Irán pierde su "ojo" en el Golfo: la fragata IRIS Shahid Sayyad Shirazi, objetivo en la operación "Furia Épica"
Adiós a la calma tensa que reinaba en el Golfo desde hacía días. El panorama en el estrecho de Ormuz y sus bases navales ha cambiado radicalmente en las últimas 48 horas. Quien siga los mapas satelitales y los comunicados del Mando Central de EE.UU. sabe que se ha escrito un nuevo capítulo de batalla sobre el agua. Los ataques, que comenzaron como operaciones quirúrgicas de precisión, han cobrado una fuerza imparable. El último ejemplo: lo ocurrido en la base naval de Bandar Abbás.
El 'Shahid Sayyad Shirazi': un símbolo en la línea de fuego
Hasta hace bien poco, este nombre aparecía en las publicaciones militares iraníes como uno de los buques insignia de su moderna flota. La fragata IRIS Shahid Sayyad Shirazi, de la clase "Shahid Soleimani", no era un buque convencional. Era la joya de la corona de la marina rápida iraní. Su casco de materiales compuestos (catamarán) estaba diseñado para reducir su firma de radar, y su velocidad punta de 45 nudos la convertía, en teoría, en un blanco difícil. Pero la ecuación de la dificultad ha cambiado esta semana.
Durante la operación "Furia Épica" (Operation Epic Fury), iniciada el pasado 28 de febrero, el buque dejó de ser un mero objetivo para convertirse en un icono de las bajas iraníes. Las imágenes de humo negro elevándose desde su casco mientras permanecía amarrada en el puerto de Bandar Abbás bastaron para confirmar el fracaso de cualquier intento por ocultar la magnitud del desastre. No es una pérdida cualquiera; la fragata había finalizado hacía solo semanas los ejercicios "Control Inteligente del Estrecho de Ormuz", durante los cuales lanzó misiles de defensa "Sayyad-3G" en su primera aparición pública.
Limpiando el mar: del portadrones a la última fragata
El almirante Brad Cooper, jefe del Mando Central, no dejó lugar a dudas en su última rueda de prensa desde la base aérea MacDill. La cifra que anunció es impactante: más de 30 buques de guerra iraníes hundidos o destruidos desde el inicio de la operación. Ya no se trata de golpes simbólicos, sino de un desmantelamiento sistemático de la armada iraní.
- El portadrones: El gigantesco buque "Shahid Bagheri", del tamaño de un portaaviones de la Segunda Guerra Mundial, fue alcanzado directamente y Cooper confirmó que "arde en estos momentos".
- El ataque lejano: La fragata "Dena" no se salvó ni en aguas internacionales frente a Sri Lanka. Un submarino estadounidense la interceptó con torpedos silenciosos, logrando el primer éxito con torpedos desde la Segunda Guerra Mundial.
- Bases en llamas: Imágenes satelitales confirman que la base naval de Chabahar ha visto hundirse una fragata de clase "Jamaran", mientras que la base de "Konarak" se ha convertido en un cementerio de embarcaciones menores.
Teherán responde... y el fuego salta a los petroleros
La respuesta iraní no se hizo esperar, pero llegó de forma diferente. Los lanzamientos de misiles balísticos, que amenazaban bases estadounidenses, han caído un 90%, y los ataques con drones han disminuido un 83% desde el primer día de la operación. Pero Teherán ha cambiado las reglas de enfrentamiento. A las cuatro de la madrugada, la Guardia Revolucionaria anunció que sus drones navales habían atacado un petrolero estadounidense en el norte del Golfo, y que el buque seguía ardiendo.
El mensaje es claro: si atacáis la flota de guerra, atacaremos la flota energética. La Armada estadounidense ya ha comenzado a escoltar petroleros, y Trump ha firmado órdenes para asegurar su cobertura política. Pero la pregunta que se hacen los expertos en la región es: ¿cuántos petroleros se pueden proteger en un estrecho por el que apenas caben dos barcos a la vez?
El paisaje del Golfo se transforma
Lo que está sucediendo no es un enfrentamiento pasajero. El anuncio del Pentágono de que la operación "Furia Épica" podría prolongarse hasta 8 semanas significa que la región se adentra en una fase completamente nueva. Los países ribereños del Golfo, desde Kuwait hasta Catar, pasando por Emiratos Árabes y Arabia Saudí, se han visto indirectamente en el punto de mira, ya sea por la intercepción de misiles sobre su espacio aéreo o por ataques contra sus instalaciones diplomáticas, como ocurrió en Dubái.
La fragata IRIS Shahid Sayyad Shirazi, que simbolizaba el nuevo poderío naval iraní, es hoy el emblema de la magnitud del desafío al que se enfrenta Teherán. En los próximos días, la verdadera pregunta será: ¿se podrá contener esta furia épica antes de que lo devore todo?