por cínico que parezca.
- Inmuebles: Apartamentos de lujo y locales comerciales en las mejores ubicaciones podrían cambiar pronto de dueño.
- Colecciones de arte: Partes de su famosa colección de vanguardia rusa podrían subastarse a través de casas de subastas en Viena.
- Redes de contactos: Sus contactos con políticos y empresarios austriacos se quedan ahora sin ancla; se formarán nuevas alianzas.
El final de una era y un nuevo capítulo
La muerte de Umar Dzhabrailov marca más que solo el final de una vida excéntrica. Simboliza el brutal despertar de toda una generación de empresarios rusos que pensaron que podían bailar en dos bodas para siempre – entre el lujo occidental y el poder político oriental. Ahora que ya no está, debemos prestar atención en Viena y en otros lugares. Su legado no solo se gestionará en archivadores, sino que seguirá siendo visible en las brillantes fachadas de la ciudad. Para mí, como observador de larga trayectoria, está claro: la historia de Джабраилов Умар aún no ha terminado; ahora solo entra en una nueva e incierta fase. Y yo seguiré atento, porque si alguien sabía cómo sacar partido de la incertidumbre, ese era Umar. Solo que esta vez ya no estará presente.