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¿Podrá el NDP remontar? Entresijos de la recta final en la carrera por el liderazgo

política ✍️ Mark Connolly 🕒 2026-03-11 05:39 🔥 Vistas: 1
Candidatos al liderazgo del NDP durante el debate

Llevo el tiempo suficiente para recordar cuando el NDP podía plantar cara a los grandes partidos. ¿Y ahora? Al adentrarnos en la recta final de esta carrera por el liderazgo, da la sensación de que el partido está mirando al abismo. La votación comenzó esta semana y, para el 29 de marzo en Winnipeg, sabremos quién es lo suficientemente valiente (o temerario) como para intentar rescatar a los Nuevos Demócratas del borde del precipicio.

Seamos sinceros: después del batacazo de 2025, donde Jagmeet Singh perdió su propio escaño y el grupo parlamentario quedó reducido a un puñado de diputados, esto no es solo un concurso de liderazgo. Es una búsqueda de la resurrección política. Con solo seis escaños restantes en la Cámara de los Comunes, y con los liberales de Mark Carney y los conservadores de Pierre Poilievre copando la atención mediática, el próximo líder tendrá que reconstruir desde cero. Es un páramo político que haría que hasta el politicastro más veterano se planteara pasarse al sector inmobiliario.

Los tres pesos pesados (y el resto)

Cinco nombres llegaron a la votación final, pero cualquiera que haya estado prestando atención sabe que esto es, en realidad, una lucha a tres bandas. Está el cineasta activista con un apellido ilustre, la diputada en activo que realmente sabe cómo ganar en Alberta, y el líder sindical que cree que el partido olvidó sus raíces. Aquí tienes el desglose:

  • Avi Lewis: La máquina de recaudar fondos, logrando más de 1.2 millones de dólares, según supe. Propone grandes ideas, como tiendas de comestibles de propiedad pública, para combatir la crisis del costo de vida. La base de izquierdas lo adora, pero ¿podrá vender el socialismo fuera del centro de Toronto? Esa es la cuestión.
  • Heather McPherson: La diputada por Edmonton es la única candidata con un escaño en el Parlamento, y tiene el argumento de "yo sí sé cómo ganar" bien aprendido. Ha demostrado que puede ganar en Alberta, dos veces. Su propuesta es de reconstrucción constante y pragmática, y es la favorita entre quienes realmente tienen que sentarse en la Cámara.
  • Rob Ashton: El líder sindical de estibadores se presenta como el candidato puramente obrero. No deja de repetir que el NDP dejó de hablarle a la clase trabajadora. Su enfoque se limita estrictamente a los trabajadores, la vivienda y plantar cara a la "clase dominante". Tiene el respaldo del sindicato, pero ¿podrá expandirse más allá de esa base?
  • Tanille Johnston y Tony McQuail: Johnston, la primera mujer indígena en aspirar al liderazgo, aporta una nueva perspectiva sobre la Renta Básica Universal y los derechos indígenas. McQuail, el agricultor ecológico, es el estadista veterano de la sostenibilidad. Ambos aportan voces importantes, pero sus opciones organizativas son escasas.

Las repercusiones provinciales: El factor Eby, McGowan y Pancholi

Mientras los federales se reorganizan, las ramas provinciales hacen lo propio, y es imposible ignorar el contraste. En la Columbia Británica, el NDP de David Eby está en una posición envidiable, con una sólida ventaja en las encuestas. Vamos, si el tío ya ha ganado el liderazgo provincial prácticamente por aclamación. Esto demuestra que la marca no está muerta en todas partes; solo necesita al mensajero adecuado.

Pero las carreras provinciales también ofrecen una advertencia, especialmente en el Oeste. ¿Recuerdan la carrera por el liderazgo del NDP de Alberta? Gil McGowan tuvo que retirarse porque no pudo reunir los fondos necesarios. Su salida a principios de 2024 cambió por completo esa contienda, demostrando que, aunque tengas las ideas adecuadas para recuperar a los votantes de clase trabajadora, si no tienes la chequera, estás perdido. Y luego está Rakhi Pancholi, que se lanzó a la carrera en Alberta con mucha expectación, solo para abandonarla y respaldar a Naheed Nenshi. Es un deporte de sangre, amigos.

Estas dinámicas provinciales importan porque el próximo líder federal tendrá que trabajar codo con codo con primeros ministros provinciales populares como Eby o Wab Kinew en Manitoba. Si el nuevo jefe es demasiado radical o está demasiado desconectado, corre el riesgo de crear fricciones con los únicos gobiernos del NDP que realmente están, digamos, gobernando.

¿Qué pasará el 29 de marzo?

Esta carrera es notoriamente difícil de pronosticar. No hay encuestas públicas entre los afiliados, así que nos quedamos interpretando pistas como los montos recaudados o los apoyos sindicales. Lewis tiene el dinero y el reconocimiento de nombre (su abuelo David Lewis lideró el partido federal, y su padre Stephen lideró el NDP de Ontario). McPherson tiene el trabajo sobre el terreno y la experiencia parlamentaria. Ashton tiene la maquinaria sindical.

El NDP utiliza una papeleta con voto transferible, lo que significa que las segundas opciones de los votantes de Johnston y McQuail podrían terminar siendo decisivas. Si Lewis es demasiado izquierdista para los pragmáticos, y Ashton está demasiado centrado en los sindicatos para los activistas, McPherson podría emerger fácilmente como la opción de consenso en las rondas finales.

Quien gane, se enfrentará a una oposición feroz. Los liberales con Carney han copado gran parte del espacio de centro-izquierda, y los conservadores están comiendo terreno en el voto de la clase trabajadora, que solía ser territorio del NDP. El nuevo líder tendrá que reconstruir un grupo parlamentario destrozado, recaudar fondos y, de algún modo, hacer que el partido vuelva a ser relevante. Es una jugada arriesgada, pero como demostró Jack Layton en 2011, a veces solo necesitas una oportunidad. En dos semanas sabremos si el partido ha encontrado a su nueva gran esperanza.