Guerra contra Irán: De los "Doce Días" al escenario del colapso... ¿Qué ha pasado en un año?
Hace exactamente un año, concretamente en junio de 2025, seguíamos lo que entonces se denominó la "Guerra de los Doce Días", ese enfrentamiento directo que estalló entre Irán e Israel tras la operación israelí "León Ascendente" que atacó las instalaciones nucleares de Natanz e Isfahán. Pensábamos que sería el punto álgido de la escalada, pero lo que vivimos hoy, en marzo de 2026, supera todas las expectativas. Ahora, en el séptimo día de esta nueva escalada, ya no hablamos de ataques limitados, sino de una guerra existencial en la que Israel y Estados Unidos tienen a Irán contra las cuerdas, tanto militar como económicamente.
Teherán bajo el fuego: Del liderazgo a la calle
Lo que está sucediendo esta vez es radicalmente diferente. Al amanecer del viernes, los residentes de Teherán escucharon el estruendo de explosiones que sacudieron la capital durante horas. No fueron periféricas militares remotas, sino que los bombardeos alcanzaron zonas residenciales y centros neurálgicos. Lo que se emite en las pantallas oficiales confirma un ataque a las 5:30 de la madrugada y otro dos horas después, pero las imágenes que circulan en las plataformas desde Shiraz y la provincia de Lorestán cuentan una historia diferente: una escuela destruida, una gasolinera en llamas, un polideportivo convertido en escombros. Ni siquiera la Media Luna Roja iraní se ha salvado; sus centros en Mahabad fueron bombardeados, algo que los observadores consideran una transgresión de todas las líneas rojas humanitarias.
Las cifras están empezando a filtrarse de manera intermitente. Las estimaciones preliminares indican que el número de víctimas mortales civiles supera las 1300 desde el inicio de la guerra, pero fuentes de la oposición iraní en el exilio aseguran que la cifra es mucho mayor, especialmente tras los ataques que afectaron a centros de ambulancias en Mahabad y Shiraz. En el otro lado, las autoridades sanitarias israelíes informan de más de 1600 personas trasladadas a hospitales desde el inicio de los combates, pero lo que más llama la atención son las pérdidas económicas: 9.000 millones de shekels (aproximadamente 2.900 millones de dólares) a la semana, con la paralización de la producción de gas en el yacimiento de "Leviathan".
El ataque y la respuesta: El Jibrekan iraní frente al silencio estadounidense
Es notable que Irán no ha dejado los ataques sin respuesta. Esta vez ha utilizado misiles pesados "Jibrekan" (Khaibar Shekan), esos proyectiles de 30 toneladas que portan una ojiva de alta potencia. Según información filtrada, estos misiles se fragmentaron en el cielo de Tel Aviv en 80 esquirlas, lo que dificultó su interceptación y provocó incendios en al menos tres lugares del área de Gush Dan. Testigos presenciales han hablado de esquirlas de estos misiles cayendo en las calles y de graves daños en edificios residenciales.
Irán fue más allá: el Cuerpo de Guardianes de la Revolución anunció que atacó al portaaviones estadounidense "USS Abraham Lincoln" a 340 kilómetros de sus costas, alcanzándolo directamente, lo que lo obligó a retroceder más de mil kilómetros hacia el sur. Si esta información se confirma, sería la primera vez en décadas que Teherán logra impactar un objetivo naval estadounidense de este tamaño.
¿Por qué ahora? El trasfondo de 2026
Seamos sinceros: lo que presenciamos hoy no es una continuación solo de esa guerra que comenzó en junio de 2025. La historia empezó mucho antes. La nueva ola llegó tras meses de protestas en Irán que estallaron a finales de 2025 debido al colapso del rial y la subida de precios. Esas protestas fueron las más grandes desde 1979, y se dice que su violenta represión se cobró la vida de miles de manifestantes, hasta el punto de que algunos hablan de 43.000 muertos. El entonces (y actual) presidente de Estados Unidos, Donald Trump, intervino con un encendido discurso prometiendo a los iraníes que "la ayuda está en camino". Luego llegó la flota, luego el portaaviones y después los bombardeos.
Pero lo nuevo esta vez son los asesinatos. Las noticias que nos llegan desde Teherán hablan de la muerte del propio Líder Supremo, Alí Jamenei, en los primeros ataques, junto con altos mandos de la Guardia Revolucionaria. Esto podría explicar el estado de confusión que vemos en los comunicados oficiales. ¿Quién está al mando ahora? Parece que hay reuniones de emergencia del Consejo de Liderazgo y se están haciendo preparativos para elegir a un nuevo Líder, pero el terreno arde, las ciudades son bombardeadas y los civiles pagan el precio.
Ciudades bajo asedio: Lecciones de la primera Guerra del Golfo
Esta escena nos retrotrae un poco en el tiempo, a los años ochenta del siglo pasado. Anoche hablaba con un amigo iraquí sobre las imágenes de las carreteras desérticas y la ciudad sitiada de Basora. En la primera Guerra del Golfo (1980-1988), Irak vivió bajo un largo asedio y la guerra duró ocho años. Entonces, la situación cambió cuando Irán, que era la parte atacante, pasó a ser defendida, e Irak pasó a defender su territorio. La diferencia es que hoy Estados Unidos no es neutral como lo fue ayer. En aquel entonces, EE.UU. apoyó a Irak de forma indirecta: lo eliminó de la lista de países terroristas, compartió imágenes de satélite con ellos y alentó a los traficantes de armas a abastecerlo. Pero no bombardeó por sí mismo.
Hoy, los bombarderos estadounidenses B-2 participan en la destrucción de las instalaciones nucleares de Fordow y Natanz, y los almirantes estadounidenses planifican los ataques junto con los israelíes. El cambio es dramático. EE.UU. ha pasado de las sombras a la primera línea.
Las bajas israelíes: El lado oculto
Por supuesto, Israel no lo anuncia todo. Hay un apagón casi total sobre los detalles de las bajas militares. Pero las cifras que se filtran desde los hospitales indican que los misiles iraníes han causado estragos. Se dice que hasta ahora han caído 12 muertos, entre ellos 9 por un misil en Beit Shemesh, al oeste de Jerusalén. Más de 2300 israelíes han sido desplazados de sus hogares, la mitad de ellos del área metropolitana de Tel Aviv. Esta cifra es pequeña en comparación con el desplazamiento iraní, pero presiona el frente interno allí. Fuentes bien informadas dicen que a los medios de comunicación hebreos se les prohíbe publicar imágenes de los daños, pero los testigos presenciales hablan de grandes incendios en varios lugares.
Irak y Siria: Esquirlas de la guerra
Esta guerra no puede permanecer confinada entre Irán e Israel. Desde el Líbano, Hizbulá lanzó cohetes hacia Galilea en respuesta al ataque contra el suburbio sureño de Beirut (Dahye). Y en Siria, al menos un civil murió en los bombardeos mutuos. Incluso Catar y los Emiratos Árabes Unidos no se han librado de las esquirlas: hay heridos allí por la interceptación de misiles o la caída de restos. Toda la región está hoy sobre un polvorín, y cualquier error de cálculo podría convertirla en una guerra regional a gran escala.
¿Qué queda de Irán?
La pregunta que ronda mi mente ahora es: ¿qué queda de la infraestructura iraní? Después de un año de ataques continuos, tras la destrucción de las principales instalaciones nucleares y después de la muerte de los líderes, ¿podrá Teherán reanudar su programa nuclear? Las estimaciones indican que parte del material nuclear fue trasladado antes de los ataques, pero las fábricas e instalaciones han sido gravemente destruidas. Algunos analistas creen que Irán podría necesitar años para volver a ser lo que era antes de junio de 2025.
Pero la mayor pérdida no está en el equipamiento, sino en las personas. Se dice que 56 miembros del ejército iraní murieron solo en la Guerra de los Doce Días, y ahora las cifras se multiplican. Los comandantes que construyeron la Guardia Revolucionaria durante décadas han muerto en bombardeos. Incluso el presidente Pezeshkian parece incapaz de controlar la situación, y el Consejo de Liderazgo celebra sus reuniones con total secretismo.
Al final, esta guerra ya no es convencional. Está desgarrando el tejido social iraní, desestabilizando el frente interno israelí y reconfigurando las alianzas en la región. La primera Guerra del Golfo duró ocho años y terminó en un punto muerto. Pero esta vez, todos sienten que el final podría ser diferente, y que no harán falta ocho años para saber quién quedará en el mapa.
- Bajas iraníes declaradas (hasta el 6 de marzo de 2026): Más de 1332 civiles muertos y destrucción generalizada de infraestructuras en grandes ciudades como Shiraz y Teherán.
- Bajas israelíes: 12 muertos, 2328 desplazados y 9.000 millones de shekels en pérdidas económicas semanales.
- Países afectados: Irán, Israel, Irak, Siria, Líbano, Kuwait, Catar, Emiratos Árabes Unidos.