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Lo que los terremotos nos enseñan: El recuerdo imborrable de los temblores para un taiwanés, desde el 311, el tsunami del Índico hasta el reciente seísmo en Cebú

Sociedad ✍️ 李台生 🕒 2026-03-12 18:48 🔥 Vistas: 1
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Esa sacudida de anoche, seguro que todos la notaron, ¿verdad? Aunque solo fueron unos segundos, esa sensación de opresión en el pecho probablemente no desapareció en toda la noche. Vivir en Taiwán significa que los terremotos son como viejos conocidos, solo que este viejo amigo tiene mal genio y de vez en cuando nos recuerda que está ahí. Con los años, algunos temblores se han grabado a fuego, imposibles de olvidar.

Aquella noche, la sacudida de Hualien

Recuerdo el terremoto de Hualien en 2014, de magnitud 5,7, que alcanzó una intensidad máxima de IV y se sintió con fuerza incluso en Taipéi y Nuevo Taipéi. En ese momento, estaba viendo la televisión en el salón cuando, de repente, todo empezó a dar vueltas. Las lámparas colgantes se balanceaban como columpios y el agua de los vasos se derramó medio sobre la mesa. Aunque los datos posteriores no lo sitúan como el más fuerte, la conmoción repentina hizo que muchos amigos de Taipéi experimentaran por primera vez "lo que los habitantes de Hualien viven a menudo". Al hablar después con lugareños de Hualien, me contaron que ya están totalmente tranquilos; tiembla y tiembla, pero la vida sigue, sin perder ni un ápice de la alerta necesaria.

El 11-M de Japón, un dolor eterno

Hablando de terremotos, es imposible no mencionar el Gran Terremoto de Japón Oriental de 2011. Aquella tarde, estaba en la oficina cuando saltó una noticia de última hora: un fuerte seísmo de magnitud 9,0 frente a la costa del noreste de Japón. Las horas siguientes, las pantallas de todo el mundo mostraron una y otra vez las olas del tsunami engullendo ciudades enteras. Aunque Taiwán está lejos, el corazón de todos se encogió. Ver aquellas calles familiares convertidas en un océano provocó una sensación de impotencia que aún hoy perdura. Ese terremoto también hizo que los taiwaneses fuéramos más conscientes: nosotros también vivimos en el Cinturón de Fuego del Pacífico, y nadie puede decir que una catástrofe de esa magnitud no pueda ocurrir jamás aquí.

El tsunami del Índico, una catástrofe del siglo

Retrocediendo un poco más, el Terremoto del Océano Índico de 2004, de magnitud 9,1, desencadenó un tsunami en el sur de Asia que se cobró más de 200.000 vidas. Por aquel entonces, internet no estaba tan desarrollado como ahora, pero los telediarios no paraban de emitir imágenes del tsunami azotando Tailandia, Indonesia y Sri Lanka. Las antes alegres playas turísticas se transformaron en un infierno en cuestión de segundos. Recuerdo que en la empresa se organizó una colecta y todos donaron sin dudar, porque el impacto fue algo que caló hondo en el corazón. Hasta hoy, cada vez que veo algún documental relacionado, se me sigue encogiendo el pecho.

El terremoto de Cebú, una advertencia cercana

Acercándonos más en el tiempo, el Terremoto de Cebú de 2025, aunque ocurrió en Filipinas, gracias a las redes sociales la noticia de la devastación dio la vuelta al mundo al instante. Ver aquellas iglesias centenarias derrumbadas y a los residentes presas del pánico hizo comprender que los terremotos no entienden de fronteras. Taiwán y Filipinas están en el límite entre placas tectónicas. Lo que hoy fue Cebú, bien podría ser nuestro mañana. Por aquel entonces, muchos amigos empezaron a revisar seriamente sus mochilas de emergencia e incluso hubo quien se apuntó a cursos de primeros auxilios. La conciencia de que "el lobo podría venir de verdad" era más fuerte que nunca.

Lo que los terremotos nos enseñan

Tras vivir tantos movimientos de tierra, algo hemos aprendido. Es evidente para todos que es mejor estar preparados que entrar en pánico. Aquí enumero algunos de los consejos básicos de autoprotección que considero fundamentales, para compartir con todos:

  • Anclar los muebles: Armarios grandes, estanterías y televisiones deben fijarse a la pared con escuadras metálicas en forma de L. Durante un terremoto, pueden convertirse en los asesinos más letales.
  • Preparar una mochila de emergencia: Déjala en la entrada, en un lugar de fácil acceso. Debe contener, como mínimo, agua, comida no perecedera, linterna, radio, pilas de repuesto, copias de documentos importantes y algo de efectivo.
  • Tres pasos para evacuar: Agacharse, cubrirse y sujetarse. Lo más importante es proteger la cabeza. No corras a abrir puertas ni a salir fuera.
  • Revisar el gas, el agua y la electricidad: Si después de un temblor notas olor a gas, cierra la llave de paso inmediatamente y ventila la habitación. Bajo ningún concepto enciendas fuego.
  • Prestar atención a la información oficial: Descarga la aplicación de alerta sísmica de la Agencia Meteorológica Central para recibir avisos precisos de inmediato. No te dejes engañar por informaciones no verificadas.

Los terremotos son el sino de esta tierra. No podemos elegir no tenerlos, pero sí podemos elegir cómo afrontarlos. Espero que cada sacudida nos haga más conscientes y también más unidos. La próxima vez que la tierra tiemble, espero que tú y yo podamos mantenernos firmes y preguntarnos mutuamente: "¿Estás bien?".