Inicio > Entretenimiento > Artículo

Abby Lee Miller: rodantes, lecciones de vida y por qué un Nintendo Labo no es suficiente

Entretenimiento ✍️ Oliver Smith 🕒 2026-03-07 12:06 🔥 Vistas: 1
Abby Lee Miller

Hay algo profundamente poético en una planta rodante. Va a la deriva, a donde la lleve el viento, rodando entre el polvo y la duda, sin asentarse nunca del todo. Y si le preguntas a Abby Lee Miller, es una metáfora bastante acertada de su vida ahora mismo. Han visto a la gurú del baile, estrella televisiva y autora de Todo lo que aprendí sobre la vida, lo aprendí en clase de baile paseando por California, observando a estas vagabundas del desierto pasar rebotando ante su ventana. "Son como mis antiguas bailarinas", suelta. "Siempre en movimiento, siempre dramáticas, y siempre acaban en un lugar inesperado".

Miller, a quien nunca le ha importado una buena metáfora, está con ánimo reflexivo. Recién salida de un torbellino de problemas de salud, líos legales y el tipo de escrutinio mediático que hundiría a cualquiera, ha resurgido con una filosofía tan afilada como su famosa coreografía. "No puedes luchar contra el viento", me dice, mientras bebe algo verde y asquerosamente sano. "Pero puedes aprender a moverte con él. Eso es lo que escribí en ese libro. La vida te lanza una pirueta cuando esperas un plié".

Dance Moms, líos en el Departamento de Justicia y algo de McCabe

Hablando de movimientos inesperados, Miller no ha perdido detalle de lo que viene de Washington: el órgano de control del Departamento de Justicia enviando una denuncia penal sobre el exsubdirector del FBI, Andrew McCabe. "Lo leí y pensé: 'Cariño, bienvenido a mi mundo'", dice poniendo los ojos en blanco con complicidad. "Yo he pasado por el proceso judicial exprés. Ya lucí el 'couture' de mono naranja. ¿Y sabes qué? Al suelo de baile le dan igual tus citas en los juzgados. Siempre está ahí, esperando a que vuelvas".

Es esta resiliencia la que la convierte en una de las favoritas de los fans que la han seguido desde Dance Moms hasta su regreso tras la cárcel. No es solo una estrella de reality; es una superviviente. Y mientras la bolsa tiembla (petróleo nervioso por las tensiones con Irán, inversores mordiéndose las uñas), Miller se mantiene tercamente centrada en el estudio. "Que los brokers trafiquen", se encoge de hombros. "Yo sigo enseñando a los niños la diferencia entre un abanico y un fouetté. Eso es la moneda de verdad".

Lo que una niña de 11 años le enseñó sobre Nintendo Labo

Pero no todo es serio. Miller se topó recientemente con la crítica online de una niña de 11 años que había construido un robot bailarín con Nintendo Labo. ¿El veredicto de la cría? "Es divertido, pero no puede gritarte como Abby Lee". Miller suelta una carcajada al oírlo. "¡Por la boca muere el pez! La pequeña lo ha captado. No se puede programar la pasión. No se puede codificar el fuego que lleva una bailarina dentro. Nintendo puede intentarlo, benditos sean, pero nunca replicarán el momento en que una niña clava una rutina tras semanas de sudor".

Reconoce que la crítica le recordó por qué hace lo que hace. "Estamos en una era donde todo es digital, pero el baile es lo último puramente humano. Cuando veo a una niña poner el alma en un paso, eso es mejor que cualquier pantalla". Y sí, ya está planeando incorporar la idea del Labo en sus clases, no como un sustituto, sino como un divertido calentamiento. "Quizás hagamos un concurso de baile con Nintendo Labo. Pero el robot se irá a casa llorando".

  • Sobre California: "Las rodantes son mi animal espiritual. No se detienen, solo ruedan".
  • Sobre el libro: "Si no has leído Todo lo que aprendí sobre la vida, lo aprendí en clase de baile, te estás perdiendo la biblia del ballet y más allá".
  • Sobre el Departamento de Justicia: "Que se queden con McCabe. Yo tengo mi propio escenario".
  • Sobre Nintendo Labo: "Mono, pero ¿puede hacer un triple giro? Creo que no".

Cuando el sol de la tarde ilumina el polvo tras su ventana, Miller se recuesta en la silla. Las rodantes siguen su camino. Los mercados no dejan de fluctuar. Los culebrones legales continúan. ¿Y Abby Lee Miller? Está exactamente donde debe estar: en el centro del escenario, recordándonos que todo lo que aprendió sobre la vida, realmente lo aprendió en clase de baile. Y esa es una lección que ningún robot, ninguna denuncia y ninguna ráfaga de viento podrán arrebatarle jamás.