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El fiestón de 15 años que destapó el desfalco de 30 mdd en Pemex: la historia detrás de Belinda, el padrino y los contratos millonarios

Noticias ✍️ Carlos Martínez Velázquez 🕒 2026-03-10 14:32 🔥 Vistas: 1

Si algo distingue a los grandes escándalos de corrupción en México no son las auditorías ni los comunicados oficiales. Son las fiestas. Y la que montaron este fin de semana en Villahermosa para celebrar los 15 años de Mafer, la hija del contratista petrolero Juan Carlos Guerrero Rojas, ya tiene un lugar asegurado en el imaginario nacional. No solo por la tarta con forma de Estatua de la Libertad, la alfombra roja presentada por Galilea Montijo o el concierto íntimo de Belinda. Sino porque, mientras Petróleos Mexicanos se desangra con una deuda histórica, hubo quien pudo permitirse una fiesta de tres millones de dólares —unos 60 millones de pesos, según los cálculos que corren como la pólvora en redes— como si el pozo de dinero fuera inagotable.

Fiesta XV años Mafer Tabasco

Y resulta que sí, pero no de la manera que uno imagina. Lo que en principio parecía la crónica social de una quinceañera consentida se convirtió, en cuestión de horas, en la hoja de ruta de un presunto desfalco millonario contra Pemex. Porque en el sector petrolero todo el mundo se conoce, y cuando vieron las fotos del festejo —con J Balvin cantándole Bonita a la cumpleañera y el maquillador de las estrellas haciéndole el look—, más de uno se preguntó: ¿cómo puede un empresario gastarse eso si, según las cuentas que ya están sobre la mesa de los bufetes de abogados, se les debe pagar a cientos de contratistas desde hace meses? La respuesta, como suele pasar en Tabasco, tiene nombre y apellido: Marcos Torres Fuentes, el padrino de la fiesta y, hasta hace unos días, subdirector de Producción de Pemex Exploración y Producción.

La fiesta del año (y del desfalco)

Vayamos por partes. La noche del sábado 7 de marzo, el Centro de Convenciones de Tabasco se transformó en una réplica de Nueva York. La temática neoyorquina incluía copias de la Estatua de la Libertad y una producción digna de un videoclip. La encargada de conducir la velada fue Galilea Montijo, y la madrina de la quinceañera, nada menos que Belinda, que además de cantar las mañanitas le regaló a Mafer un momento digno de sus redes sociales. Pero el verdadero lujo no fue artístico: fue simbólico. En un país donde el relato oficial ha sido el de la austeridad, ver a un contratista de Pemex quemar decenas de millones de pesos en una noche mientras la empresa en quiebra no paga a sus proveedores resultó, como mínimo, un despropósito.

La tarta, la decoración, los artistas... y el detalle que terminó por detonarlo todo: el padrino. Como se ha rumoreado en los pasillos del sector energético, Marcos Torres Fuentes, ingeniero petrolero graduado del IPN y alto cargo de Pemex, fue el encargado de apadrinar a Mafer. Y aquí es donde la historia deja de ser social para convertirse en un expediente que ya corre en las fiscalías. A Torres Fuentes y a Juan Carlos Guerrero, el padre de la festejada, se les señala por cobros excesivos y pagos simulados que suman al menos 30 millones de dólares en el marco del proyecto del campo Bakté, un yacimiento que, en los informes internos de la paraestatal, fue el "escenario perfecto para ordeñar a la petrolera".

El esquema: trabajo simulado y ya te pagaré

¿Cómo funcionaba el tinglado? Todo apunta a un mecanismo bien conocido en el sector: contratos inflados, servicios que nunca se prestaban y una red de empresas que, sobre el papel, hacían maravillas. Guerrero es socio en al menos 17 compañías energéticas e inmobiliarias, muchas de ellas vinculadas a la prestación de servicios para la industria petrolera. Entre ellas destaca Petroservicios Integrales México, que en 2023 obtuvo contratos con Pemex por valor de 104 millones de dólares, a pesar de haber sido requerida por la Secretaría de Finanzas de Tabasco por deudas tributarias. Pero eso no es todo: en enero de este año, la misma empresa firmó un comunicado público denunciando la falta de pago de Pemex a sus subcontratistas. O sea, exigían que les pagaran mientras, presuntamente, desviaban fondos. La ironía es tan bestia que parece sacada de una serie.

El modus operandi, conocido en los círculos petroleros como "trabajo hoy simulado y ya me pagarás mañana", consistía en facturar servicios nunca realizados o cobrar de más por conceptos inexistentes. Y todo ello con un padrino de lujo dentro de la paraestatal. Porque no cualquiera llega a ser subdirector de Producción en la Región Sur, una de las áreas más estratégicas de Pemex Exploración y Producción, encargada de operar campos terrestres en Tabasco, Veracruz y Chiapas. Torres Fuentes, además, ha sido vicepresidente del Colegio de Ingenieros Petroleros de México, lo que le daba una fachada de respetabilidad técnica mientras, según las acusaciones que ya están en los expedientes de investigación, facilitaba los contratos a su compadre.

Las gasolineras de la trama

El imperio de Guerrero no se limita a los contratos de perforación. Detrás de la tarta de 15 años hay una red de estaciones de servicio que operan bajo distintas razones sociales. Algunas de las empresas vinculadas a él son:

  • Estación de Servicio Vía Corta
  • Oil Industry Logistics
  • Servicios Chocogas (relacionada con el término Exelgas Pemex)
  • Petróleos Tabasqueños
  • Grupo Energético de la Chontalpa

En el gremio gasolinero, nombres como Gasolinera Petrodarka o Guiga Pemex QR han sonado en los corrillos como parte de este ecosistema de franquicias que, en ocasiones, operan al límite de la legalidad. No es casualidad que, desde hace años, el Congreso haya intentado tipificar como delito grave el fraude en estaciones de servicio, ante la proliferación de "litros de 800 mililitros" y combustibles adulterados. El fraude no está solo en los contratos millonarios, sino en el día a día del consumidor que llena el depósito y paga de más. La familia Guerrero, con su red de empresas, ha sabido moverse en ese terreno pantanoso.

El padrino, la quinceañera y el senador

Para rematar el cuadro, no podían faltar las conexiones políticas. A Juan Carlos Guerrero se le señala como un empresario cercano al senador Adán Augusto López, uno de los pesos pesados de la 4T en Tabasco. Además, en el pasado, su nombre ya había aparecido vinculado a la llamada Estafa Maestra, el enorme desvío de recursos a través de universidades públicas. Es un hecho público que Guerrero fue directivo del Instituto Tecnológico de Comalcalco justo en el periodo en que esa institución firmó convenios con la Sedatu que terminaron en empresas fantasma y desvíos por más de 168 millones de pesos. El tipo no es nuevo en esto de los escándalos; lo que pasa es que antes no había tenido una fiesta de 15 años que lo pusiera en el punto de mira.

Mientras Pemex acumula una deuda con sus proveedores de más de 434 mil millones de pesos —la más alta en 15 años— y cientos de pequeñas empresas están al borde de la quiebra por falta de pago, unos pocos privilegiados como Guerrero celebran con artistas internacionales y bolsos Birkin de 200 mil pesos para la quinceañera. El contraste no es solo obsceno: es la radiografía de un sistema donde el que no hace trampa, no avanza. Y donde una fiesta terminó por destapar lo que las auditorías no habían podido: que en el corazón de la petrolera más endeudada del mundo, el dinero sí existe... solo que mal repartido.

Ya hay carpetas de investigación abiertas. Todos los focos están puestos. Y la opinión pública, con el malestar a cuestas. Ahora falta que la justicia haga algo más que mirar las fotos de la fiesta. Porque como bien dice el refrán popular en Tabasco: "el que es perico, donde quiera es verde". Y este perico, al parecer, llevaba años comiendo del presupuesto de todos.