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Ingrid Kristiansen: «Quiero ser un contrapeso a la histeria del entrenamiento»

Deportes ✍️ Ola Nordmann 🕒 2026-03-21 19:53 🔥 Vistas: 1

Debo admitir que se me ha encogido el corazón cuando la vi por la calle el otro día. Hay algo en su mirada tranquila, esa paz especial que solo posee alguien que lo ha ganado todo, pero que también ha perdido un poco de sí misma en el camino. Ingrid Kristiansen. Para muchos de los que crecimos en los ochenta, es más que una exatleta. Es el símbolo mismo de la voluntad de sufrimiento noruega, esa que podía correr de Moscú a Londres sin pestañear.

Ingrid Kristiansen durante un evento

Ahora vuelve a la esfera pública, y debo decir que el mensaje que trae da en el clavo justo ahora. Porque no se trata de ir tras nuevas marcas personales ni de analizar las pulsaciones en reposo hasta el último decimal. En cambio, Ingrid Kristiansen se erige como un claro contrapeso a lo que ella misma llama «la histeria del entrenamiento». Y déjenme decirlo de una vez: era más que necesario.

He seguido el deporte noruego durante años, y nunca había visto una brecha tan marcada entre quienes entrenan para vivir y quienes viven para entrenar. Especialmente en el mundo del running en Noruega, en los últimos años ha crecido una cultura que a veces se parece más a una carrera profesional que a un placer del tiempo libre. Relojes de actividad que pitan, algoritmos que deciden la semana de descanso, y una ansiedad por rendir que acecha detrás de cada prenda deportiva.

Ingrid Kristiansen sabe de lo que habla. Cuando batió el récord mundial de maratón en 1985, lo hizo con un umbral del dolor que muy pocos podemos imaginar. Pero también ha conocido la otra cara de la moneda. En un momento de sinceridad, ha hablado anteriormente de la sensación de ser malinterpretada, de ser reducida a una simple máquina que producía carreras. Quizá por eso hoy parece tan auténtica. Ella ha estado ahí arriba y ha visto que no necesariamente es donde la mayoría deberíamos aspirar a llegar.

Deja que la alegría guíe el camino

Es fácil dejarse llevar cuando todo el mundo en Instagram grita «¡hazlo!» y muestra series perfectamente cronometradas al atardecer. Pero lo que Ingrid Kristiansen nos recuerda es algo tan sencillo como que hacer deporte debe ser una fuente de energía, no una fuente de estrés. Habla de escuchar al cuerpo, no solo al reloj. De atreverse a tomarse un día de descanso sin sentir culpa. De recordar que empezamos a correr porque nos daba libertad, no porque fuera a ser otro punto en nuestro currículum.

Para ser sincero, creo que este mensaje cala aún más hondo porque viene de ella. Si fuera cualquier otro, se podría desestimar como la queja de alguien que no puede seguir el ritmo. Pero Ingrid Kristiansen tiene legitimidad. Es la dueña del récord mundial. Puede permitirse decir «ya está bien» sin que nadie pueda acusarla de ser vaga.

  • Escucha a tu cuerpo: ¿Te duele algo? ¿Estás cansado? Quizá lo más inteligente que puedes hacer hoy es dar un paseo tranquilo, no forzarte a hacer un entrenamiento.
  • Deja el pulsómetro de vez en cuando: Nota cómo se siente correr sin ser medido. Puede ser una experiencia increíblemente liberadora.
  • Recuerda por qué empezaste: Para la mayoría de nosotros, se trata de salud, bienestar y sentir el viento en el pelo. No dejes que se convierta en otro trabajo exigente.

Hay algo liberador en la forma en que lo transmite. No se presenta como una moralista que señala con el dedo, sino como una hermana mayor y sabia que ya lo ha visto todo. No quiere que dejemos de correr. Solo quiere que dejemos de arruinar la alegría de correr.

Una voz que necesitamos

En una época donde los jóvenes luchan por encontrar el equilibrio y donde muchos abandonan el deporte porque se vuelve «demasiado serio», una voz como la de Ingrid Kristiansen vale su peso en oro. Ella representa lo auténtico, lo terrenal. Nos recuerda que detrás de todos los récords y todos los títulos, hay una persona que también ha sentido la presión, que también ha conocido la sensación de quedarse fuera cuando las zapatillas tuvieron que quedar en el estante.

Así que la próxima vez que te ates los cordones y sientas que la ansiedad por no rendir lo suficiente aparece, piensa en lo que dice la propia reina del maratón. Está bien tomarse las cosas con calma. Está bien disfrutar. Y está bien ser un contrapeso, aunque todo el mundo a tu alrededor parezca haberlo olvidado.