Ilia Malinin: El «Dios del Cuádruple» logra el triplete y se conquista los corazones de la afición
Praga ha vivido unos días de locura, y todo tenía un nombre: Ilia Malinin. En el abarrotado O2 Arena, el estadounidense ofreció exactamente lo que se espera de un campeón en serie, y un poco más. Con su tercer título mundial consecutivo, no solo demostró que domina a la competencia, sino que está dejando su propia huella en este deporte. Sinceramente, ¿quién habría imaginado hace unos años que estaríamos hablando así de un chico de 21 años?
El «Dios del Cuádruple» va en serio
No nos cansaremos de repetirlo: lo que Malinin hace sobre el hielo es, sencillamente, de otro nivel. En su programa libre volvió a ejecutar su famoso cuádruple Axel, ese salto que la mayoría de los patinadores solo conocen en sus sueños más atrevidos. Y lo clavó, con una ligereza que resulta casi sobrecogedora. Fue su sexto salto cuádruple en esta competición, y todos salieron perfectos, como un mecanismo de relojería suizo. Está claro que la puntuación (rondando los 210 puntos en el programa libre) habla por sí sola, pero lo más importante era la sensación: aquí tenemos a alguien que sabe que es el mejor. Esa confianza, unida a su técnica, es lo que le hace imbatible en este momento.
Un fenómeno de masas que se hace tangible
Desde este fin de semana, al menos, está claro: Ilia Malinin no es solo un atleta, es un fenómeno. Y, como suele pasar con los verdaderos fenómenos, los aficionados quieren llevarse un pedazo de él a casa. En el pabellón se veían por todas partes: las famosas figuras de cartón de Ilia Malinin. Estos recortes a tamaño real que los fans levantaban como si el astro estuviera a su lado. Desde los clásicos para los de «asiento de pie» hasta las divertidas versiones de tamaño reducido para tener en la mesa de casa: eran todo un éxito. Igual que los puestos de merchandising, que no daban abasto con las ventas. Desde la sudadera Alysa Liu (que, por cierto, se puede llevar sin tener nada que ver con Malinin porque es simplemente genial) hasta la camiseta de Ilia Malinin con un diseño vintage y retro de los 90: los fans querían tenerlo todo. Especialmente popular era el diseño «American Skater», que recordaba un poco a la gran época de los 90, pero con un héroe moderno. Casi tiene algo de banda de rock de gira por el país.
- Superioridad técnica: La combinación de dificultad extrema y ejecución impecable de Malinin no tiene parangón hoy en día.
- Cultura de aficionados: La creciente popularidad de artículos como las figuras de cartón o las camisetas retro demuestra que el patinaje artístico vuelve a conectar con la cultura pop de verdad.
- Fortaleza mental: Bajo la presión de defender el título, ofreció con diferencia el mejor programa libre de la noche.
¿Y qué hay de los demás?
Por supuesto, no fue solo el show de Ilia Malinin. El suizo Lukas Britschgi logró colarse entre los diez primeros con una gran actuación, un éxito notable que demuestra que en Suiza podemos competir, aunque aún no dé para estar arriba del todo. Y Alysa Liu, que causó sensación en categoría femenina, demostró que la próxima generación de patinadoras estadounidenses está lista. Pero esa noche en Praga, todo giraba en torno a un solo nombre. Cuando Malinin patina sobre el hielo, da la sensación de que el tiempo se detiene por un instante. Todos en el público contienen la respiración antes de que salte, y entonces estalla la ovación como una ola.
Lo diré así: estamos asistiendo a una época dorada. Igual que antes seguíamos los grandes duelos, ahora estamos pendientes de este joven de Virginia. Si podrá hacer el cuádruple Axel hasta dormido? Ni idea. Pero una cosa es segura: mientras siga así, hablaremos de Ilia Malinin durante mucho tiempo. Y quién sabe, quizás pronto tengas una pequeña figura de cartón en tu salón. Ya casi es tradición.