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Jacob Elordi: de “Frankenstein” al Óscar, el fenómeno que tiene a México (e Italia) fascinado

Entretenimiento ✍️ Marco Rossi 🕒 2026-03-21 22:55 🔥 Vistas: 2

Si creías que la fiebre por Jacob Elordi iba a disminuir tras el éxito de “Euphoria” y “Priscilla”, prepárate para cambiar de opinión. En el último año, el actor australiano ha dado un salto de calidad que lo ha catapultado a una estratosfera completamente nueva, la de los grandes nombres de Hollywood. Y el motor de esta ascensión vertiginosa tiene un nombre muy claro: “Frankenstein: Written and Directed by Guillermo Del Toro”.

Jacob Elordi en una escena icónica

Lo sé, parece extraño hablar de Frankenstein como el trampolín para una estrella, pero aquí no estamos hablando del monstruo de siempre. Con Guillermo Del Toro detrás de la cámara, se espera una obra maestra visceral. Y a juzgar por los primeros rumores que circulan entre la industria y el eco entre la crítica, Elordi ha dado una interpretación tan física y atormentada que ha hechizado a la Academia. Sí, leíste bien: el chico que alguna vez robó escenas en una serie de televisión ahora está oficialmente nominado al Óscar. Y no es una de esas nominaciones de relleno, no. Se habla seriamente de una posible victoria.

Desde que se anunció la noticia de la nominación, la atención hacia él ha explotado. Pero lo que más me fascina es cómo México (e Italia) están viviendo este fenómeno. No es la típica historia de un actor guapo que gusta al público femenino. Aquí hay una apropiación cultural total. Camina por el centro de la CDMX o Guadalajara y verás a qué me refiero: las playeras “I Love Jacob Elordi” se han convertido en el básico indispensable para los chicos menores de 25 años, pero también las ves en cuarentones que lo descubrieron gracias al giro autoral de su carrera.

Y luego está el lado pop, el que realmente me hace sonreír. ¿Conoces esos celebrity cutouts, los recortes de cartón a tamaño natural? Pues bien, las ediciones limitadas con su figura, a menudo relacionadas con el personaje de Frankenstein pero también con el clásico “standee” de sala de juegos, se están agotando. He visto un par colgados en bares hipsters de Tijuana y en Monterrey los usaron para un flash mob antes del estreno del primer tráiler. Se ha convertido en un fenómeno viral que va más allá de ser simplemente un fan del cine.

Para entender la magnitud del momento, basta con ver lo que pasó hace unas semanas. Hubo una gran confusión sobre una supuesta “deportación” en un control fronterizo, una noticia falsa que surgió de quién sabe dónde y que dio la vuelta a las redes sociales. En realidad, según lo que se filtra de círculos cercanos al actor, no había nada tan dramático: solo el control estricto de siempre por una visa de trabajo. La noticia causó revuelo porque mostró lo alta que era la tensión alrededor de su figura. Aquí, las revistas de corazón se aprovecharon del revuelo, pero el público respondió con una ola de solidaridad impresionante, transformando ese incidente en otra prueba más de su estatus de ícono.

Esta mezcla de arte y cultura pop es su verdadera fuerza. Por un lado tienes al chico que se deja dirigir por Guillermo Del Toro y que, con “Weak in Comparison to Dreams: A Novel” (el proyecto paralelo del que se habla poco pero que le está dando credibilidad literaria), demuestra que quiere construir una carrera sólida. Por el otro, está el personaje que termina en la mercancía, en las playeras y que la gente quiere tener en casa en forma de silueta de cartón. Es un equilibrio difícil, pero él lo está manejando con una calma surrealista.

Esto es lo que hace especial este momento:

  • El Óscar está al alcance: Si gana, se convertiría en el actor más joven en llevarse la estatuilla por un papel de terror/literario en años, elevando definitivamente el listón de su carrera.
  • México (e Italia) lo adoran: No es solo un actor, es una obsesión estética. Los jóvenes mexicanos lo han elegido como un modelo de estilo, y no hay evento social que no tenga alguna referencia a él.
  • La narrativa del “monstruo”: Gracias a Del Toro, la historia de Frankenstein se convierte en una metáfora perfecta de su fama: un ícono construido a pedazos, amado y temido al mismo tiempo, que ahora busca su humanidad en el reconocimiento de la industria.

Así que, agárrate fuerte. Porque lo que estamos viendo no es solo la promoción de una película. Es la consagración definitiva de un actor que ha elegido no dejarse encasillar. Con o sin Óscar, con la playera o con el recorte de cartón en tu habitación, Jacob Elordi ha entrado oficialmente en nuestra vida cotidiana. Y muchos apuestan a que esto es solo el comienzo de un reinado muy, muy largo.