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Paquistán se aferra a la vida: De agarres de bate a baterías portátiles, la rutina bajo la asfixia del petróleo

Reportaje Local ✍️ Arjun Sharma 🕒 2026-03-12 01:51 🔥 Vistas: 2
Pakistan fuel crisis queue at petrol pump

Sabes que la cosa está fea cuando el chai-wala de la esquina te dice que le está bajando al azúcar porque hasta la cinta aislante para reparar su tetera subió de precio. Así está Karachi este marzo. El conflicto con Irán tiene a los mercados petroleros globales patas arriba, y para nosotros, los vecinos de Paquistán, no es solo un titular en las noticias, es la razón por la que el taxímetro de tu Uber local corre más rápido que tus latidos.

Donde quiera que mires, la gente busca un nuevo control sobre su día a día. La repentina medida de austeridad del gobierno —órdenes de trabajar desde casa, recortes salariales para los altos mandos y prohibición de viajes al extranjero para ministros— se siente como un suspiro colectivo de ahogo. Ya hemos pasado por aumentos, pero esta vez el calor es diferente. Se siente en el aire, en las colgas, y en la forma en que nos aferramos a nuestras cosas con más fuerza.

La Cámara Nunca Parpadea, Pero las Manos Sí

En las calles, los equipos de noticias trabajan turnos dobles. Me topé con un viejo amigo que graba para un canal local; estaba cambiando su equipo, maldiciendo entre dientes. "La empuñadura de la batería murió", dijo, mientras le daba palmaditas a su Canon. "No encuentro un cargador que funcione con estos cortes de luz". El agarre de su cámara estaba envuelto en cinta gastada, probablemente la misma cinta aislante que usa el chai-wala. Para él, una mano firme y una batería llena son lo único que separa una noticia de una imagen borrosa. Y con las protestas en las gasolineras, necesita ambas.

Del Green de Golf a la Cancha de Críquet de Barrio

Claro, no todos la sienten igual. Allá en el club de Islamabad, todavía ves a la élite perfeccionando su agarre del palo de golf, swing de por medio, como si el precio del crudo fuera solo un número en una pantalla. Pero ni ellos se salvan: se dice que las cenas elegantes en el club han sido reemplazadas por reuniones más pequeñas y discretas. Mientras tanto, en las calles estrechas de Lahore, los muchachos envuelven pelotas de tenis viejas con cinta y discuten quién tiene el mejor agarre para bate ODI. Uno de ellos me dijo: "Hermano, si la economía colapsa, al menos todavía tenemos cinta y un bate". Ese es el espíritu: cuando no puedes arreglar el país, te enfocas en no perder el control del bate.

Cómo se Ve la Nueva Normalidad

El plan del gobierno, anunciado hace apenas unos días, es radical:

  • Trabajo desde casa para el 50% del personal en las principales ciudades para reducir el consumo de combustible.
  • Recorte del 15% del salario del Primer Ministro, ministros y asesores.
  • Prohibición de boletos de avión de primera clase para funcionarios públicos.
  • ¿Revisión obligatoria de cinta aislante? Bueno, esa última me la inventé, pero honestamente, con la cantidad de gente remendando cosas viejas, bien podría ser política oficial.

En los hubs tecnológicos, la directriz de home office significa que las laptops funcionan con baterías de respaldo más tiempo que nunca. He visto tipos improvisando baterías externas con viejos kits de cámara solo para mantener el router vivo durante los cortes de luz. Tiempos desesperados, medidas creativas.

Aferrándose a la Vida

¿Y la moraleja? Quizá es que los paquistaníes somos maestros del control firme. Ya sea un bateador enfrentando a un lanzador rápido, un fotógrafo manteniendo el foco entre la multitud, o una familia estirando un litro de leche para dos comidas; sabemos cómo resistir. Las próximas semanas pondrán a prueba esa resiliencia. La crisis del petróleo no es solo el combustible; es cómo encendemos nuestros hogares, cómo llegamos al trabajo y cómo evitamos que nuestro ánimo se desinfle.

Por ahora, voy a conseguir cinta aislante para mi propia llave que gotea. Porque si el mundo nos va a apretar, nosotros también apretamos.