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Barbara Dreaver: Mi aterradora noche en una celda de Fiyi y la advertencia de "tiempos volátiles" para el Pacífico

Noticias ✍️ Sophie Trigger 🕒 2026-03-14 17:16 🔥 Vistas: 1
Barbara Dreaver

Barbara Dreaver ha pasado décadas cubriendo la actualidad del Pacífico, pero nada la preparó para la noche que pasó encerrada y sola en una celda de la policía de Fiyi, convencida de que iban a torturarla. La veterana periodista, conocida por todos los neozelandeses que han seguido alguna vez los asuntos del Pacífico, describe la experiencia como la más aterradora de su carrera.

"Estás en una habitación de hormigón, sin ventanas, solo una bombilla desnuda que nunca se apaga. Oyes gritos de otras celdas y la mente empieza a jugarte malas pasadas", me contó esta semana mientras tomábamos un café en Auckland, visiblemente afectada pero decidida a hablar. "Temí sinceramente por mi integridad física. Es una sensación de impotencia que nunca antes había experimentado".

Un duro recordatorio de las realidades del Pacífico

El calvario de Dreaver comenzó cuando fue detenida tras cubrir una historia en Suva con la que las autoridades locales no estuvieron de acuerdo. Aunque no entra en detalles, alegando que está en proceso de asesoramiento legal, deja claro que el trato que recibió es una llamada de atención para cualquiera que piense que el Pacífico es un paraíso relajado donde los periodistas pueden trabajar sin riesgos.

"La región está cambiando rápidamente. Hay una nueva actitud más firme, un rechazo a lo que algunos consideran injerencia externa. Y los periodistas están cada vez más atrapados en medio", afirma. "Mi noche en esa celda fue un caso extremo, pero refleja una tendencia más amplia de reducción del espacio para las voces independientes".

Durante casi 30 años, Dreaver ha informado desde Tonga, Samoa, Fiyi y más allá, siendo a menudo la única periodista neozelandesa sobre el terreno durante ciclones, golpes de Estado y convulsiones políticas. Sus contactos van desde ancianos de aldeas hasta primeros ministros, y su conocimiento de las culturas del Pacífico es enciclopédico. Por eso su advertencia tiene peso.

"Tiempos volátiles por delante" para el vecindario

Su advertencia es contundente: "Se avecinan tiempos volátiles para el Pacífico". Señala una tormenta perfecta de presiones:

  • Rivalidad geopolítica: Las grandes potencias están inundando la región con dinero e influencia, obligando a las naciones insulares a navegar por aguas diplomáticas traicioneras.
  • Crisis climática: La subida del nivel del mar y los ciclones más intensos están desplazando a comunidades y agotando los recursos.
  • Inestabilidad interna: Desde disturbios sociales hasta tensiones políticas, los gobiernos luchan por satisfacer las crecientes expectativas de la población.
  • Libertad de prensa amenazada: Su propia detención es solo un ejemplo de un patrón que incluye la deportación de periodistas y el cierre de medios críticos.

"Lo que ocurre en el Pacífico no se queda en el Pacífico", subraya. "La economía, la seguridad y la identidad nacional de Nueva Zelanda están profundamente ligadas a nuestros vecinos. Si la región se vuelve más inestable, lo notaremos directamente: a través de presiones migratorias, disrupciones económicas e incluso desafíos de seguridad".

El coste humano

Pero Dreaver se apresura a desviar la conversación de la geopolítica abstracta para volver a las personas a las que ha dedicado su vida a cubrir. Recuerda a un anciano de una aldea en Tuvalu que le dijo: "No nos estamos ahogando, estamos luchando". Ese espíritu de lucha, dice, a menudo se pasa por alto en los titulares internacionales que tratan a los isleños del Pacífico como víctimas pasivas.

"Son resilientes, pero la resiliencia tiene límites. Cuando encierran a una periodista como yo, es un recordatorio de que el Pacífico no es solo un bonito telón de fondo, es un lugar complejo, a veces peligroso, donde hay vidas reales en juego".

Desde su liberación, Dreaver ha recibido una oleada de apoyo de colegas y líderes del Pacífico. Pero no se detiene en su propio trauma. En cambio, ya está planeando su próximo viaje: de vuelta a Fiyi, de vuelta a las historias que necesitan ser contadas.

"No puedes dejar que el miedo te detenga. Si nos echamos atrás, ¿quién cuenta las historias de la gente que no tiene voz? Para eso me metí en este trabajo, y por eso seguiré haciéndolo".

Mientras el Pacífico traza su propio rumbo a través de aguas turbulentas, Barbara Dreaver estará allí, observando, escuchando e informando, guste o no a las autoridades.