Jens Stoltenberg regresa a la política noruega: «Se avecinan las grandes decisiones»
Jens Stoltenberg ha vuelto. Tras finalizar su mandato como secretario general de la OTAN, ya está de nuevo en suelo noruego, y en apenas unas semanas se ha colocado en el centro del huracán político. Es casi como si nunca se hubiera ido, pero al mismo tiempo, todo es diferente. Los grandes y complejos temas que ahora están sobre la mesa son de una magnitud muy distinta a cuando dejó el país para liderar la alianza militar.
Para quienes seguimos el primer gobierno de Jens Stoltenberg en la década de los 2000, y más tarde el segundo gobierno de Jens Stoltenberg —que fue una lección práctica sobre cómo gestionar una crisis financiera—, es fácil reconocer sus movimientos. Tiene esa habilidad para aparecer justo cuando las cosas se están poniendo feas y la gente empieza a preguntarse quién tiene realmente el control. Ahora la situación vuelve a estar complicada, pero esta vez tanto por lo que ocurre fuera de las fronteras como dentro de ellas.
El arancel de carbono de la UE llama a la puerta
El gran elefante en la habitación ahora mismo es el arancel de carbono de la UE. No es un asunto que se vaya a resolver con uno o dos informes. Es una decisión política concreta y de gran calado que tendrá repercusiones tanto para la industria como para los ciudadanos de a pie. Sé que el equipo de Jens Stoltenberg ya ha estado en reuniones que se alargan mucho más allá del horario laboral normal, porque es un tema demasiado importante como para dejarlo estar. Eso es típico de Stoltenberg: abordar los grandes problemas estructurales antes de que se conviertan en una crisis inmanejable.
Ya ha estado en situaciones similares antes. Durante el segundo gobierno de Jens Stoltenberg, tuvo que lidiar con la crisis bancaria y la caída del precio del petróleo. Ahora, le toca enfrentarse a la transición ecológica y a las barreras arancelarias internacionales. Pocos en la política noruega tienen la misma red de contactos que él ha forjado tras ocho años en la OTAN. Ahora conoce tanto a los altos cargos de la UE como a los pesos pesados de Estados Unidos de una manera muy diferente a cuando dejó el cargo de primer ministro. Es una ventaja que notaremos en las negociaciones venideras.
Cuando la investigación se alarga demasiado
Mientras Stoltenberg se dispone a navegar por las grandes cuestiones internacionales, aquí en casa continúan los debates que nos recuerdan que el Estado de Derecho también debe funcionar en el día a día. Pienso especialmente en la investigación en curso en Finnmark. Allí, los abogados defensores temen por la posible intimidación de testigos después de que la policía hiciera declaraciones a los medios de una forma poco habitual. Cuando los casos se alargan durante años, como hemos visto en varios otros procesos importantes, la confianza en el sistema empieza a resentirse.
No es exactamente el tipo de asunto que se asocia con los anteriores gobiernos de Jens Stoltenberg, pero ilustra un problema que ha ido creciendo en los últimos años: la burocracia avanza demasiado despacio. En el primer gobierno de Jens Stoltenberg quizás no se habría imaginado que una investigación de este tipo pudiera prolongarse durante años sin que nadie interviniera. Ahora es un desafío real al que el nuevo (y antiguo) primer ministro deberá enfrentarse, porque el sector empresarial —como en el caso de la pesca— necesita certidumbre.
- El arancel de carbono de la UE – El mayor desafío individual que le espera. ¿Se negociará una adaptación noruega o se optará por una integración plena?
- Duración de las investigaciones – Tanto en el caso de Finnmark como en otros que fuentes internas han señalado, vemos que el tiempo que lleva investigar se ha convertido en una carga en sí mismo.
- Experiencia internacional – Jens Stoltenberg posee una red de contactos que ningún otro político noruego puede igualar. Esto será crucial en las negociaciones con la UE.
De regreso al futuro
Lo que hace especial este regreso es que Jens Stoltenberg no vuelve como un político cualquiera. Regresa como alguien que ha visto el funcionamiento de la maquinaria internacional desde dentro. Sabe cómo se toman las decisiones en Bruselas y cómo defender los intereses noruegos en una realidad geopolítica cada vez más compleja. La cuestión es si eso será suficiente para resolver los grandes problemas pendientes que se han acumulado en el país.
Porque no solo está el arancel de carbono. Hay toda una serie de asuntos del segundo gobierno de Jens Stoltenberg que nunca se terminaron de resolver y que ahora siguen latentes. Creo que esta vez veremos a un Stoltenberg bastante diferente. Menos político de partido, más estadista. Y quizás eso es lo que más necesitamos ahora.