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Jacob Elordi: de “Frankenstein” a los Oscar, el fenómeno que está arrasando en Italia

Entretenimiento ✍️ Marco Rossi 🕒 2026-03-22 05:55 🔥 Vistas: 2

Si creías que la locura por Jacob Elordi iba a desaparecer tras el éxito de “Euphoria” y “Priscilla”, prepárate para cambiar de opinión. En el último año, el actor australiano ha dado un salto de calidad que lo ha catapultado a una estratosfera completamente nueva, la de los grandes nombres de Hollywood. Y el motor de esta ascensión vertiginosa tiene un nombre muy claro: “Frankenstein: Written and Directed by Guillermo Del Toro”.

Jacob Elordi en una escena icónica

Lo sé, parece extraño hablar de Frankenstein como trampolín para un galán, pero aquí no estamos hablando del monstruo de siempre. Con Guillermo Del Toro tras las cámaras, se espera una obra maestra visceral. Y a juzgar por los primeros rumores que circulan entre los entendidos y el eco entre la crítica, Elordi ha dado una interpretación tan física y atormentada que ha hechizado a la Academia. Sí, has leído bien: el chico que una vez robó escenas en una serie de televisión ahora es oficialmente candidato al Oscar. Y no es una de esas nominaciones testimoniales, no. Se habla seriamente de una posible victoria.

Desde que se anunció la nominación, la atención hacia él se ha disparado. Pero lo que más me fascina es cómo Italia está viviendo este fenómeno. No es la típica historia de un actor guapo que gusta al público femenino. Aquí hay una apropiación cultural total. Da un paseo por el centro de Milán o Roma y verás a lo que me refiero: las camisetas de “I Love Jacob Elordi” se han convertido en un must-have para los menores de 25 años, pero también las ves en cincuentones que lo descubrieron gracias al giro más autoral de su carrera.

Y luego está el lado pop, el que realmente me hace sonreír. ¿Conoces esos recortes de celebridades de cartón a tamaño real? Pues las ediciones limitadas con su figura, a menudo relacionadas con el personaje de Frankenstein pero también con el clásico “standee” de sala de juegos, se están agotando. He visto un par colgados en bares hipster de Bolonia y en Nápoles los usaron para un flashmob antes del estreno del primer tráiler. Se ha convertido en un fenómeno viral que va más allá del simple apoyo a una película.

Para entender la magnitud del momento, basta con ver lo que pasó hace unas semanas. Hubo todo un revuelo con una supuesta “deportación” en un control fronterizo, una fake news que salió de quién sabe dónde y que dio la vuelta a las redes sociales. En realidad, según se filtra desde el entorno cercano al actor, no hubo nada tan dramático: solo el control exhaustivo de rigor para un visado de trabajo. La noticia causó sensación porque demostró lo alto que está el nivel de expectación en torno a su figura. Aquí, la prensa del corazón se aprovechó, pero el público respondió con una oleada de solidaridad increíble, convirtiendo ese incidente en otra prueba de su estatus de icono.

Esta mezcla de arte y cultura pop es su verdadera fuerza. Por un lado, tienes al chico que es dirigido por Guillermo Del Toro y que, con “Weak in Comparison to Dreams: A Novel” (el proyecto paralelo del que se habla poco pero que le está dando credibilidad literaria), demuestra que quiere construir una carrera sólida. Por otro, está el personaje que acaba en todo tipo de merchandising, en camisetas y que la gente quiere tener en casa en forma de figura de cartón. Es un equilibrio difícil, pero él lo está gestionando con una calma surrealista.

Esto es lo que hace especial este momento:

  • El Oscar está al alcance: Si lo ganara, se convertiría en el actor más joven en llevarse la estatuilla por un papel de terror/literario en años, elevando definitivamente el listón de su carrera.
  • Italia lo adora: No es solo un actor, es una obsesión estética. Los jóvenes italianos lo han elegido como su modelo de estilo, y no hay evento social que no tenga alguna referencia a él.
  • La narrativa del “monstruo”: Gracias a Del Toro, el relato de Frankenstein se convierte en una metáfora perfecta de su fama: un icono construido a retazos, amado y temido al mismo tiempo, que ahora busca su humanidad en el reconocimiento de la industria.

Así que, preparaos. Porque lo que estamos viendo no es solo la promoción de una película. Es la consagración definitiva de un actor que ha elegido no dejarse encasillar. Con o sin Oscar, con la camiseta o con el recorte de cartón en la habitación, Jacob Elordi ha entrado oficialmente en nuestra vida cotidiana. Y hay quien apuesta a que esto es solo el comienzo de un reinado muy, muy largo.