La gasolina en México: nuevo golpe al bolsillo este 10 de marzo de 2026 y su curiosa conexión con Pau Gasol y Pelé
Esta mañana, al pasar por la gasolinera de la esquina, me topé con la misma escena de los últimos meses: caras largas, miradas fijas en el surtidor y el clásico suspiro cuando el contador no deja de subir. Pero hoy, 10 de marzo de 2026, la cosa sabe aún más amarga. Los precios de la gasolina han vuelto a moverse, y aunque algunos esperaban una tregua, la realidad es que el bolsillo vuelve a resentirse. La Magna, la Premium y el Diésel ajustaron sus números desde ayer, y como era de esperar, el impacto ya se nota hasta en la tortillería.
Sube el diésel, tiembla la cesta de la compra
Según los nuevos paneles en los surtidores, el diésel ha dado un salto de 62 centavos en varias regiones del país. Para quienes no manejan un tráiler, eso supone un problema enorme: todo lo que llega a tu mesa viaja en camiones que usan diésel. Los transportistas ya están haciendo números, y los primeros en pagar el pato somos nosotros. En Coahuila, por ejemplo, ya se empieza a hablar de un golpe directo a la cesta de la compra. El huevo, la leche, las verduras... todo podría volver a subir en las próximas semanas. Es el perro que se muerde la cola.
De la gasolinera a la desesperación
Lo curioso es ver cómo reacciona la gente. Doña Mary, que vive frente a la gasolinera, me contó que desde el lunes vio a más de uno llegar con su garrafa para gasolina.
- El clásico bidón rojo: el que usamos para el cortacésped o el generador, ahora muchos lo llevan por si acaso, pensando que mañana estará más cara.
- Las mochilas de los repartidores: los repartidores de comida aprietan el paso, porque cada litro extra les come la comisión del día.
- Los taxis: los taxistas ya ni preguntan el precio, solo piden "lleno" y rezan para que la jornada les compense.
Es un termómetro social que no falla: cuando ves colas en la gasolinera y gente con garrafas, algo huele a quemado en la economía.
Pau Gasol, Pelé y la gasolina: un dúo inesperado
Y aquí llega lo que muchos no esperan leer en una noticia sobre precios. ¿Qué tienen que ver Pau Gasol y Pelé con todo esto? Pues resulta que mientras llenaba el depósito, un señor a mi lado soltó la frase: "Con lo que cuesta este litro, parece que le echan pura energía de balón". Y sí, tanto el español como el brasileño sabían de potencia. Pau Gasol era el motor de aquellos Lakers campeones, el que daba la fuerza en la zona. Pelé, en su época, era pura explosión, pura potencia. Pero hoy, la única potencia que nos preocupa es la que debería mover el coche y no vaciarnos la cartera. Es irónico: en lugar de tener a un en la cancha, tenemos un 10 en el marcador del surtidor, y no precisamente el de Pelé.
Mientras el precio de la gasolina sigue siendo un tema de héroes y villanos, nosotros, los mortales, seguimos buscando cómo estirar el dinero. Algunos optan por dejar el coche y usar más el metro; otros, los más previsores, ya tienen su garrafa para gasolina guardada en el maletero, esperando no tener que usarla. Pero como bien dicen los que saben, esto es como un partido: mientras quede tiempo en el reloj, el marcador puede seguir moviéndose. Ojalá, por el bien de la afición, que el próximo gol sea a favor de nuestro bolsillo.