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Ben Stiller estalla contra la Casa Blanca por usar "Zoolander" en su propaganda sobre Irán

Cultura ✍️ Luc Martin 🕒 2026-03-07 22:15 🔥 Vistas: 1
Ben Stiller, con semblante serio, durante una aparición pública

Creíamos haberlo visto todo en materia de comunicación política. Después de Tom Cruise y su Top Gun requisados para infundir miedo al enemigo, he aquí que la Casa Blanca se enfrenta ahora a un monstruo de la comedia absurda: Ben Stiller. Sí, has leído bien. La administración estadounidense, en un enésimo intento de "guerra de imágenes" contra Irán, ha recurrido a la película de culto Zoolander para un montaje que probablemente pretendía ser amenazador. Solo que el principal implicado no lo encontró nada gracioso. Y lo ha hecho saber con la verve que le caracteriza.

Cuando Derek Zoolander se convierte en arma de comunicación masiva

Para aquellos que hayan pasado los últimos veinte años en una cueva, Zoolander es la historia de ese modelo idiota, guapo pero completamente vacío, interpretado por Ben Stiller, a quien programan para convertirse en asesino. Es absurdo, desenfadado y, sobre todo, una feroz sátira del mundo de la moda. Así que usar a este personaje para enviar un mensaje geopolítico a Teherán es como enviar a Jonah Hill (su compañero de Súper malos y Quiero matar a mi jefe) a negociar un tratado de paz: la intención quizá esté ahí, pero el resultado es forzosamente esperpéntico. Sin embargo, los comunicadores de la Casa Blanca parecen adorar este método "intuitivo", un enfoque ya muy utilizado en la administración anterior. Después de haber copiado Top Gun, ahora se vuelven hacia la comedia pura.

Y entonces, sorpresa: Ben Stiller se topa con el vídeo. Lejos de reírse, sale al paso en sus redes sociales, calificando la iniciativa de "triste" y subrayando su más rotundo desacuerdo. Se le entiende. Ver su obra, fruto de años de trabajo (recordemos sus inicios con El show de Ben Stiller, ese programa de sketches que lanzó su carrera), transformada en herramienta de propaganda para justificar ataques o amenazas, es para enfadarse. Más aún sabiendo que el hombre también ha dirigido películas más serias como La vida secreta de Walter Mitty, donde precisamente explora el peso de los sueños frente a la realidad.

Tres razones por las que esta manipulación es un fracaso

  • El desajuste tonal: Usar una comedia absurda para tratar un conflicto armado es como enviar un payaso a un entierro. No pega y enfada a todo el mundo.
  • El artista ultrajado: Ben Stiller no es un pelele. Ha construido una filmografía exigente, desde el Zoolander original hasta papeles más dramáticos, y ver su trabajo apropiado sin su consentimiento le indigna con razón.
  • La torpeza política: Después de Top Gun, Zoolander... a este paso, el siguiente paso igual es Dos tontos muy tontos. Una comunicación de guerra que cae en el ridículo no beneficia a nadie, ni a la credibilidad estadounidense ni a la paz.

Al final, este asunto nos recuerda algo: Ben Stiller no es solo un cómico genial, sino también un director y actor que se preocupa por su legado. Si la Casa Blanca esperaba un buzz controlado, lo que ha conseguido principalmente es enfadar a un tipo simpático y provocar una carcajada general entre los que conocen la película. Porque sí, tiene un punto absurdo imaginar a Derek Zoolander, con su mirada vacía y sus poses ridículas, utilizado como amenaza geopolítica. Mientras tanto, nos reímos, pero no olvidamos que detrás del meme hay un artista enfadado y vidas humanas. Quizás los asesores de comunicación, antes de hurgar en la cultura pop, deberían ver Walter Mitty para reflexionar sobre la frontera entre el sueño y la realidad. O simplemente releer el guion de Zoolander: al fin y al cabo, el modelo solo consigue... hacer tonterías. Exactamente como ellos.