John Davidson: El hombre detrás de 'I Swear', la película ganadora del Bafta, y por qué los irlandeses no dejan de hablar de él
Si aún no has escuchado que susurren el nombre de John Davidson en tu cantina favorita o lo has captado al vuelo mientras haces fila en el cine de arte local, has estado en otro planeta. El hombre que protagoniza la sensación ganadora del Bafta, I Swear, se ha convertido, sin aspavientos, en el tema obligado de conversación en todo el país, desde la Condesa hasta Coyoacán.
Recién salido de su triunfo en los Bafta, la película ha estado atrayendo multitudes en cines como la Cineteca Nacional, donde conseguir boleto es más difícil que encontrar mesa un viernes en el Pulquería Insurgentes. Y no es solo por el premio. Es por la actuación cruda y desgarradora que entrega Davidson, un actor al que muchos apenas ahora podemos ponerle nombre y cara.
El hombre que no es Rockefeller
Dejemos algo claro: el personaje de John Davidson en I Swear está a años luz de ser John D. Rockefeller. Nada de fortunas del petróleo ni mansiones de la Época Dorada. Aquí tenemos a un hombre lidiando con esa desesperación silenciosa que se siente incómodamente familiar. Davidson no lo interpreta como héroe ni como villano; lo interpreta como tu vecino, tu primo, el cuate con el que intercambias un saludo de cabeza en la tienda de la esquina. Y es precisamente por eso que su actuación se te queda grabada mucho después de que terminan los créditos.
Algunos la llaman la actuación de su carrera. Yo diría que era el papel que siempre estuvo destinado a interpretar: un personaje que le queda como anillo al dedo.
Por qué apostamos a que no ganará el Oscar (y por qué no importa)
El rumor del Oscar, por supuesto, ya está que arde. Y la cosa es así: mientras que la Academia suele caer rendida ante las transformaciones grandes y ostentosas, las actuaciones sutiles —como la de Davidson— pueden pasar desapercibidas. Mi apuesta está en que Robert Aramayo (quien ofrece un papel secundario impresionante) se lleve la nominación, simplemente porque su personaje tiene ese brillo que encanta a los votantes. Pero eso no es un demérito para Davidson. Si acaso, es un testimonio de lo bien que logra mimetizarse en la piel de un tipo común y corriente.
La semana pasada estaba en el café El Popular, y un señor mayor a mi lado lo resumió perfecto: "Me recuerda a mi compa Brian Davidson, el que vive calle abajo —ningún parentesco, pero tiene esa misma manera de mirarte, como cargando el peso del mundo". Eso es la magia. John Davidson te hace sentir que lo conoces de toda la vida, que te has echado una chela con Brian Davidson o con alguien como él. ¿Y ese tipo de actuación? No exige atención a gritos. Simplemente se te mete hasta los huesos.
Tres razones para que veas I Swear ya mismo
- Está basada en hechos reales (más o menos): La película está inspirada en eventos reales, y saldrás del cine con la sensación persistente de que el hombre en la pantalla podría ser tu vecino. La interpretación de Davidson la vuelve menos una ficción y más un documental sobre la condición humana.
- Tiene el sello Bafta: Los británicos ya dieron su veredicto. Si ellos están dando premios, vale la pena que le entremos a ver de qué tanto rollo. Y créeme, no es puro chisme — es lo mejorcito.
- Búscala en cartelera antes de que sea tarde: Ya sea que estés en Guadalajara o en Monterrey, checa los horarios en tu cine local. Dicen que han visto al mismísimo Davidson paseando por la Roma últimamente. ¿Te imaginas que se aparezca para una sesión de preguntas y respuestas después de la función en la Cineteca?
Así que, la próxima vez que estés en un bar y la conversación gire en torno a quién se quedó fuera de los Oscar, arrímate. Cuéntales del tipo que te hizo olvidar que estabas viendo una película. Cuéntales de John Davidson —el actor que, a diferencia de Rockefeller, jamás será dueño de un imperio, pero bien podría ganarse un pedacito de tu corazón. Y si te ven con cara de '¿qué pedo?', nomás sonríe y diles: "Ya sabes, el cuate ese que se parece al compa de todos, al Brian Davidson". Ahí caerán.