Pau Cubarsí ve la roja: cómo una noche de fuego juvenil se convirtió en la crisis del Barça en Champions
Hay noches que marcan una temporada, y luego están las que marcan una carrera. Para Pau Cubarsí, la noche del martes en el Estadi Olímpic Lluís Companys será, por desgracia, recordada como lo segundo, pero por todas las razones equivocadas. Cuando el reloj se acercaba al descanso, el joven muro del Barça se fue antes de tiempo a la ducha, dejando a sus compañeros en una situación más que comprometida frente a un Atlético de Madrid despiadado.
Pongamos en contexto, ¿vale? Minuto 41. La tensión está por las nubes. Julián Álvarez, en el partido de su vida, filtra un pase con el peso justo por el ojo de una aguja. Giuliano Simeone se cuela a la espalda, rapidísimo, con solo la hierba y el portero por delante para abrir el marcador. Pau Cubarsí es el último defensor. Tiene que decidir. Y decide. Le roza los talones al delantero y Simeone cae como si le hubiera dado un disparo.
En un primer momento, el árbitro, Istvan Kovacs, busca el bolsillo. Amarilla. Un respiro, ¿no? Una salvavidas para los culés. Pero espera un momento. El VAR, ese ojo atento en el cielo, tiene otros planes. Christian Dingert, en la cabina, le echa un segundo vistazo, y ya sabes que la historia iba a cambiar.
Kovacs corre hacia el monitor. Todos hemos visto esa caminata antes. Es la caminata de la perdición. Una mirada, un breve diálogo, y la tarjeta cambia de color. De amarilla a roja sangre. Pau Cubarsí expulsado. Denegación de una clara ocasión de gol. Es dura, es desoladora, pero según el reglamento... La mayoría de los neutrales en el bar asentirían.
Aquí tenéis por qué los dioses del fútbol la tienen jurada con el Barça ahora mismo:
- El castigo inmediato: Como si perder a un hombre no fuera suficiente, Julián Álvarez se encarga de la falta resultante. A la escuadra. Imparable. 1-0 abajo y con uno menos. Un doble golpe que deja grogui a cualquier equipo.
- El factor agravante: Cubarsí no es un bruto. Tiene 19 años, recién renovado hasta 2029. Es el futuro de la defensa española. No fue malicia, solo... desesperación.
- La sanción: Y ahora llega lo peor. Por ser roja directa por denegar un gol, Pau Cubarsí está suspendido para la vuelta en el Metropolitano. No hay apelación que lo revierta.
Hay que sentir por el chaval. Los números no mienten: su volumen de toques y su precisión de pase están en el percentil 93 entre los centrales. No es solo un defensor que corta; es un director de juego. Perderlo para la vuelta es, probablemente, un golpe mayor que el gol que encajamos esta noche.
Al salir del campo, se le veía la incredulidad en los ojos. Pau Cubarsí suele ser tan sereno, tan maduro para su edad. Pero esta noche, esa agresividad juvenil —justo lo que le hace tan bueno saliendo desde atrás— le traicionó. Una lección aprendida en el aula más dura imaginable: el fútbol de eliminación directa de la Champions.
Entonces, ¿cómo queda Hansi Flick? En apuros. Con Iñigo Martínez y el resto de la defensa, tienen que ir al Wanda sin su joya de la corona. ¿Podrán aguantar el tipo? ¿O este momento de locura de Pau Cubarsí será la imagen definitiva de la eliminación europea del Barça? Una cosa es segura: la vuelta se ha vuelto mucho más interesante.