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Frank Thelen habla sin filtros: Esta decisión me costó 100 millones de euros

Economía ✍️ Hans-Peter Keller 🕒 2026-03-07 15:36 🔥 Vistas: 1
Frank Thelen en entrevista

Lo conocemos como el inversionista inteligente de Shark Tank, el visionario tecnológico que siempre le atina a la tendencia del momento. Pero ahora, Frank Thelen muestra una faceta completamente nueva. En una charla exclusiva, el empresario de 48 años habla sin tapujos y confiesa un error que le salió caro, muy caro. No hablamos de unos cuantos miles de euros, sino de una cantidad que para la mayoría de la gente está más allá del bien y del mal: 100 millones de euros.

La decisión que aún persigue a Thelen

No fue una reacción de pánico, ni una venta apresurada. Fue una decisión racional, tomada en un momento en el que Thelen pensó que el riesgo era demasiado alto. Hablamos de una inversión que no realizó. Una empresa joven, una tecnología prometedora... pero Thelen dudó, retiró su capital y dejó plantados a los fundadores. Hoy lo sabe: fue la metida de pata más grande de su carrera. "Esa empresa se convirtió después en uno de los jugadores más exitosos del mercado. Mi parte hoy valdría unos 100 millones", explica con una mezcla de ironía y reflexión. Es una de esas historias que hacen sudar a cualquier inversionista: la oportunidad perdida, el pez que se te escurre de las manos.

Thelen no revela el nombre de la empresa, pero los iniciados sospechan que podría tratarse de una startup tecnológica europea que, poco después de que él la rechazara, recibió una ronda Serie A de un gigante estadounidense. Lo claro es que la herida es profunda. "No es solo el dinero. Es saber que en ese momento no fui lo suficientemente valiente. Y eso que yo predico todo lo contrario: coraje y visión de futuro".

De lavaplatos a tiburón... ¿y viceversa?

La historia de Frank Thelen es, en realidad, una historia de éxito rotundo. De ser un desertor escolar a millonario hecho a sí mismo, de friki de la tecnología al inversionista más solicitado de la televisión alemana. Con su firma de capital de riesgo, Freigeist Capital, ha invertido en docenas de startups, algunas de las cuales se han convertido en auténticos unicornios. Fue uno de los primeros en apostar por la electromovilidad y la energía limpia cuando otros aún debatían sobre los motores de combustión. Sus conferencias magistrales son legendarias, sus libros, bestsellers. Y aún así, el error de los 100 millones demuestra que hasta los más grandes tienen sus puntos ciegos.

Pero Thelen no sería Thelen si no aprendiera de sus derrotas. Analizó meticulosamente su error: ¿por qué dudó en aquel entonces? ¿Cuáles fueron las señales concretas que lo desconcertaron? Su conclusión es tan simple como contundente: "Me enfoqué demasiado en los riesgos a corto plazo y subestimé el potencial a largo plazo. Con las tecnologías disruptivas, no puedes verlas con los lentes del conservadurismo".

Estas son sus recomendaciones de acciones del momento

Aunque la decisión de los 100 millones aún le pesa, Thelen mira hacia adelante. Sigue siendo un firme defensor de las tecnologías del futuro. Cuando se le pregunta dónde invertiría su dinero hoy, no duda ni un segundo. Menciona tres áreas que, en su opinión, tienen el potencial de cambiar el mundo y generar jugosas ganancias a los inversionistas:

  • Inteligencia Artificial y Semiconductores: Thelen está convencido de que el auge de la IA apenas comienza. Considera que empresas como Nvidia o ASML son bases sólidas, pero también recomienda estar atentos a los centros de desarrollo de IA en Europa. "Los próximos Google y Facebook vendrán de Europa, de eso estoy seguro".
  • Computación Cuántica: Un área que para la mayoría aún es ciencia ficción, pero que para Thelen ya está marcando el inicio de la próxima revolución industrial. "Las computadoras cuánticas calcularán cosas para las que las supercomputadoras actuales necesitarían milenios. Quien se suba a tiempo a este barco, podría obtener ganancias similares a las de los primeros accionistas de Microsoft".
  • Tecnologías de Hidrógeno Verde: Thelen siempre ha sido fanático de la energía limpia. Ahora su enfoque está en las empresas que no solo utilizan el hidrógeno como combustible, sino que lo aprovechan como energía almacenable para la industria y los hogares. "Eso será lo que cambie las reglas del juego para el clima y para los inversionistas inteligentes".

Por supuesto, también advierte contra el activismo ciego: "Que yo mencione una acción no significa que deban salir a comprarla mañana mismo. Hay que entender el modelo de negocio, conocer a la gente que está detrás. Y hay que tener paciencia". Y es precisamente esa paciencia la que le faltó hace algunos años, una lección que hoy transmite a sus hijos y a los jóvenes emprendedores.

El tiburón sigue con hambre

A pesar del error multimillonario, Frank Thelen no está amargado. Ve la pérdida como parte del juego, como un boleto de entrada a un club exclusivo de inversionistas que tienen sus cicatrices. Seguirá enriqueciendo Shark Tank, y las startups seguirán buscando su consejo. ¿Y los 100 millones? "Los recuperaré", dice con una sonrisa pícara. "Quizás con la próxima startup de computación cuántica. Quién sabe".

Una cosa es segura: quien ha visto a Frank Thelen en acción, sabe que no se rinde. Sigue siendo el cazador, el tiburón que siempre husmea una pista. Y eso es precisamente lo que lo hace tan fascinante para nosotros, la audiencia, y para el mundo emprendedor: a pesar de, o quizás precisamente por, esos millones que dejó escapar.