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Trump, Irán y el estrecho de Ormuz: la escalada que mantiene al mundo en vilo

Oriente Medio ✍️ Marc Delaunay 🕒 2026-03-23 13:23 🔥 Vistas: 2

Hay momentos en los que la historia parece acelerarse, y uno tiene la sensación de despertarse cada día con una nueva página de un libro que preferiría no leer. Desde anoche, es algo así. Los ecos que llegan de Teherán y Washington resuenan como una advertencia sin ambages: estamos a un paso de una confrontación abierta. Y esta mañana, el único tema que copa todas las conversaciones, desde los muelles del Sena hasta los think tanks de Ginebra, es el ultimátum lanzado por Irán sobre el estrecho de Ormuz. El gobierno iraní acaba de anunciar que "cerrará por completo" el paso si se atacan sus centrales nucleares o sus infraestructuras energéticas. Una amenaza que, en el contexto actual, no es en absoluto una retórica vacía.

Imagen satelital o ilustración de la zona del estrecho de Ormuz

Para entender por qué este estrecho, entre el Golfo Pérsico y el Golfo de Omán, concentra tantas tensiones, hay que mirar las últimas 48 horas. La administración Trump ha dejado filtrar planes que, de confirmarse, apuntarían a instalaciones estratégicas en Irán. La idea de atacar centrales eléctricas es golpear el corazón del conflicto en una región donde la electricidad y el petróleo son los dos pilares del poder. En respuesta, Teherán sube la apuesta con un arma asimétrica temible: el chantaje sobre el tráfico marítimo. Cerca del 20% del petróleo mundial pasa por este estrecho. Cerrar Ormuz supondría enviar una onda expansiva mucho más violenta que las crisis del petróleo de los años 70, e incluso que el shock desencadenado por la guerra en Ucrania. Los especialistas coinciden, en privado, en que un conflicto abierto combinado con un bloqueo podría generar una crisis energética de una magnitud sin precedentes. Hablamos de un escenario en el que el precio del barril se convertiría en un mero número abstracto.

En momentos como este, siempre me ha gustado hurgar en la biblioteca. No para buscar respuestas hechas, sino para encontrar patrones que se repiten. Cuando ves a un presidente estadounidense embarcarse en una confrontación tan arriesgada al final de su mandato, me viene inmediatamente a la mente un libro que tengo en la mesilla: “When You Come at the King: Inside DOJ's Pursuit of the President, From Nixon to Trump”. No es solo una historia de procedimientos judiciales. Es la ilustración perfecta de cómo un poder ejecutivo, acorralado en casa, a veces tiende a buscar una salida escalando hacia el exterior. El paralelismo con “One Damn Thing After Another: Memoirs of an Attorney General” es llamativo. Estas memorias, las de un ex fiscal general, describen una maquinaria política donde las decisiones internacionales a menudo se toman en un ambiente de complicidad sobrecargada, muy lejos de los matices de una sala de crisis.

Lo que me llama la atención es también la ausencia casi total de cierta "gramática" política en esta confrontación. Da la sensación de que los fundamentos de la ciencia política, los que se enseñan en obras como “Power and Choice: An Introduction to Political Science” o “Introduction to Comparative Politics”, están suspendidos momentáneamente. Normalmente, en un pulso internacional, existen salvaguardas, canales de comunicación, canales traseros. Ahora asistimos a un diálogo de sordos amplificado por personalidades fuertes. Y no hay que olvidar a los actores en la sombra. Pienso en Naghmeh Abedini Panahi, esa figura de la sociedad civil iraní cuyo nombre aparece a menudo en los análisis más finos de la situación. Su historia, como la de tantos otros, recuerda que más allá de los misiles y los petroleros, hay una sociedad iraní que observa este peligroso juego con una angustia que nosotros, aquí, apenas podemos imaginar.

Entonces, ¿qué podemos esperar en las próximas horas? Estos me parecen los tres puntos de atención absoluta:

  • La respuesta a la respuesta: Si Irán pasa a la acción en Ormuz, no esperes una simple condena verbal. La administración Trump ha demostrado en el pasado que responde con fuerza. La cuestión es si esa respuesta será medida o si abrirá la caja de Pandora.
  • El efecto dominó en el precio de la energía: Los mercados ya están nerviosos. Un cierre, aunque sea parcial, del estrecho provocaría un aumento instantáneo. Para Europa, todavía dependiente de ciertas fuentes, sería un duro golpe económico en pleno proceso de transición.
  • La unidad nacional en Irán: Nada une más a un pueblo que un ataque externo. Un ataque estadounidense contra infraestructuras civiles, como las centrales eléctricas, tendría el efecto contrario al buscado. Borraría temporalmente las fracturas internas para crear un frente unido contra "el Gran Satán".

Lo digo sin ambages: no es un simple episodio de tensiones como los que vemos cada seis meses en la región. La amenaza de un "cierre total" de Ormuz, sumada a planes ofensivos contra instalaciones energéticas, nos sitúa en una zona de turbulencias que los veteranos de la política exterior comparan con los peores momentos de la Guerra Fría. Los libros de historia, los que narran errores de cálculo y escaladas trágicas, están llenos de capítulos que comienzan exactamente como este. Queda por saber si los actores de hoy tendrán la perspectiva necesaria para pasar página antes de que sea demasiado tarde. Mientras tanto, tendré un ojo puesto en el tráfico marítimo y otro en las declaraciones que se produzcan en las próximas horas. Porque aquí, tanto en Teherán como en Washington, esto ya no es ciencia ficción. Es tiempo real.