¿Sube la gasolina y se encoge tu cartera? Causas del aumento, mecanismo de contención del gobierno y guía para ahorrar
Esta semana fui a cargar gasolina y al ver el precio de la Magna (o la de menor octanaje), casi me caigo de la moto. Si el mes pasado ya había subido, ¿por qué ahora pegó otro salto de más de un peso? La señora de la gasolinera, mientras cargaba con toda naturalidad, me dijo sin voltear: "Chavo, hay guerra en Medio Oriente, y esto apenas comienza".
Y no le faltaba razón. Este aumento en el precio del petróleo tiene su origen en ese polvorín que es Medio Oriente. El conflicto entre Israel y Hamás no tiene fin, y tiene a todos los países productores de la región con los nervios de punta. Cualquier mínima interrupción en la oferta dispara el precio internacional del crudo como si fuera un cohete. En México, que importa gran parte de su gasolina, este fuego nos quema directamente a nosotros, los consumidores.
El gobierno apaga el fuego: se activa el mecanismo para contener el aumento de gasolina y luz
Hablando de esto, los más veteranos seguramente dirán que "la época de los aumentos descontrolados era mucho peor". Y es cierto, ahora al menos tenemos el mecanismo para contener el aumento de gasolina y electricidad. Esta vez, Pemex ya activó medidas de estabilización, absorbiendo parte del incremento para que el precio en la bomba no sea aún más aterrador. Los que estamos en el ajo sabemos que no es por pura bondad del gobierno, sino por miedo a una explosión inflacionaria en cadena, porque cuando sube la gasolina, todo lo demás se va para arriba: la comida, las tortas, los envíos por internet... nada se salva.
Un respiro es que, además de la gasolina, también hay novedades sobre lo que más nos preocupa: la luz. Se pensaba que el 1 de abril las tarifas eléctricas subirían sí o sí, pero los últimos reportes indican que la intención es congelarlas. Aunque sea algo temporal, al menos esta primavera no tendremos que preocuparnos por que el recibo de la luz explote incluso antes de prender el aire acondicionado. Pero, ¿cuánto durará esta medida? Nadie puede asegurarlo. Al final, todo depende de que se logre desactivar esa bomba de tiempo en Medio Oriente.
Guía de supervivencia para el ciudadano de a pie: ¿cómo enfrentar esta ola de aumentos?
Ya que no podemos controlar la situación internacional y las medidas del gobierno son más como una "aspirina" que una "cura definitiva", ¿qué podemos hacer nosotros, la gente común? Estos días he estado preguntando y estos son algunos tips de unos "gurús del ahorro de gasolina" que podrían ayudar a que nuestra cartera no sufra tanto:
- Cuida tus llantas y ahorras gasolina. Cuando las llantas tienen baja presión, la fricción con el pavimento aumenta y el motor tiene que esforzarse más. Así es como se va la gasolina sin sentir. Revisa la presión al menos una vez al mes, o cuando vayas al servicio, que te las inflen. No te cuesta casi nada.
- Evita el ralentí; apagar el motor es mejor. Muchos taxistas acostumbran dejar el motor prendido mientras esperan cliente, pero los sistemas de encendido actuales no son tan delicados. Si te detienes más de un minuto, apagar el motor ahorra más gasolina que dejarlo prendido. Si esperas a tu novia o te paras a comprar un refresco, si son más de tres minutos, apágalo.
- Aprovecha las apps de descuentos en gasolina. Muchas tarjetas de banco y apps de pago ofrecen promociones al cargar gasolina. Tal vez el descuento por litro sea de unos cuantos centavos, pero todo suma. Al final del año, ese ahorro equivale a varias comidas fuera de casa. Antes de cargar, revisa el teléfono para ver qué promoción aplicar, y al terminar, para guardar tu comprobante fiscal. Hazlo un hábito.
- Camina más, hace bien. Si es para ir a la tienda de la esquina por algo o sacar la basura, considera ir caminando o en bici. Te evitas buscar estacionamiento y de paso haces algo de ejercicio. ¡Dos por uno!
A fin de cuentas, esto del aumento en el precio del petróleo no creo que sea algo que termine en un par de meses. Mientras el conflicto en Medio Oriente no se apague, los precios difícilmente bajarán de verdad. Lo que nos toca es cuidar nuestro dinero y gastar cada gota de gasolina de manera inteligente. En cuanto al mecanismo del gobierno para contener los prepos, veámoslo como un pequeño paraguas en medio de la tormenta. Si funciona, qué bien; si no, nosotros ya tenemos nuestros propios trucos para hacerle frente.