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DIRECTO: Guerra en Ucrania | El chantaje petrolero de Orbán dinamita la ayuda europea y las negociaciones de paz siguen en punto muerto

Internacional ✍️ Jean-Marc Lefèvre 🕒 2026-03-19 13:22 🔥 Vistas: 1
Situación en Ucrania a 19 de marzo de 2026

Prescindiríamos encantados de este culebrón. Mientras la atención mundial está absorbida por la escalada en Oriente Próximo, el frente ucraniano no ha dicho su última palabra. Ni mucho menos. Este jueves 19 de marzo, dos noticias de calado nos recuerdan que la guerra a las puertas de Europa entra en una fase crítica, una mezcla explosiva de hartazgo diplomático y puro y simple chantaje político.

Europa, rehén de Viktor Orbán: "Sin petróleo, no hay dinero"

Si pensaba que la unidad europea en torno a Kiev era un hecho, me temo que tendrá que desengañarse. Esta mañana, en Bruselas, la cumbre de los 27 se ha convertido en un pulso. Y como sucede a menudo en los últimos años, es Viktor Orbán quien prende la mecha. El primer ministro húngaro, en plena campaña electoral para los comicios del 12 de abril, llegó con la mandíbula apretada y la misma cantinela: se niega rotundamente a desbloquear un préstamo europeo de 90.000 millones de euros para Ucrania.

¿Su excusa? Un problema con un oleoducto. Budapest exige que Ucrania restablezca el tránsito de petróleo ruso a través del oleoducto Druzhba, dañado por ataques, para dar su visto bueno. Traducción: "Ayudaremos a Ucrania cuando tengamos nuestro petróleo", soltó, impertérrito, ante sus homólogos atónitos. Un chantaje descarado que indigna hasta al canciller alemán, Friedrich Merz, quien recordó que "el principio de lealtad y fiabilidad" debe primar en la Unión.

Una partida de póquer de alto riesgo

Lo que todo el mundo sabe es que Hungría utiliza a Kiev como un saco de boxeo electoral. Carteles injuriosos con la imagen de Volodímir Zelenski proliferan por todo el país. Pero tras la pose, lo que está en juego para 2026 y 2027 es la supervivencia financiera de Ucrania. Por suerte, los diplomáticos europeos confían en que un acuerdo no es vital hoy: Kiev aún tiene margen para resistir hasta mayo, justo después de las elecciones húngaras. Crucemos los dedos para que, tras su reelección (o no), Orbán guarde su veto en el cajón. Mientras tanto, la partida continúa y congela cualquier avance significativo.

El gran ausente en las negociaciones: la paz, víctima colateral de la guerra en Irán

Si Orbán bloquea la ayuda financiera, otro factor, mucho más geopolítico, está atascando la maquinaria diplomática. ¿Han seguido la escalada en Irán? Pues sepa que tiene un impacto directo en el conflicto que nos ocupa. Las conversaciones trilaterales entre Estados Unidos, Rusia y Ucrania están oficialmente "en pausa".

La información, confirmada por el Kremlin y el Ministerio de Asuntos Exteriores ucraniano, es sencilla: Washington tiene la mirada puesta en Teherán. Los equipos siguen intercambiando información a diario, nos dicen, pero las reuniones al más alto nivel se postergan sin cesar. Dmitri Peskov, el portavoz del Kremlin, fue claro: "El grupo trilateral está en pausa". Mientras tanto, sobre el terreno, las armas no callan. Los servicios de inteligencia estadounidenses, a través de Tulsi Gabbard, incluso pronostican que Moscú alargará esta guerra de desgaste para agotar la resistencia ucraniana.

Para resumir la situación esperpéntica de este 19 de marzo, esto es lo que bloquea el avance:

  • En lo financiero: Hungría condiciona su ayuda al retorno de su petróleo ruso, tomando a Europa como rehén.
  • En lo diplomático: Los negociadores estadounidenses están absorbidos por la crisis en Oriente Próximo, congelando las conversaciones de paz.
  • En lo militar: Los dos bandos se observan, pero los ataques continúan, como lo demuestra el ataque con drones ucraniano en Krasnodar que causó un muerto.

Sobre el terreno, la guerra de drones no cesa

Mientras los políticos juegan al farol, los militares siguen con su sucio trabajo. Los ucranianos han golpeado fuerte en las últimas horas, reivindicando un ataque con drones contra instalaciones rusas. Según fuentes rusas, nada menos que 219 drones habrían sido abatidos en los alrededores de Moscú, un ataque masivo que duró casi cuatro días. Más al sur, en la región de Krasnodar, un ataque ucraniano alcanzó lamentablemente edificios residenciales, causando la muerte de un civil. Es la triste rutina de una guerra que no termina de enquistarse.

Así que, ¿hacia dónde vamos? Por ahora, el "directo" de esta guerra nos muestra una imagen de mosaico: una Europa desunida ante el chantaje de Orbán, unas grandes potencias distraídas por otras crisis y un pueblo ucraniano que ve cómo el horizonte diplomático se nubla. La única certeza es que el conflicto entra en una nueva fase de incertidumbre. Y como es mi costumbre, seguiré contándoselo sin filtros, lo más cerca posible del terreno y de los entresijos del poder.