Lakers vs. Timberwolves: Doncic y Reaves lideran a Los Ángeles hacia la victoria 120-106 y adelantan en la tabla del Oeste
¿Qué clase de arranque fue ese? Los Lakers salieron contra los Timberwolves como si hubieran olvidado por dónde estaba la canasta. 0 de 8 en tiros de campo, los primeros once triples todos fallados... por un momento parecía que sería una noche muy larga. Pero quien ya hubiera dado por muerto al equipo de JJ Redick esta temporada, estaba completamente equivocado. Al final, un merecido 120:106 (16:21, 29:24, 39:23, 36:38) iluminaba el marcador del Crypto.com Arena, con un mensaje claro: este equipo está listo para la fase decisiva.
¿Un inicio lento? Para nada: la segunda mitad es de los Lakers
La primera mitad fue un auténtico suplicio ofensivo, para ambos equipos. Anthony Edwards y Luka Doncic, habituales en noches de 30 puntos, no acertaban al principio. Especialmente Edwards, a quien los Lakers, con Marcus Smart, tendieron trampas de faltas continuamente, tuvo una noche para olvidar, anotando solo 2 de 15 tiros. Al descanso, el marcador era de 45-45, y daba la sensación de que ganaría quien encontrara primero su café.
Pero tras pasar por vestuarios, los Lakers salieron transformados. Liderados por un Austin Reaves soberbio, que en la primera mitad había anotado solo 1 de 8 tiros, el equipo explotó. Reaves solo enchufó 16 puntos en el tercer cuarto y rompió el partido con sus penetraciones y dos triples increíbles. Al final, sumó 31 tantos en su casillero, 29 de ellos después del descanso. Eso sí es una declaración de intenciones.
Doncic cumple, Ayton lucha, el resto marca la diferencia
Claro, Luka Doncic volvió a hacer los deberes. El esloveno terminó el partido con 31 puntos, 11 rebotes y 11 asistencias, su séptimo triple-doble de la temporada y el 89 de su carrera. Aunque al principio también sufrió con la larga y atlética defensa de los Wolves, su conexión con Reaves en el tercer cuarto fue, sencillamente, de clase mundial.
Pero lo que casi me gustó aún más fue la actitud de todo el equipo. Sin LeBron James (baja por lesión por tercer partido consecutivo) y sin los pívots lesionados Jaxson Hayes y Maxi Kleber, Deandre Ayton asumió la responsabilidad, y respondió. Con 14 puntos y 12 rebotes no solo fue un muro infranqueable, sino también quien mantuvo a los Lakers con vida en el primer cuarto, cuando nada entraba.
- Deandre Ayton: ¿Su mejor actuación de la temporada? Grande contra los Knicks, aún mejor contra los Wolves. Ha redescubierto al león que lleva dentro.
- Marcus Smart: Otro que no destaca en las estadísticas (8 puntos), pero que con su físico y dos faltas en ataque provocadas marca el ritmo del partido.
- Jake LaRavia: 1 de 7 en tiros, ¡y con un plus/menus de +13! Sus siete rebotes (cinco ofensivos) y su entrega fueron oro puro.
Una victoria con mensaje y contundente
Esta victoria fue mucho más que dos puntos. Los Lakers no solo han ganado la serie de la temporada contra los Timberwolves por 3-0, sino que, gracias al mejor average particular, han adelantado a Minnesota y se han hecho con el cuarto puesto de la Conferencia Oeste. Y todo ello sin LeBron. El balance sin el Rey habla por sí solo: 13-8 en total, pero 10-2 cuando Doncic y Reaves toman las riendas juntos.
Para los Timberwolves fue un duro revés. Después de cinco victorias consecutivas, llegó la segunda derrota seguida, y la manera en que la ofensiva, en torno a un Anthony Edwards totalmente desdibujado, se vino abajo debería invitar a la reflexión. Ahora viajan para enfrentarse a los Clippers, y necesitan encontrar rápido una forma de lidiar con una defensa tan física, o su paso por L.A. se les puede atragantar de verdad.
¿Qué aprendemos de esto?
Esta versión de los Lakers es sencillamente divertida. Juegan con una dureza y una cohesión que hace unos meses nadie hubiera esperado de este equipo. JJ Redick ha establecido una jerarquía clara, y cada uno que pisa la cancha, desde Ayton hasta Smart, pasando por LaRavia, sabe exactamente lo que tiene que hacer. Cuando LeBron regrese y se integre en esta dinámica tan engrasada, podría pasar algo realmente grande esta temporada. Pero, por ahora, toca seguir así, chicos. Próxima parada: Chicago Bulls.