Un año del incendio de Palisades que arrasó California: paralelismos con el incendio Camp y la realidad de los "incendios" a los que deberíamos prepararnos en España
El pasado fin de semana, las laderas que se veían desde la autopista cerca de Los Ángeles mostraban la misma estampa que aquel día hace un año. Árboles ennegrecidos y calcinados permanecen erguidos, y en muchas zonas, las laderas aún están cubiertas de cenizas. Así es, pronto se cumplirá un año del incendio de Palisades que sacudió el sur de California en enero de 2025.
Aquel día, los fuertes y secos vientos de Santa Ana que soplan desde las Montañas de Santa Mónica avivaron las llamas, extendiéndolas rápidamente. La exclusiva zona residencial de Pacific Palisades quedó envuelta en llamas en cuestión de horas, obligando a evacuar a decenas de miles de residentes. Múltiples incendios forestales estallaron simultáneamente en el sur de California, y la noticia se difundió a nivel nacional como los incendios forestales del sur de California de enero de 2025. Afortunadamente, el número de víctimas mortales en el incendio de Palisades se limitó al mínimo, pero la superficie quemada alcanzó aproximadamente las 10,000 acres (el equivalente a 850 veces el tamaño del estadio Santiago Bernabéu).
Una estampa que evoca la pesadilla del incendio "Camp"
Al ver esta devastación, no puedo evitar recordar lo sucedido hace siete años. Me refiero al incendio Camp, que asoló el mismo California en noviembre de 2018. En aquella ocasión, la pequeña localidad del norte, Paradise, quedó completamente arrasada. Yo mismo me desplacé allí, y el panorama era desolador, como si hubiera pasado un ejército. Se encontraron los cuerpos de 85 personas entre los escombros, y hubo numerosos desaparecidos. El incendio Camp se recuerda aún hoy como el más mortífero en la historia de California.
Palisades y Camp. Lo que ambos incendios tienen en común es que ocurrieron en la interfaz urbano-forestal (WUI, por sus siglas en inglés), la zona de transición entre áreas residenciales y terrenos forestales. En estas áreas, una vez que el fuego se declara, es casi imposible detenerlo. En una California cada vez más árida debido al cambio climático, los incendios forestales ya no son una "anomalía meteorológica", sino que se están convirtiendo en un "fenómeno estacional recurrente".
Qué podemos aprender quienes vivimos en España
Quizás pienses: "eso pasa allí, lejos de aquí". Pero en España no podemos mirar hacia otro lado. En 2016, el gran incendio de Itoigawa, en la prefectura de Niigata (Japón), arrasó el casco urbano debido al fuerte viento. En mi propia ciudad natal, Kobe, deberíamos haber aprendido la lección tras los incendios posteriores al gran terremoto de Hanshin-Awaji. Sin embargo, lo crucial es integrar la "preparación" en nuestra vida diaria.
En California, antes de la temporada de incendios se recomiendan una serie de medidas preventivas. Todas ellas son aplicables también en España.
- Crear un "espacio defendible": No almacenar leña ni hierba seca en un radio de 5 metros alrededor de la vivienda.
- Preparar un kit de emergencia: Tener una mochila lista con documentos importantes, agua, comida, mascarillas y otros elementos esenciales para llevar en caso de evacuación.
- Compartir un plan de evacuación en familia: Prever que un incendio pueda ocurrir por la noche y acordar varias rutas de escape y un punto de encuentro.
- Consultar los mapas de riesgos: Revisar periódicamente la información de las autoridades locales para saber si la zona donde vivimos está expuesta a riesgos de incendio forestal.
Este último punto es especialmente importante. En España también se está avanzando en la visualización de estos riesgos, por ejemplo con la publicación de "mapas de prevención de incendios forestales" por parte del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO). Que vivas en una ciudad no significa que estés a salvo. De hecho, Pacific Palisades, a pesar de ser una zona residencial de lujo, quedó reducida a cenizas en un instante.
No dejar que el "incendio" se convierta solo en un recuerdo, sino mantenerlo como un registro vivo
La cifra exacta de víctimas del incendio Camp aún no se ha determinado. Es prueba de la magnitud devastadora de la catástrofe. En el incendio de Palisades, muchos de los que perdieron sus hogares aún continúan con la reconstrucción de sus vidas. Lo que nosotros podemos hacer es no dejar que esto se desvanezca en el olvido. Y esperar que, si algún día ocurre una catástrofe similar en España, esta experiencia pueda servir para salvar vidas.
Esta noche, si sonaran las sirenas, ¿podrías evacuar sin dudarlo? Los incendios siempre llegan sin avisar. No puedo evitar sentir que las cicatrices del incendio en California nos lo preguntan en silencio.