Anuncio oficial de Israel: asesinato del ministro de Inteligencia iraní, Ismail Jatib, en ataque en Teherán
Lo que sucedió anoche en Teherán no fue un ataque común y corriente. Los misiles que sacudieron la capital no se limitaron a alcanzar instalaciones militares; fueron al corazón mismo del régimen. Hace unos momentos, Yisrael Katz salió a anunciar algo que durante semanas fue solo un rumor a puerta cerrada: el asesinato del ministro de Inteligencia iraní, Ismail Jatib.
Katz fue contundente en su declaración, señalando que se "eliminó" a Jatib durante la noche, en una operación descrita como parte de una nueva política para lidiar con la élite gobernante en Teherán. El hombre que ocupaba este cargo desde 2021, designado directamente por el Líder Supremo, no era un funcionario gubernamental cualquiera. Era la "columna vertebral" de la seguridad interna del régimen. Un clérigo que surgió de las entrañas de la Guardia Revolucionaria, donde participó en la fundación de la agencia de inteligencia de la Guardia en los años ochenta, para luego pasar por puestos sensibles: jefe de seguridad del santuario del Imán Reza, supervisor principal en la oficina de Jamenei y director del centro de protección de información del Poder Judicial. En resumen, era el hombre que conocía todos los secretos internos de Irán.
El anuncio del asesinato de Jatib llegó apenas horas después de que Teherán confirmara la muerte del secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Alí Lariyaní, y del comandante de las fuerzas Basij, Gholam Reza Soleimaní. Tres golpes consecutivos en el corazón del bastión iraní. Lo que se rumora en los pasillos de Tel Aviv indica que el ejército ha recibido facultades sin precedentes para atacar a cualquier alto funcionario iraní "sin necesidad de aprobaciones adicionales" del liderazgo político.
- Primera operación: Asesinato de Alí Lariyaní, el número dos en la jerarquía de toma de decisiones de seguridad.
- Segunda operación: Ataque contra Gholam Reza Soleimaní, comandante de las fuerzas de movilización (Basij).
- Tercera operación: Eliminación de Ismail Jatib, ministro de Inteligencia.
La respuesta militar iraní no se hizo esperar demasiado; Teherán lanzó una andanada de misiles hacia Israel, que según anuncios oficiales, causaron la muerte de dos personas cerca de Tel Aviv. Pero la gran pregunta sigue en el aire: ¿cómo responderá Irán al ataque contra la cúpula de seguridad en su propio territorio?
Lo que llama la atención en la trayectoria de Ismail Jatib es que ya era una figura polémica incluso fuera de las fronteras iraníes. En septiembre de 2022, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos le impuso sanciones tras acusarlo de estar involucrado en ciberataques contra Albania, que en ese momento albergaba a miembros de la oposición iraní. Es uno de los hombres de confianza de Jamenei y se le considera un halcón conservador que maneja los expedientes de seguridad más delicados, incluyendo el enfrentamiento a las infiltraciones israelíes dentro del propio Irán.
El panorama ahora se vuelve mucho más complejo. Israel, con estos golpes, envía un mensaje de que "nadie en Irán es intocable", como dijo Katz. En contraste, el sepelio de tres de los principales líderes de seguridad en un solo día pondrá a prueba la cohesión interna en Teherán, en medio de llamados israelíes —como el de Avigdor Lieberman— a no "quitar el pie del acelerador" hasta derrocar al régimen.
Sobre el terreno, la situación no se limita a Teherán. Informes desde la provincia de Lorestán indican 7 muertos y 56 heridos en un ataque contra zonas residenciales, mientras que el Comando Central de Estados Unidos confirmó el uso de bombas perforadoras de fortificaciones cerca del estrecho de Ormuz, lo que amenaza una de las rutas marítimas más importantes para el transporte de petróleo en el mundo.
La distancia entre Teherán y Tel Aviv parece hoy más corta que nunca, no en kilómetros, sino por la capacidad de los misiles para cruzarla y la habilidad de los servicios de inteligencia para penetrar hasta los detalles más mínimos. Ismail Jatib pagó un precio muy alto, pero la pregunta que resuena ahora en las capitales del mundo es: ¿quién sigue en la lista de las "grandes sorpresas" que prometió Katz?