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Mette Frederiksen: la dama de hierro de Dinamarca que regresa por la puerta grande... y hace historia hasta en los rollos de papel higiénico

Política ✍️ Ole Nordmann 🕒 2026-03-25 13:11 🔥 Vistas: 1
Mette Frederiksen

No es habitual que un político acabe en los lineales del súper, pero en Dinamarca lo han conseguido. Hace unas semanas, en un barco entre Oslo y Copenhague, me contaron una historia que lo dice todo sobre la relación de los daneses con su primera ministra. Un tipo de Aarhus me enseñó la foto de un rollo de papel higiénico. ¿Y en el envoltorio? Pues sí, aparecía Mette Frederiksen. El chiste era que es tan dura que "deja limpia" la política danesa. Exactamente ese tipo de ironía cercana y respetuosa que define cómo ven a su dama de hierro.

Ahora vuelve con fuerza. El segundo gobierno de Mette Frederiksen ya está en marcha, después de una noche electoral que me recordó a aquellos viejos debates entre líderes políticos que seguía de adolescente. Fue un final de infarto, pero al final no hubo dudas: ella retiene el poder. Cuesta creer que solo hace un par de años el primer gobierno de Mette Frederiksen se movía en una realidad completamente distinta. Entonces la gran conversación era la pandemia, y ella fue quien paralizó Dinamarca como nunca antes habíamos visto. Se sacrificaron visones, se cerraron fronteras... tomó decisiones que la hicieron tan odiada como admirada, pero jamás pasó desapercibida.

Del Festival Popular a nuevas negociaciones

Lo que me llama la atención ahora es la rapidez con que cambian las cosas en la política danesa. En verano, en una piscina junto al mar en Copenhague, escuchaba a la gente preguntarse si estaba "acabada". El escándalo de los visones generó mucho ruido, y muchos creían que Mette Frederiksen había perdido el contacto con la calle. Pero la mujer de Aalborg que empezó como joven activista sindical no se rindió. Es como una boxeadora que ha escuchado la cuenta de protección, pero se niega a quedarse en la lona.

Cuando observo la formación de este nuevo gobierno, veo un cambio claro con respecto a su primer mandato. El primer gobierno de Mette Frederiksen estuvo marcado por la gestión de crisis y la supervivencia. Este segundo gobierno de Mette Frederiksen busca construir algo más estable. Es más amplio, con más anclaje en el centro, y se nota que intenta no repetir los mismos errores de antes. Para entender cómo lo ha logrado, solo hay que fijarse en lo que se cuece en la calle y en los susurros de las fuentes internas del partido:

  • El significado de la reelección: Es la primera primera ministra socialdemócrata de izquierdas que consigue un nuevo mandato en mucho tiempo. Eso dice mucho de su atractivo personal.
  • Las alianzas: Mientras que su primer gobierno empezó en solitario, ahora ha incorporado a varios partidos para crear una plataforma más amplia.
  • La conexión con la calle: Ya sea con su cara en un rollo de papel higiénico o debatiendo sobre el estado del bienestar, siempre consigue mantenerse en el punto de mira de la gente corriente.

Quizá sea eso precisamente lo que la hace tan fascinante. En Dinamarca, no puedes ignorar a Mette Frederiksen, ya sea en el palacio de Christiansborg o bajando al supermercado. Recuerdo una escena del Festival Popular del año pasado en Bornholm, mientras hacía cola para comprar un perrito caliente. Dos señoras mayores detrás de mí hablaban de ella con una intensidad como si se refirieran a una nuera difícil o a una hija de la que se sienten orgullosas. "Tiene agallas", decía una. "Sí, pero tiene que andarse con cuidado", respondía la otra. Así es el sentido de pertenencia que los daneses sienten por ella. Es suya, la critican, pero no la dejan caer.

El camino que le espera a la primera ministra danesa

Ahora que el segundo gobierno de Mette Frederiksen ha fijado su rumbo, todo el mundo se pregunta cuál será su próximo gran desafío. A mí me da la sensación de que ha aprendido algo de los duros años del primer gobierno de Mette Frederiksen. Su fuerte era la gestión de crisis, pero ahora debe demostrar que también puede impulsar el crecimiento y la cohesión sin que todo se vaya al garete. (Por usar una metáfora adecuada con lo del papel higiénico.)

Creo que aquí en Noruega también lo notaremos. Cuando la política danesa se agita, siempre acaba afectándonos al otro lado de la frontera. Pero justo ahora, al timón en Copenhague, hay una política experimentada, dura y con una habilidad excepcional. Mette Frederiksen ha sobrevivido a lo peor, y me atrevo a decir que la colaboración entre nuestros países cobrará más impulso en el futuro. Al fin y al cabo, es ahora una de las líderes con más años al frente en el norte de Europa, y ese peso se nota cuando las primeras ministras se reúnen.

Lo que empezó como una broma en un rollo de papel higiénico se ha convertido en un regreso político en toda regla. Para quienes seguimos de cerca la política nórdica, es todo un espectáculo ver cómo equilibra su papel de mujer del pueblo y de estratega implacable. Opines lo que opines sobre su política, algo hay que reconocerle: nunca hace aburrida la política danesa.