Ben Thompson, presentador de la BBC, rompe su silencio tras el terrorífico robo de su Rolex en Londres
Si alguna vez has visto 'BBC Breakfast', sabrás que Ben Thompson es ese tipo con una sonrisa tranquilizadora y trajes impecables. Pero últimamente, esa sonrisa esconde un pequeño gesto de dolor. El querido presentador ha hablado sobre una experiencia aterradora que ocurrió de madrugada en las calles de Londres y, francamente, es de esas cosas que te hacen querer echar el doble pestillo a la puerta de casa.
Ocurrió la semana pasada. Ben iba a lo suyo, probablemente volviendo a casa después de un largo turno o quizás de una salida nocturna (no ha dado todos los detalles de su agenda). Lo que sí sabemos es que un par de indeseables decidieron que les gustaba su flamante Rolex. Y no se lo pidieron amablemente, sino que se abalanzaron sobre él. Un ataque rápido y brutal que le dejó no solo sin un reloj de mucho valor, sino también con marcas físicas. En el forcejeo, recibió un golpe en la cara, uno fuerte que le dejará cicatriz durante un buen tiempo. Les confesó a sus amigos que no es solo por el reloj, sino por la tremenda violación que supone todo esto. Pasas tu carrera en el ojo público, intentando ser una cara amable, y luego llega un canalla y te trata como a un blanco fácil.
Sin embargo, lo que realmente ha hecho hablar a la gente es su sincera honestidad sobre las consecuencias. Ben, conocido también en círculos creativos por su novela 'You Must Be New Here: A Novel' y la encantadora colaboración 'Ben and Emma's Big Hit', admitió que ahora mira por encima del hombro. "No me siento seguro en Londres", confesó a sus allegados. ¿Y se le puede culpar? No es una estadística anónima; es un hombre cuyo trabajo es contarnos las noticias, y ahora las está viviendo en sus carnes. Es un auténtico reflejo de la situación en la que estamos cuando una cara conocida no puede caminar por la capital sin temer por su integridad. La policía metropolitana está investigando el caso, al parecer, pero seamos sinceros, las posibilidades de que atrapen a los culpables parecen más bien escasas.
Todo este lamentable episodio ha abierto un gran debate en bares y redes sociales. No es solo por un tipo que pierde un reloj; es por esa sensación creciente de que ya ningún sitio es del todo seguro. Para Ben, a quien algunos de los más jóvenes quizás reconozcan por sus sesiones de DJ underground como Ben UFO (sí, el hombre tiene muchas facetas), esto es un duro jarro de agua fría. Tiene las cicatrices físicas para demostrarlo, pero las mentales tardarán más en sanar. Esto es lo que sabemos que desapareció o resultó dañado en el ataque:
- Un reloj Rolex: Presumiblemente una posesión preciada, ahora camino a ser vendido en cualquier bar de mala muerte.
- Su tranquilidad: Esa sensación de seguridad que todo londinense merece, pero que pocos tienen realmente.
- Su confianza en la ciudad: Una confianza rota por un acto de violencia sin sentido.
- Daños físicos: Lesiones faciales que le recuerdan a diario la agresión.
Uno pensaría que un tipo que aporta un poco de calidez a nuestras mañanas podría tener un poco de tregua. En cambio, Ben Thompson ahora es parte de una triste estadística. El espectáculo debe continuar, y volverá a estar en el sofá, probablemente restándole importancia con esa típica entereza británica. Pero la próxima vez que lo veas en la tele, recuerda: ese tío ha pasado por un infierno. Y en algún lugar, dos idiotas están pavoneándose con su reloj, probablemente sin tener ni idea de que han marcado a uno de los presentadores favoritos del país. Londres es mejor que esto, y nosotros también.