EN VIVO: Guerra en Ucrania: El chantaje petrolero de Orbán hunde la ayuda europea; negociaciones de paz en punto muerto
La verdad es que nos habríamos ahorrado de buena gana este culebrón. Mientras la atención del mundo está acaparada por la escalada en Medio Oriente, el frente ucraniano aún no ha dado su última palabra. Ni mucho menos. Este jueves 19 de marzo, dos noticias de peso nos recuerdan que la guerra en las puertas de Europa entra en una fase crítica, una mezcla explosiva de cansancio diplomático y chantaje político en toda regla.
Europa, rehén de Viktor Orbán: "Sin petróleo, no hay dinero"
Si pensabas que la unidad europea en torno a Kiev era un hecho, me temo que tendrás que desengañarte. Esta mañana, en Bruselas, la cumbre de los 27 se ha convertido en un pulso. Y como ha sido habitual en los últimos años, es Viktor Orbán quien prende la mecha. El primer ministro húngaro, en plena campaña electoral para los comicios del 12 de abril, llegó con el ceño fruncido y la misma cantinela: se niega rotundamente a desbloquear un préstamo europeo de 90 mil millones de euros para Ucrania.
¿Su excusa? Un problema con un oleoducto. Budapest exige que Ucrania restablezca el tránsito de petróleo ruso a través del oleoducto Druzhba, dañado por ataques, para dar su visto bueno. Traducción: "Ayudaremos a Ucrania cuando tengamos nuestro petróleo", soltó, imperturbable, ante sus homólogos atónitos. Un chantaje descarado que ha hecho saltar hasta al canciller alemán, Friedrich Merz, quien recordó que "el principio de lealtad y confiabilidad" debe prevalecer dentro de la Unión.
Una partida de póker de alto riesgo
Lo que todo el mundo sabe es que Hungría está usando a Kiev como un saco de boxeo electoral. Por todo el país están apareciendo carteles injuriosos contra Volodímir Zelenski. Pero detrás de la pose, lo que está en juego es la supervivencia financiera de Ucrania para 2026 y 2027. Por suerte, los diplomáticos europeos confían en que un acuerdo no es vital hoy por hoy: Kiev aún tiene recursos para aguantar hasta mayo, justo después de las elecciones húngaras. Crucemos los dedos para que, tras su reelección (o no), Orbán guarde su veto en el cajón. Mientras tanto, la partida de póker continúa y congela cualquier avance significativo.
El gran ausente en las negociaciones: la paz, víctima colateral de la guerra en Irán
Si Orbán bloquea la ayuda financiera, hay otro factor, mucho más geopolítico, que está atorando la maquinaria diplomática. ¿Has seguido la escalada en Irán? Pues debes saber que tiene un impacto directo en el conflicto que nos ocupa. Las conversaciones trilaterales entre Estados Unidos, Rusia y Ucrania están oficialmente "en pausa".
La información, confirmada por el Kremlin y el Ministerio de Asuntos Exteriores ucraniano, es sencilla: Washington tiene la mirada puesta por completo en Teherán. Los equipos aún intercambian información a diario, nos dicen, pero las reuniones cumbre se postergan constantemente. Dmitri Peskov, el portavoz del Kremlin, fue claro: "El grupo trilateral está en pausa". Mientras tanto, sobre el terreno, las armas no dejan de hablar. Los servicios de inteligencia estadounidenses, en voz de Tulsi Gabbard, incluso predicen que Moscú prolongará esta guerra de desgaste para agotar la resistencia ucraniana.
Para resumir la insólita situación de este 19 de marzo, esto es lo que está bloqueando:
- Financieramente: Hungría condiciona su ayuda al retorno de su petróleo ruso, tomando como rehén a Europa.
- Diplomáticamente: Los negociadores estadounidenses están absortos en la crisis de Medio Oriente, congelando las conversaciones de paz.
- Militarmente: Ambos bandos se observan, pero los ataques continúan, como lo demuestra el ataque con drones ucraniano en Krasnodar que dejó un muerto.
Sobre el terreno, la guerra de drones no se detiene
Mientras los políticos juegan al póker de mentiras, los militares siguen haciendo su trabajo sucio. Los ucranianos golpearon fuerte en las últimas horas, reivindicando un ataque con drones contra instalaciones rusas. Según fuentes rusas, nada menos que 219 drones habrían sido derribados en los alrededores de Moscú, un ataque masivo que duró casi cuatro días. Más al sur, en la región de Krasnodar, un ataque ucraniano impactó, lamentablemente, contra edificios residenciales, causando la muerte de un civil. Es la triste rutina de una guerra que no termina de estancarse.
Entonces, ¿hacia dónde vamos? Por ahora, la co "en vivo" de esta guerra nos muestra una imagen de mosaico: una Europa desunida frente al chantaje de Orbán, las grandes potencias distraídas por otras crisis y un pueblo ucraniano que ve cómo el horizonte diplomático se cierra. La única certeza es que el conflicto entra en una nueva fase de incertidumbre. Y como es mi costumbre, seguiré contándotelo sin filtros, lo más cerca posible del terreno y de los entresijos del poder.