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El lago de Sainte-Croix en Francia, ¿no es un lago? Descubre la verdad sobre este imponente embalse y el impactante paraíso de aguas turquesas

Viajes por el mundo ✍️ 林可樂 🕒 2026-03-26 12:01 🔥 Vistas: 2

Cuando se habla de la Provenza, seguramente te viene a la mente el romántico color púrpura de los campos de lavanda. Pero para aquellos que hemos recorrido Europa y hemos visto mil paisajes, hay un tono "azul" que nos deja una huella aún más profunda que ese morado: el lago de Sainte-Croix. La primera vez que vi una foto, pensé que era una laguna de alguna isla del Pacífico, pero cuando busqué información resultó que no es un lago natural, sino un embalse de los de verdad. Esta contradicción le da un toque muy interesante.

Foto de portada

La imponente obra maestra del Gran Cañón del Verdon

El nombre completo del lago es "Embalse artificial de Sainte-Croix", formado en 1974 tras la construcción de una presa. Su creación fue todo un acto de "fuerza": para represar el río Verdon, se inundó todo el valle, incluido el antiguo pueblo de Sainte-Croix. Así que esa hermosa agua turquesa que ves ahora esconde en sus profundidades una aldea medieval. ¿A que el romántico paisaje se convierte de repente en una historia con un toque nostálgico? Esta hazaña de la ingeniería humana lo convirtió en uno de los embalses más importantes de Francia, encargado del riego y el suministro de agua para los pueblos de los alrededores.

Estando a la orilla, cuesta trabajo creer que sea una creación humana. El agua, gracias a la geología de piedra caliza, adquiere un tono azul turquesa bajo el sol. Es tan cristalina que te dan ganas de lanzarte de cabeza, algo que creo que cualquiera que haya ido entenderá. Si lo ves desde lo alto de los acantilados, este embalse parece una joya engastada entre las montañas, suavizando el paisaje de la escarpada roca caliza.

Pasear en barca, saltar al agua y tomar el sol: mil formas de disfrutar el embalse

Cuando vayas al lago de Sainte-Croix, no te limites a tomar fotos desde el mirador y ya. ¡Aquí las actividades son mucho más salvajes de lo que imaginas! Lo que más les gusta a los locales es alquilar una lancha sin necesidad de licencia, cruzar el lago y adentrarse en el cañón del Verdon. Cuando la barca se va metiendo poco a poco en la garganta, los acantilados se vuelven más imponentes a cada lado y el viento sopla fresco, de repente entiendes por qué le dicen el "Gran Cañón" europeo.

  • Lancha de pedales o eléctrica: La opción más clásica. Sin necesidad de esfuerzo, puedes adentrarte en el cañón y sentir la majestuosidad de estar rodeado de paredes de piedra caliza en sus estrechos pasajes.
  • Paddle surf o kayak: Si tienes condición física, es muy recomendable remar por tu cuenta. El sonido de la tabla deslizándose sobre el agua, sumado al eco natural del cañón, es simplemente: increíble.
  • Saltos al agua desde los acantilados: En la orilla hay varias plataformas naturales para saltar. Tirarte desde rocas de varios metros de altura es la actividad extrema más refrescante para el verano. Pero eso sí, siempre con precaución y verificando la profundidad antes de lanzarte.

Recuerdo una vez que entré remando en kayak hasta el fondo del cañón, sin nadie alrededor, solo unos patos salvajes nadando cerca. Al levantar la vista, los acantilados verticales; al bajar, el agua cristalina. En ese momento sentí de verdad que este embalse no es solo un lugar para almacenar agua, sino un rincón secreto que el tiempo olvidó.

Más que un embalse: la vida local alrededor del lago de Sainte-Croix

Muchos viajeros recorren la Provenza a la carrera, pero yo te recomendaría pasar una noche en alguno de los pueblos a la orilla del lago de Sainte-Croix. Al atardecer, los turistas se van y la superficie del lago recupera la calma. Sentarte en un restaurante junto al lago a pedir unos mejillones con vino blanco, viendo cómo el sol poniente tiñe el agua de tonos dorados; ese ritmo pausado es la verdadera forma que tienen los franceses de disfrutar la vida.

Un amigo local me contó que cada verano, cuando el nivel del agua baja, incluso se pueden ver los restos de los muros del antiguo pueblo de Sainte-Croix asomando, como recordando lo que solía haber ahí. Esa sensación de mezcla entre el ser humano y la naturaleza, entre la historia y la modernidad, convierte a este embalse en algo más que una obra hidráulica: lo transforma en un lugar lleno de historia.

Si también te gustan esas "maravillas artificiales" escondidas en la naturaleza, el lago de Sainte-Croix merece un lugar en tu lista de viajes. Nos demuestra que un embalse puede ser un lugar aburrido, o puede ser tan "imponente" y hermoso que te haga perder la noción del tiempo. La próxima vez que estés en el sur de Francia, no solo vayas tras los campos de lavanda, haz una desviación y ven a ver este azul. Estoy seguro de que entenderás de lo que hablo.