Kim Novak sobre Sydney Sweeney: "Ella jamás podría interpretarme" – La icónica estrella de los 60 responde a Hollywood
Era un Hollywood que ya no existe. Una época donde las estrellas de cine eran dioses y los chismes sobre su vida privada eran más explosivos que cualquier cosa que un guionista pudiera imaginar. Para quienes crecimos con la magia del blanco y negro de los 60, Kim Novak era la reina indiscutible. Pero cuando leí que Sydney Sweeney estaba a punto de tomar el rol de Novak en una nueva película biográfica, no pude evitar contactar a viejos conocidos en Los Ángeles. Lo que me contaron fue pura guerra. Y la propia Novak, ahora con 93 años, no tiene planes de callarse.
“Parece una muñeca que quiere estar en la cama a cada rato”
No es común que una leyenda de la era dorada salga a la ofensiva, pero Kim Novak lo hace con la autoridad que solo posee una verdadera diva. Cuando comenzó a circular la noticia de que Sydney Sweeney era candidata para interpretarla en una película sobre su escandalosa historia de amor con Sammy Davis Jr., Novak se enfureció. No solo porque no la consultaron, sino porque considera que Sweeney carece del alma —de esa complejidad y misticismo— que la definía.
“Parece alguien que quiere ser sexy todo el tiempo. Yo no soy así. Yo podía ser oscura, podía dar miedo. Ella jamás podría interpretarme”, declaró Novak en una entrevista sin precedentes que ha dejado a todo Hollywood boquiabierto. Y tiene razón. Esa imagen de Kim Novak como una especie de sex symbol convencional siempre ha sido una simplificación de la verdad. Basta con ver el Posterazzi Kim Novak recostada póster 24 x 30 —esa imagen icónica de “Me enamoré de una bruja”— o el igualmente clásico Posterazzi Kim Novak con guantes póster 24 x 30. En ambos hay una distancia, un aire frío bajo la superficie, una sensación de que está a punto de irse de la habitación, no de quedarse por ti.
El guion que lo cambió todo
Para el público sueco, Kim Novak está para siempre ligada a algo completamente distinto a las glamorosas premieres de Hollywood. Aquí en Suecia, tiene un estatus casi de culto gracias a Kim Novak nunca se bañó en el lago de Genesaret. Es una asociación que descoloca a los estadounidenses, pero que para nosotros es completamente natural. La novela de Håkan Nesser y su posterior adaptación al cine crearon una mitología paralela donde Novak representa un deseo inalcanzable, casi peligroso. Es la misma sensación que Hitchcock capturó en “Vértigo”: una mujer imposible de atrapar, que siempre se desliza un milímetro fuera de tus dedos.
Y es precisamente por eso que la nueva película biográfica resulta tan problemática. Una joven y reluciente estrella como Sweeney, con su feed de Instagram y su presencia en las alfombras rojas, ¿podrá realmente transmitir esa dualidad? Esa sensación de ser tanto víctima como victimaria, tanto figura de ensueño como pesadilla?
- El escándalo con Sammy Davis Jr.: No se trata solo de una historia de amor. Fue una de las relaciones más explosivas de los años 50, donde una de las estrellas blancas más grandes del mundo inició un romance con un hombre negro. Los jefes de los estudios de Hollywood hicieron todo por detenerlo. Novak ha cargado con esta historia durante décadas y no quiere que se reduzca a un recuento “glamoroso”.
- La opresión de Hitchcock: Durante el rodaje de “Vértigo”, la relación entre Novak y Hitchcock fue tensa. Según fuentes internas, ella ha contado cómo él la manipuló, la aisló y creó un ambiente de trabajo que fue lisa y llanamente acosador. Es un trauma que aún perdura.
- La reticencia a ser una “Poster Girl”: Mientras la mayoría de los actores darían lo que fuera por ver su póster en una pared, Novak siempre ha tenido una relación ambivalente con su propio estatus de ícono. “Yo no soy mis pósters”, parece querer decir con sus recientes declaraciones. Ya sea un Posterazzi Kim Novak recostada póster 24 x 30 o cualquier otra imagen, es solo un segundo congelado, no la mujer completa.
¿Qué pasa ahora?
El proyecto con Sydney Sweeney parece ahora estar en pausa, al menos en su forma original. No hay nada definido, pero algo es seguro: Kim Novak ha demostrado que sigue siendo una figura de peso con quien contar. En una época donde Hollywood recicla constantemente a sus viejas leyendas, a menudo sin mostrar respeto por quienes realmente crearon la magia, su voz es un despertar refrescante y necesario.
Para quienes recordamos su mirada al final de “La ventana indiscreta”, o su presencia hipnótica en “Pal Joey”, es reconfortante ver que su brillo estelar no se ha apagado. Kim Novak se niega a convertirse en una antigüedad en el escaparate de Hollywood. Y no tiene absolutamente ningún plan de bañarse en ningún lago de Genesaret —ni para la cámara ni para complacer a nadie.