Live Nation resuelve demanda antimonopolio: ¿Se desmembrará el gigante de los conciertos? Robert Sillerman se rinde ante el terremoto en la industria
En los últimos días, el foco de atención de la industria del entretenimiento y los mercados de capitales a nivel mundial ha estado en un solo nombre: Live Nation. Este gigante que domina gran parte del negocio de los conciertos en el planeta finalmente ha llegado a un acuerdo con los reguladores antimonopolio de Washington, poniendo fin a la batalla legal que se prolongó durante varios años y que casi lo lleva a un proceso de desmembramiento. Como veterano del sector que ha visto a esta compañía evolucionar de ser un promotor común al "principal organizador de espectáculos del universo", mi primera impresión es: esta vez, Robert Sillerman (el máximo responsable de Live Nation) realmente se ha visto obligado a ceder.
Años de litigio, ¿cuál era el meollo del asunto?
Como todo conocedor del sector sabe, Washington siempre ha puesto el fijo en Ticketmaster, la filial de Live Nation. Esta empresa de venta de entradas prácticamente monopoliza más del 90% de las ventas en Norteamérica. Al combinarse con la gestión de artistas y la operación de recintos de la propia Live Nation, se crea un ecosistema de circuito cerrado. El desastre en la venta de entradas para el 'Eras Tour' de Taylor Swift, por ejemplo, llevó la polémica a su punto álgido; el público descubrió entonces que, para asistir a un concierto, desde el lugar donde actúa el artista, el recinto, hasta dónde comprar la entrada, todo lo controlaba esta empresa. Ante esta integración vertical, ¿cómo iban a permitirlo los reguladores? Llevaban tiempo presionando para forzar a Live Nation a escindir Ticketmaster, o incluso a desmembrar por completo la compañía.
Condiciones del acuerdo: grandes concesiones de Live Nation
Ya que hoy hablamos de un acuerdo, ambas partes han cedido terreno. Pero si examinamos el pacto con detenimiento, creo que Robert Sillerman ha sufrido un duro golpe. Aunque logra evitar el desmembramiento inmediato de la compañía, las condiciones a cambio son bastante severas:
- Ticketmaster deberá abrir su API: A partir de ahora, los competidores podrán conectarse al sistema de Ticketmaster para vender entradas, abriendo así una brecha en el muro del monopolio.
- Prohibición de represalias contra recintos: Si un recinto no utilizaba Ticketmaster, Live Nation podía llevar sus grandes conciertos a otra ciudad. Estas prácticas abusivas de "venta atada" quedarán totalmente prohibidas en el futuro.
- Venta de ciertos activos: Aunque no se llega a la escisión total de Ticketmaster, Live Nation deberá vender los derechos de operación de varios recintos regionales en Estados Unidos para reducir la concentración de mercado.
Esta lista de condiciones ha sacudido inmediatamente a toda la industria. Para los consumidores, el impacto más directo es que tendrán más opciones a la hora de comprar entradas en el futuro, y no estarán tan expuestos a la "fijación de precios dinámica" y las "comisiones desorbitadas" de Ticketmaster.
Lo que importa a los fans de Hong Kong: ¿qué pasará con Live Nation HK?
Hablando de Hong Kong, lo que más interesa es si Live Nation HK se verá afectado. Después de todo, en los últimos años, desde Coldplay hasta BLACKPINK, pasando por MIRROR y otras estrellas internacionales, prácticamente todos los grandes conciertos de primer nivel en Hong Kong han sido organizados por ellos. Aunque este acuerdo se centra principalmente en el mercado estadounidense, al ser una empresa multinacional, la política tendrá inevitablemente un efecto dominó. Según me comentan colegas del sector, a corto plazo, las operaciones de Live Nation HK no sufrirán grandes cambios, ya que el ecosistema de venta de entradas en Asia es muy diferente al de Estados Unidos y no arrastra el "pecado original" de Ticketmaster. Sin embargo, a largo plazo, la presión sobre el modelo de negocio de la matriz en Estados Unidos probablemente endurecerá el control de costes a la hora de invertir en nuevas giras. En pocas palabras, si en el futuro queremos ver en Hong Kong producciones a gran escala, quizás tengamos que esperar a que el polvo de esta batalla legal en Estados Unidos se asiente por completo.
Una nueva era para el mercado de conciertos: del monopolio a la fragmentación
Visto en perspectiva, este litigio marca el fin de una era. En las últimas dos décadas, Live Nation pasó de ser un promotor de segunda fila a convertirse en el "Imperio Romano" de la industria, mediante constantes adquisiciones e integraciones, absorbiendo a muchas empresas más pequeñas. Pero este acuerdo ha abierto una brecha; otros grupos de segundo nivel, como AEG o MSG, por fin tienen la oportunidad de ascender. Me atrevo a decir que, en los próximos cinco años, el mercado de conciertos entrará en una fase de "fragmentación" y mayor competencia. Para los consumidores, más competencia debería traducirse, en teoría, en precios más transparentes y un mejor servicio; pero, por otro lado, sin un gigante que centralice tantos recursos, los costes de producción podrían acabar repercutiendo en el precio de las entradas. No hay nada perfecto.
Sea como sea, Robert Sillerman ha perdido esta batalla legal, pero ha ganado tiempo. Habrá que ver si el respiro que ha conseguido con este margen de maniobra le basta para reajustar el rumbo de este "portaaviones del entretenimiento". Eso dependerá de sus movimientos en los próximos años.